martes, 28 de abril de 2020

Diario del solitario 17. Angel Fernández, campeón de ajedrez

Diario del solitario, 17.- Angel Fernández, campeón de ajedrez.- 

Ricardo Moyano. Abril 2020.

La siguiente narración toma datos de la vida real de Angel Fernández, el primer campeón de ajedrez de España que hubo en Canarias, en 1967, que nos dejó joven en 1999, con 56 años, pero es una recreación puramente literaria, hecha desde el mayor afecto y respeto. La biografía real puede seguirse en seis artículos de este mismo blog. También puede consultarse en él un texto sobre Ricardo Calvo, el médico e historiador ajedrecista que fue gran amigo de Angel.





El joven sigue alejado en su isla de Hierro, mientras yo cumplo todavía la cuarentena en Gran Canaria. La soledad, el aislamiento, protege tu cuerpo del virus, pero multiplica en tu mente la angustia, el miedo, y también las fantasmagorías; los otros enemigos invisibles. Pero no todo ese barullo del alma es pesadilla y negritud. Una noche soñé que el ex campeón de España de ajedrez, mi querido Angelito, que falleció aún joven, venía a charlar conmigo, a tranquilizarme desde ese más allá donde él ahora se encuentra, y al cual  antes o después, como al club de los poetas muertos, iremos todos a parar. De ahí, de ese diálogo imposible,  surgió este pequeño relato inventado, que mando al joven como un pequeño regalo en una botella de náufrago. Se lo llevará un piloto que cubre el único vuelo diario que queda entre las islas. El relato, el sueño, podría ser real, a fin de cuentas, en las dimensiones cuánticas de las que hablé otra vez en este diario: en el sueño que vive dentro del sueño, en la muñeca rusa de nuestro particular arcano. Muy de Angel estos juegos de espejos, también.

-Angel, tú naciste en 1942, en Asturias. Pero viniste aquí de adolescente.

-Sí, me parieron en un pequeño pueblo asturiano, y asturianos fueron mis padres, que eran maestros de escuela, como yo lo fui después, como lo fue mi hermano. Pero si me vas a preguntar si me consideraba canario o asturiano, te diré que yo era un poco de todas partes y de ninguna, me mimetizaba siempre con los lugares en los que estaba, Asturias, Castellón, Las Palmas, Fuerteventura... Y cuando marchaba de uno de esos sitios se me quedaba dentro, y ya formaba parte de mi modo de ser. Así que yo nací allí, sí, en Asturias, acabada la guerra civil, pero mis padres la sufrieron, y también las represalias de la victoria. El patriarca fue trasladado forzoso por rojo  a dar clases en Peñíscola. Y allí crecí yo. Apolítico y curioso por naturaleza. Me gustaba observarlo todo, y pensar. Ya entonces tenía esa forma de ser algo extraña para los demás, múltiple, conciliadora, cambiante. Claro que todos tenemos lados y contradicciones, pero hay gente más de una sola faz, de una sola ley, que se rompen como la piedra en vez de doblarse como el junco. Yo no. Yo era por un lado bastante introvertido e imaginativo, y por el otro sociable y divertido. Artística y matemático. Creativo, pero también disperso e indisciplinado. Siempre creí que dedicar demasiado tiempo a lo mismo es robarle espacios a nuestros sueños, a nuestro limitado infinito. Y la vida es demasiado corta para hacerla encima más estrecha.

-Así que era difícil conocerte del todo.  Claro que nunca conocemos a nadie por entero; ni a nosotros mismos.

-Muy socrático eso, y muy cierto. En ese sentido todos somos, más que hijos de padres desconocidos, el desconocido hijo de nuestros padres. Mi madre me veía pasear por ahí, perdido en mi mundo, y meneaba la cabeza. Ella era una persona más de orden, de iglesia. En cambio mi padre tiraba hacia la izquierda, las tertulias y los bares. Con él aprendí a jugar al ajedrez, pero eso fue bastante tarde, cuando ya nos habíamos trasladado a Canarias.

-Tuvo que ser dura esa marcha. Un lugar de destierro, también, entonces.

-No me lo planteé así entonces, ni nunca realmente. Mi capacidad camaleónica, de nuevo. Es verdad que no sabía nada de Canarias, que mis padres no habían estado nunca… E imagínate lo que era Canarias entonces, en 1958, las islas estaban muy mal comunicadas y atrasadas. Pero ya te digo que siempre me adapté y asumí lugares, a situaciones, personas, opiniones enfrentadas. No es tanto que no quisiera polemizar con nada ni con nadie. Es que pensaba que todos tenían parte de razón.  A Canarias llegué con 16 años y me lo planteé con una nueva aventura de la vida. Vivimos en barrios modestos, en el barrio del Refugio, luego en Guanarteme, y más tarde en Escaleritas, en la ciudad alta, que fue el barrio que siempre más amé, donde viví ya siempre hasta mi muerte, primero en casa de mis padres, luego en mi propio piso de soltero, un piso espacioso, alto y soleado, que fue luego donde viví también con mi esposa. Abierto al cielo limpio, donde podía asomarme por las noches a mirar las estrellas. Tuve muchas aficiones, ya sabes,  y una de ellas fue la astronomía. También me gustaban las matemáticas, y el piano, y las carreras de coches, y tantas otras cosas.

-No solo las carreras de coches. Amabas los deportivos. Tuviste un accidente una vez.

-Yo creo que la velocidad era el contrapeso a mi timidez de raíz, los tímidos somos grandes intrépidos, ya sabes.

-Y también te aficionaste al ajedrez, que es una afición muy distinta. ¿Cómo fue eso?

-Pues sin quererlo, el ajedrez llegó a ser importante en mi vida. Mira, cuando yo llegué a Las Palmas mi padre me enseñó a jugar, él jugaba bastante mal, y le ganaba fácil, así que el me llevó algunas tardes a un bar donde tenía una tertulia con unos amigos, era el centro del ajedrez entonces, el Fabelo.  Yo me ponía a mirar y aprendía solo, observando, igual que hacía con todo, con paciencia, como miraba a las arañas en el campo tejer su tela, o la floración de una rosa. Todo es tan milagroso en la naturaleza… Poco después pasó por el bar para una entrega de trofeos nada menos que Arturo Pomar, y yo estaba allí entre los mirones, deslumbrado por el ex niño prodigio, que aceptó jugar unas partidas con los aficionados. Unos emulamos a otros. Yo emulaba a mi padre en los estudios de magisterio y a Pomar en el ajedrez. Poco a poco iba progresando en ambas cosas y me inscribí en torneos de ajedrez oficiales, y con apenas un solo libro de ajedrez y mi intuición  ascendí varias categorías. Lo curioso es que cuando me proclamé campeón de España unos años después seguía teniendo ese mismo único libro, y nadie se lo creía. Ya mi estilo tenía esa contradicción mía, por un lado muy agresivo y artista, por otro me gustaba jugar con precisión matemática los finales. Dependía de cómo me encontrara cada día. También era una táctica psicológica, lo reconozco, me gustaba jugar al despiste e incluso despistarme a mí mismo, para no aburrirme. Me divertía. Siempre tuve mucho humor, a veces ácido y súbito, poco entendido por los demás. Y era dulce y recio a la vez, de pronto me salía una racha de mal genio.

-Qué extraño, tenías fama de bondadoso.

-También. Pero con esas rachas de furia. No me duraban nunca, eso sí.

-Sigamos con tu vida.

-Qué manía tienes de contar vidas, solitario. Si casi ninguna merece ser dicha. ¿No es mejor vivirla, simplemente?.

-Supongo que sí. Salvo la vida de los genocidas, maltratadores, y algunos más. Pero no todos tenemos esa facilidad para vivir en el presente y tirar lo demás al olvido, Angel. Sigamos.

-A tus órdenes, solitario.

-Años 60. Acabaste magisterio, y te mandaron a sitios lejanos en la isla, a campañas de alfabetización en fábricas perdidas…

-Es verdad, pero tampoco eso me importó. Yo tenía, tuve siempre, esa vocación docente, por tradición familiar. Luego, cuando me ofrecieron dedícarme al ajedrez en serio y un trabajo mejor en el Banco, no te creas que fui más feliz. Quizá me equivoqué al aceptar, de hecho. Acababa de ser destinado a Lanzarote, a un pueblecito. Y siempre amé el mar, la pesca…  Hubiera sido otro camino, otra vida.

-Pero no podía ser. Cuando te ofrecieron esa nueva vida te acababas de proclamar el primer campeón de España salido de Canarias. Te ofrecieron la gloria de los héroes. Y no la podías rechazar.

-Yo por lo menos no. Siempre me costó decir que no a quienes aprecio, a quienes confiaban en mí. En mi vida, muchas veces los demás decidieron por mí, para bien o para mal. Por eso me escapaba como un ratoncito por el agujero de mi intimidad.  Estaba el Angel oficial con el trofeo de campeón, y la fama súbita en la isla. El que sale en la prensa y saludaba a la gente por la calle, como si fuera un futbolista. Pero el otro Angel, Angelito, era solo mío.







-Todo eso sucedió en 1967, tenías 25 años. Fuiste solo al torneo de Mallorca donde ganaste el título que te cambió la vida. Sin asesores, sin apoyo, porque nadie imaginaba que pudieras ganar.

-Las contradicciones de siempre. El ajedrez es un juego solitario, o sociable a la vez, Unamuno ya reflexionó sobre esa aporía. Y yo amaba jugar en equipo, pero  al torneo de Mallorca marché solo, sí. Las partidas eran largas, fatigosas, y me derrumbaba de madrugada en la habitación del hotel, al acabar. No conocía a casi nadie, y casi nadie me conocía. Pero eso mismo me hizo ganar, el factor sorpresa.   Y vino la oferta de que me dedicara a enseñar ajedrez a los escolares, con un cargo federativo, y un buen trabajo en el Banco. Pero me negué a cambiar mi modo de ser. Dejé de ser maestro de escuela, pero nunca quise ser un profesional del ajedrez, ni dedicar horas al estudio sesudo de la técnica.

-Y te empezó a pesar el título, te llamaron la cenicienta… Te acusaron de vago, incluso.

-Sí, y con razón. Yo era consciente por supuesto de que con mi modo de ser, solo con mi talento natural, no iba a llegar más lejos. Pero es que tampoco quería.




-Pero las críticas te afectaron.

-Sí. Ya te digo, siempre me importó la opinión ajena, el no estar a la altura de las expectativas. Y esas críticas me pesaron mucho anímicamente. Me derrumbé bastante. Empecé a jugar agarrotado, a hacer jugadas malas por la ansiedad. No ganaba ni en torneos locales. Nunca me gustó la presión ni supe resistirla. Decían que yo tenía un ajedrez de cristal. Y mi personalidad también tenía esa fragilidad.

-No te quiero cansar mucho más, Angel, o Angelito, como te llamamos siempre…

-No me cansas. Vivo ya en la eternidad, y ahí tengo tiempo. El que no lo tienes eres tú, solitario, que tienes que elegir lo que hacer a cada instante, a cada soplo de tu vida. Tú, que aún respiras.

-Vale. Volvamos a tu vida privada. Eras también un gran romántico. Aunque te echaste novia tarde, con treinta años o más…

-Bueno, también viví mi vida de soltero, tomarme mis piscos, no te creas. Pero tenía ese lado tímido y romántico a la vez, sí. Me acuerdo que a una periodista que me entrevistó acudí con una ramo de rosas, que le regalé al final. Tenía esas cosas. Pero no era la alegría de la huerta, como mi amigo Fernando, un madrileño chiquito y más chulo que un ocho. Las ligaba a todas con sus zumbas y su guitarra. Gracias a él conocí a mi novia. Un día de playa, él conocía a dos chicas, me presentó… Al poco ya salí con Inma, y pronto nos casamos. Aunque ella siempre me reconoció que de entrada le gustó más Fernando, por supuesto.


-Luego vino otro cambio de vida, en los 80... 




-¿Te refieres a mis años bohemios? Cierto. Al final no pude con el juego de competición, con la presión del ajedrez, y lo dejé del todo. Pero no solo dejé el ajedrez. Tampoco me gustaba el trabajo en el Banco, la verdad. Había entrado en una crisis total, existencial, de pareja. Y tomamos juntos Inma y yo una decisión radical, pero muy propia de mí. Irnos a vivir una vida distinta, a recorrer mundo, en una caravana. Mi imagen física había cambiado, ya no era el chico delgado de gafas grandes y corbata bancaria… Me había dejado barba y vestía bastante informal,  con guayaberas blancas o túnicas, fuera del trabajo, claro. Total, que pedí la excedencia. Inma y yo nos fuimos hasta Dinamarca en la caravana, viviendo en campings por toda Europa. Alguna vez jugaba torneos de ajedrez, cuando me placía. Qué tiempos, solitario. Después de ese período de trotamundos nos refugiamos en una casita solitaria en la playa de Jandía, con nuestro pequeño hijo.  Vivíamos de lo que yo pescaba y de algunos productos agrícolas. Siempre amé el mar, ya te lo dije. Y allí, en una casita en plan Robinson, fuimos felices dos años.  De esa época me quedó ya siempre el trato con pescadores, con la gente sencilla. Cuando volví a Las Palmas seguí tratando a ese tipo de personas, pero también tenía tertulias con intelectuales. Eso sí, los dos grupos casi nunca se mezclaban. Y yo tenía un pie en cada lado.




-Así que volviste a Las Palmas, luego.

-Sí. Qué iba a hacer. En este caso no fueron otros los que decidieron por mí, sino otra cosa: el dinero. O su ausencia. Los ahorros se acabaron, y nuestro hijo tenía que ir a la escuela y a médicos, no podíamos mantener esa vida al margen de las vías, o no fuimos capaces de hacerlo. Me reincorporé al banco, a la vida de la ciudad, al traje de oficina.

-¡Te adaptaste, una vez más!. Dicen que eras tan bondadoso que pagabas los cheques sin comprobar la liquidez, y te descontaban sueldo.

-Me daba pena decir que no, ya te lo dije. Pensaba que la solvencia se solucionaría, y algunos abusaban de mi confianza. Lo mío no era hacer carrera bancaria, eso está claro.

-¿Volviste al ajedrez?.

-Al de competición muy poco. Con excepciones, sólo me dejaba ver para las partidas rápidas y saludar a los amigos, y muchas veces me iba desde el club al muelle deportivo, donde tenía el pequeño barco que había comprado de segunda mano. Yo había vuelto a la ciudad, pero mi alma se había quedado en la playa de Jandía.

-Dicen que una vez fuiste a Peñíscola a buscar algo…

-Te refieres a las monedas enterradas de mi adolescencia. Sí. Cuando tenía quince años, antes de marcharme a Canarias, enterré unas monedas bajo un árbol, en las Torres del Papa Luna. Y aproveché un viaje para rescatarlas. ¡Estaban aún allí!.

-Y llegó la enfermedad fatal.

-Fue terrible. Justo cuando meditaba prejubilarme y regresar a Jandía, un cáncer fulminante del páncreas me llevó en seis meses. Me salieron cosas raras en un análisis de sangre. El cangrejo avanzó rápido. Tuvieron que ingresarme deprisa. Pero Inma y yo habíamos pactado que si alguna vez enfermaba uno de los dos, gravemente, el otro lo llevaría a casa, no le dejaría morir en una cama de hospital. Y en casa volví por última vez a mi despachito, mi refugio, mi habitación abierta a la noche. Hasta el final estuve curioseando cosas, las leyes del juego de la ruleta, la digitación del piano que se me resistió de niño… la filosofía…

-¿Y la religión? ¿Creías entonces en Dios?

-No sé si creía. También eso dependía de los días. Mi fe permanente fue en la libertad del ser humano, en el hombre, pero también en todo lo que tiene vida, los animales, las plantas. Dejé dicho a aquella periodista tan guapa a la que regalé flores que somos seres ignorantes, que nunca terminan de aprender, que nos vamos de la vida sin saber; lo que dejamos a las siguientes generaciones, a nuestros hijos, es solo un gran interrogante. Una vez dije también que era más fácil creer que ser agnóstico. Pero, ¿creer en qué?, realmente nunca tuve claro qué era creer, qué era dios, quizá fue un panteísta.

-Tenías sólo 56 años cuando nos dejaste. Tus cenizas acabaron en el mar, siguiendo tus deseos.

-Así fue. En el mar de Jandía, en las aguas mansas del sur de Fuerteventura, donde había sido tan feliz. Un día soleado, mi familia y mis amigos pescadores, se adentraron en el agua en una barca de pesca,  recitaron un poema, y aventaron mis cenizas. Así de simple.



-¿Qué viste después? ¿Te despertaste del sueño?

Angel no responde ya. Sólo añade, y resuena como en un eco “Ahora soy ceniza, ceniza enamorada y recuerdo”.  Su imagen se difumina, se aleja, se convierte en sombra; o en contraluz. Pero de pronto su voz vuelve a hablarme por última vez con fuerza, antes de desaparecer:

-Solitario, ¿sigues empeñado en contar mi vida? Pues te he contado una mentirijilla.

Me río.




-Creo que sé cual es. Me dijiste en vida que no encontraste nunca aquellas monedas enterradas en Peñíscola. Que el pasado no vuelve.

-O que vuelve, pero en forma distinta. 











domingo, 26 de abril de 2020

Open internacional Tarjeta Canaria 1987: Ajedrez local Las Palmas. La vuelta a la internacionalidad

Open Internacional Tarjeta Canaria 1987: El regreso a la internacionalidad del ajedrez grancanario. XX Aniversario del Club Caja.

Ricardo Moyano. Abril 2020. Con la ayuda de un colaborador habitual de este blog.
Ultima versión 30/4/2020 se añaden dos partidas de Illescas remitidas por J.M. Barrueco, investigador de Zamora.





Fachada del club Caja en su sede entre 1974 y 2007

Menvuelle, gran actuación y norma MI



Illescas ganador del torneo, ante el ex campeón de España Angel Martín


1. Introducción.- Con la celebración del Ciudad Las Palmas de 1982, prácticamente acabaron los torneos de ámbito internacional en Las Palmas, ya que el último de la serie de ese torneo, el campeonato de España de 1983, fue obviamente meramente nacional. Se produjo un "impasse" por los cambios federativos, y aunque se planteó iniciar algún internacional más modesto en formato Open, el proyecto se fue dilatando un poco. Además en estos años había existido una pugna entre los nuevos federativos y los responsables del club Caja Las Palmas, aunque poco a poco se limaban asperezas. Como consecuencia de esta separación federación-club, el club empezó a programar torneos propios al margen de los federativos. Digamos que existió una limitada colaboración entre los dirigentes del  club, a cuyo frente estaba ahora Andrés Armas Suárez, y los federativos, pero cada uno tenía sus propios torneos, y por ejemplo los torneos federativos se celebraban muchas veces fuera del emblemático club de la Caja. 

Una muestra de esta nueva etapa en que el club Caja organizaba torneos propios fue ya el fuerte Social del club Caja de 1985 (lo estudié en otro artículo). Pero el club quería dar un paso más. En 1987 ya  se habían comenzado algunos Open internacionales en Las Palmas -el Johnny Walker de 1986-, y estaban en cartelera la nueva edición del Johnny, y la primera edición internacional del Open El Corte Inglés poco después-, así que poco después el club Caja, aprovechando que se cumplían los 20 años de apertura desde 1967, decidió transformar su previsto social de 1987 en otro Open Internacional, el Tarjeta Canaria - así llamado por la tarjeta de débito o crédito creada por la entidad en esos años, posteriormente denominada Tarjeta 6000-, gracias a la financiación que en ese momento recibió de la entidad bancaria. 

Este torneo fue por desgracia flor de un día. Aunque se proyectó con vocación de continuidad y llegó a anunciarse un Open Tarjeta 1988, los recortes presupuestarios no lo permitieron, y en ese año y siguientes el club volvería a los más modestos torneos sociales locales, aunque intentando incorporar a los mismos  al menos a los titulados de los equipos canarios. El Open Corte Inglés, que tenía siempre por sede relevante el club Caja, pasó a ser la joya de la corona en dicho club a partir de ese año.

2. Nómina:
Pero, por centrarnos en el Open Internacional Tarjeta Canaria, la directiva del club hizo el mayor esfuerzo posible para endurecer la plantilla. Se anunció a nivel nacional, pero con limitación de participantes a 40. Finalmente fueron unos pocos menos los competidores. 

Pocos días antes del comienzo el 25 de marzo de 1987 se cerró la lista:

Grandes maestros: Iván Morovic (Chile), Stenimir Nikolic (Yugoslavia) y José Luis Fernández (España).

Maestros internacionalesMiguel lllescas (España), Angel Martín ( campeón de España), Francisco Javier Ochoa (España), José García Padrón (España), Niegel Davies (Inglaterra) y Hernán Salazar (Chile).

Maestros FIDE: Augusto Menvielle (España) y Rubén Casafús (Argentina).

Resto jugadores: Juan Pedro Domínguez, Octavio Pérez, Braulio Sarmiento, Juan Antonio Valcárcel, Miguel Angel Almeida, Juan García Padrón, Hugo Rubio (Tenerife), Francisco López Colón, Julián Morales (Lanzarote), Alejandro Ortega, Luis Alsó Alvarado, Pedro Tomás Pérez Alemán, Pedro Lezcano Jaén, Juan Antonio Martín Santana e Iñaki Mariezcurrena Ponce.

Fuera habían quedado locales como J.R. Betancort, el MI Fraguela, Angel Fernández -que sí se animaría a jugar el social de 1988- y algunos otros, por diversas causas.










3. Desarrollo: Se jugó por sistema suizo a 9 rondas entre el 25 de marzo y el 1 de abril de 1987. 

En el equipo técnico, se habían superado bastante las rencillas entre Federación y Caja, así que el club no tuvo problema en nombrar director técnico del torneo al presidente de la Federación de Gran Canaria, Gregorio Hernández, y como árbitro a Carlos Caritg. Pero el director del torneo era Higinio Medina, de la directiva del club anfitrión. 

En la primera ronda, una gran sorpresa, la derrota del favorito Morovic ante el tinerfeño Lucas Mendoza, aunque cierto es que el chileno cometió un grave error en posición igualada, tras desperdiciar su ventaja previa, y en plano menor las tablas del lanzaroteño Julián Morales ante el MI Salazar. En la segunda, el MF local Menvielle ganaba al MI Angel Martín, iniciando lo que sería un fabuloso torneo de Menvielle, que concluiría con norma internacional. Tras esta ronda comandaban la tabla el propio Menvielle, el tinerfeño Hugo Rubio, el inglés Davies y el catalán Illescas. 


Mendoza Contreras,Lucas Eduardo - Morovic Fernandez,Ivan (2520) [E14]
TI open Tarjeta Canaria Las Palmas ESP (1), 25.03.1987

1.d4 Cf6 2.Cf3 e6 3.c4 b6 4.e3 Ab7 5.Ad3 d5 6.Cc3 Ad6 7.De2 0–0 8.0–0 Ce4 9.Cb5 Ae7 10.Cd2 Cd7 11.f3 Cxd2 12.Axd2 c5 13.cxd5 exd5 14.Tae1 Cf6 15.Rh1 Te8 16.Df2 Af8 17.Cc3 Dd7 18.Dh4 Ae7 19.g4 Ce4 20.Dh3 Cg5 21.Dg2 Ce6 22.Ce2 Af6 23.Ac3 b5 24.b4 cxb4 25.Axb4 a5 26.Ad2 b4 27.f4 Aa6 28.Ab1 Ac4 29.g5 Ad8 30.Tf3 Db5 31.Cg3 Ad3 32.h4 Axb1 33.Txb1 Dd3 34.Tc1 Ab6 35.f5 Cf8 36.f6 g6 37.h5 Tac8 [Los ordenadores dan ventaja negra.38.Te1 Tc2 39.Te2 Txa2 40.hxg6 Cxg6 [Mejor era 40...hxg6 con  clara ventaja negra, forzando prácticamente 41.e4 Dxd5 para controlar el avance de los peones negros de flanco.] 
41.Dh2 Ta1+ 42.Ae1 Rh8 43.Cf5 De4 44.Rg2 Dg4+ 45.Rf2 [La posición se ha igualado.] 


45...Tf8?? [Gravísimo error que fuerza el abandono, quizá Morovic se previno contra 46.Ch6 y Cxf7, considerando que tras 46.Ch6 jugaría ...Dxg5 llegándose a una posición similar que si jugara jugando 45...Dxg5 en directo, que hubiera sido lo correcto. Pero olvidó  que en vez de 46.Ch6 las blancas tienen la simple jugada 46.Dh6 amenazando mate. Había que jugar pues 45...Dxg5 46. Ch6, Dh4+ 47.Dxh4, Cxg4 48.Cxf7 con igualdad.

46.Dh6, 1-0. (No hay defensaTras 46...Tg8 lo más simple es 47.Dg7+, Txg7 48. hxg7, Rg8 49.Ch6 con lo que Lucas Mendoza queda con torre de más. También puede jugarse 47.Tc2 amenazando 48.Dg7+ seguido de hxg7 y Tc8++, obligando a las negras a entregar la torre con 47...Ta2. 

Martin Gonzalez,Angel (2465) - Menvielle Laccourreye,Augusto (2350) [C16]
TI open Tarjeta Canaria Las Palmas ESP (2), 26.03.1987

1.e4 e6 2.d4 d5 3.Cc3 Ab4 4.e5 b6 5.a3 Af8 6.b4 Ce7 7.Cf3 Cf5 8.Ag5 Dd7 9.Ad3 h6 10.Af4 Cc6 11.Ce2 g5 12.g4 Cfxd4 13.Cfxd4 gxf4 14.Ab5 Ab7 15.Cxf4 a6 16.Ch5 Ae7 17.Axc6 Axc6 18.Df3 0–0–0 19.0–0 Tdf8 20.a4 Ab7 21.b5 Thg8 22.h3 Tg5 23.De2 a5 24.f4 Tgg8 25.Rh2 Rb8 26.Tf3 Tc8 27.f5 c5 28.bxc6 [(ap)]

28...Txc6 29.fxe6 fxe6 30.Cxc6+ Dxc6 31.Tf7 Ag5 32.Df2 [Mejor 32.Ta3 con cierta ventaja blanca.] 32...d4 



33.Txb7+? [El sacrificio no está justificado. Las blancas podían jugar a la igualdad con 33.Cf4 etc.]

33...Dxb7 34.Dxd4 Td8 35.Dg1 Td2+ 36.Rg3 Txc2 37.Tb1 Tc3+ 38.Rh2 Ae3! 39.Dd1 Ra7 40.Df1 Tc2+ 41.Rg3 Af2+ [[Fuente: Pérez, José Juan. Artículo "Menvielle ganó al campeón de España, Ángel Martín, en el Open Tarjeta Canaria". Diario CANARIAS7. (27–03–1987, página 42). Editorial Informaciones Canarias S A. Las Palmas de Gran Canaria, España. ]] 0–1





En la tercera ronda la derrota de Illescas ante Davies y la nueva victoria de Menvielle ahora sobre el tinerfeño Hugo Rubio, dejaba al local y al inglés en el liderato. En la cuarta, Davies batía a Menvielle y se colocaba líder en solitario, y por detrás, con buenas prestaciones, Ochoa y José Luis Fernández con 3,5.

En la quinta ronda, Davies cedía tablas con Ochoa mientras que Menvielle recuperaba la buena senda al batir al MI Nikolic. Y en la sexta aún mayor sorpresa, ya que Menvielle ganaba de nuevo, esta vez al MI Salazar, y con la derrota de Davies ante Morovic, se colocaba líder en solitario.

En la séptima ronda, Menvielle hacía tablas con Morovic y el liderato era ahora cosa de cuatro, el propio Menvielle, Illescas, J.L. Fernández y Ochoa. Menvielle ya confirmaba su norma de MI. En la dos últimas rondas, finalmente, la veteranía y fuerza del catalán Illescas se impuso: ganó a Menvielle en la octava, mientras que los otros colíderes empataban. En la última ronda, Illescas con el cálculo del Bucholtz de desempate en la mano, se limitó a entablar mientras que Ochoa, a pesar de ganar a Nikolic y alcanzar los 7 puntos como Illescas, se tuvo que conformar con el Subcampeonato. Tercero fue J.L. Fernández con 6,5, y por detrás un grupo numeroso con 6 puntos donde estuvieron los locales Menvielle y José García Padrón que remontó en las últimas rondas, batiendo a uno de los favoritos iniciales, Davies. Pese a todo, Illescas y Ochoa, que pugnaban por norma de GM., no alcanzaron su objetivo -Illescas lo lograría tiempo más tarde-.

En resumen, una fase inicial con el británico Davies por encima, y un sprint final en que el líder se hundió y fue Illescas quien sacó la cabeza. En el plano local, soberbia actuación de Menvielle, un jugador siempre aficionado, que compartió liderato muchas rondas y consiguió buenas victorias ante titulados y la norma de MI (título que por desgracia no llegó a conseguir). También digna actuación de José García Padrón y de Juan Pedro Domínguez, con victorias ambos sobre titulados y en el “top ten” de la clasificación. 

Como he dicho, Angel Fernández, ex campeón de España y hombre del Caja de toda la vida, no jugó este torneo. Sin embargo, se implicó mucho en él, a nivel también de organización, en la preparación y en la selección de los jugadores, etc., como me recuerda uno de los jugadores jóvenes de entonces, Pedro Tomás Pérez:

-Se jugó el torneo por invitación. A nivel local la selección se hizo entre los jugadores que íbamos por el club Caja, donde Angel Fernández nos daba alguna clase, y nos hizo un examen de problemas tácticos y fui el que sacó el mejor resultado de todos y pude jugarlo. Una anécdota que recuerdo es que jugué con Valcárcel y le gané, pero antes de hacer la combinación final de táctica ¡me persigné! Creo recordar que se llegó a poner en la prensa…



4. Clasificación y cuadro de datos mínimos.-






5.-Documentación y partidas.- El torneo mereció bastante atención de la prensa local, que publicó algunas partidas -muchas más se encuentran en Informator Canario 2-, y también fue reseñado en dos revistas nacionales especializadas, Jaque y OchoxOcho.

Igualmente se publicó un boletín diario del torneo, aunque no he podido conseguir todas las rondas. Con todo ese material se ha podido confeccionar una base de datos parcial, que ofrezco con muchas partidas hasta ahora inéditas.

Base parcial Tarjeta Canaria 1987



lunes, 6 de abril de 2020

Diario del solitario 16 . Noches de absenta y cuarentena

Diario del Joven y el Solitario.- (16) Noches de absenta y cuarentena.

Ricardo Moyano. Abril 2020.

Dedicado a Raquel, "Viernes negro". Por tantas charlas "burning".

Nota: En este diario del joven y el solitario, por primera vez el Solitario es quien escribe. El joven está lejos, en cuarentena, como todos. Las circunstancias mandan.






El joven y yo teníamos previsto vernos. Pero el destino quiebra la voluntad y los afectos  a su antojo y nos arrastra como a juguete roto. La terrible pandemia vírica atrapó al joven con una comisión en la isla de Hierro, de donde por ahora no puede salir: nunca se ha podido por tierra, claro está; pero ahora tampoco por mar ni por aire.

Así que me he quedado solo, solo con  mi edad añosa y mi salud precaria, mis temores, mis recuerdos y mis papeles, en el apartamento. Ya ni la señora viene a limpiar. También ella está confinada en su barrio lejano. Todos somos islotes desolados ahora, casillas inconexas en un vacío tablero de ajedrez. Pero me complace saber que el joven está bien, que vive en un pequeño hotel donde, según me cuenta, se encuentra también solo con los dueños -una simpático matrimonio noruego-, y que tiene un balcón donde asomarse al mar. Desde ese mar que yo también contemplo en mi terraza siento que me comunico con él sin palabras. Me gustaría pensar que también sobrevive toda mi familia lejana, todos mis amigos. Pero es difícil saberlo.

La cuarentena es eso, tiempo de internet, de pensamiento, de angustias, de silencios. Y así vivimos día a día.

Así que tomo el control a una voz de este diario, hasta que el joven vuelva, hasta que nos podamos reencontrar con un abrazo. Cuando el futuro es incierto, y el presente ha sido encajonado entre cuatro paredes, la mente vuela hacia el pasado como retorna un pájaro migrante. En mis recuerdos, en mis papeles -repaso una rancia carpeta-, aparece de pronto aquel concierto en Barcelona de los Burning. Me habían destinado a la ciudad condal pocos meses atrás, y yo vivía entonces en una modesta pensión del Eixample. Una de mis aficiones era escuchar por las tardes cintas de música, que compraba afanosamente en los comercios de la calle Tallers, por la parte alta de las Ramblas. Esa calle era un filón, se encontraban las mayores rarezas, muchas muy baratas, y otras carísimas. Había tiendas lujosas y otras diminutas que llevaban incluso los propios aficionados o los músicos. En éstas, sobre todo, el precio variaba según el brillo de los ojos del fanático comprador; así que yo procuraba disimular, pero no siempre lo lograba. Daba igual, pagaba lo que me pedían. Mi vida era simple: de la pensión iba al Juzgado, cada día, en el metro. Y vuelta a casa. Una vez cada quince días me tocaba la guardia. En ella, lo habitual: la quincalla -tirones, descuideros, trapicheo- y algún caso más grave, de sexo o sangre, o de las dos cosas. La rutina de un juez penal, en fin, acostumbrado a chapotear en los sumideros. Luego, los fines de semana, cines o conciertos. Rara vez, una pequeña salida con mis escasos conocidos. Algunos me hablaban catalán, y mucha información estaba en este idioma. Pero lo llevaba bien. No me buscaba problemas, y tampoco me los daban. 

Mi sala preferida para el rock  era la Bikini, y para el jazz el club Jamboree, donde una vez, insolitamente, ligué con una catalana en una historia de una noche. No volvió a suceder. Las demás ocasiones solo ligaba trompas de alcohol mientras seguía el ritmo del contrabajo o de la batería con la cabeza. 




Pero quizá la historia más extraña sucedió cuando, como dije, vinieron los Burning a Barcelona. No podía creérmelo, porque eran las cintas que escuchaba más cada noche en la pensión. Había completado casi la colección con mis compras. Los “burning” saben como meterse dentro de tí: Baladas escalofriantes de terciopelo, noche y deseo, y medios tiempos y rocanroles eléctricos con mucho blues, de mover bien el culo. Pero nunca les había escuchado en directo, hasta entonces. No podía perdérmelo. Así que, recién salido de la guardia, desafiando al sueño, me puse los vaqueros, la chupa de cuero, las muñequeras, averigüé donde se encontraba la sala Zeleste en el barrio del Borne donde daban el “bolo”, -hasta entonces casi nunca me había acercado hasta allí-, y me eché a la calle dispuesto a todo. Aunque no sabía bien que quería decir “a todo”. Quizá sería mejor decir a la aventura.





Tras una hora de cola en la entrada, pude acercarme hasta cerca del escenario. Los Burning, muy motivados, descargaron toda su artillería. Se echaba en falta la voz de su primer cantante y “frontman”, Toño, desde luego, que entonces vivía en Briviesca con su pequeña hija Penny, pero Pepe Risi lo suplía echándole emoción a su voz pequeña, como un rugoso Keith Richards de la carretera. La sala estaba llena, llevaban años sin ir por Barcelona, y se veía gente de todas las edades, de varias generaciones. No se por qué, de pronto, me dio por pensar en los versos finales del poema del catalán Gil de Biedma, que también se aventuraba en las noches cosmopolitas: “…Dejar huella quería y marcharme entre aplausos/ -envejecer, morir, eran tan sólo las dimensiones del teatro. /Pero ha pasado el tiempo/  y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir, es el único argumento de la obra”. No es insólito: me sucede a menudo que en medio de la fiesta me extraño, me ausento en una burbuja,  como si todo el barullo no tuviera que ver conmigo; y a veces lo contrario, que paseando por los solitarios jardines del edén me viene a la cabeza de pronto un riff estridente de la jungla de asfalto.

Al rato, no les canso, me acomodé en la barra. Los Burning ya habían repasado todo su último LP, “Regalos para mamá”, y afrontaban la traca final con los éxitos de siempre. Inexorablemente, sonó entonces ese hit agridulce cinematográfico que les definía tal vez contra su propia voluntad, “Qué hace una chica como tú en un sitio como éste”, de los tiempos de la pre movida madrileña, que sonaba ya a cosa tan pasada de moda como la chica de la canción. Porque como dijo Pepe al anunciarla, “Es una canción antigua que hemos tirado a un rincón, pero es un rincón dorado”.  Pepe arrastraba las sílabas al cantar, con chulería castiza, y nos hacía soñar. Me sentí seco. Y cuando me volví a la camarera para pedir otra cerveza, noté que una chica muy vistosa me miraba. Era como si la protagonista de la película de la canción se hubiera salido de la pantalla o del escenario, porque también ella como cantaba Pepe Risi, parecía estar fuera de sitioLlevaba una chaqueta corta de cuero rojo, sobre una blusa negra que ceñía un busto pequeño. Por debajo de la cintura, una falda mediada y medias, también negras.

-¿Cómo lo llevas, encanto?-me dijo- su voz sonó algo ronca, abaritonada, en contraste con sus facciones delicadas, y el suave maquillaje de su rostro. Tenía en conjunto, pese a estar vestida para matar, una expresión frágil. 

-Pues bien, pidiendo una birra -dije en tono neutro.
-Cerveza amarga, como la vida. ¿Has venido a ligar?
-No.
-Entonces has venido a que te ligue yo.




No tardé en darme cuenta de que era travesti. Nunca había tratado con ninguna, fuera del juzgado, salvo en mínimos saludos en algunas salas de fiestas glam cuando venían hasta el público a provocar un poco y ganarse algún billete que escondían en el pecho. Me parecía, con aquellas pintas, una profesional, o una extravagante. Pero tenía ganas de dejarme llevar yo también por el embrujo. Así que la invité a una caña, que se bebió a sorbos rápidos, y prologó chocando su vaso con el mío. Hablamos de Burning y de él, o ella. Era andaluza, y llevaba muchos años en Barcelona. Se llamaba Lola, dijo alargando una mano floja. Recordé la canción de Alarma sobre otro travieso. “Lola nunca ha salido en el Hola…”. Pero el tema del roquero madrileño hablaba de una Lola que “sólo mujer se siente”. Y mi Lola no pensaba así.  O al menos eso me contaba.




-Por las mañanas trabajo en una librería. Y ahí soy hombre, sin más Todos somos travestis en realidad. ¿Tú no te disfrazas de mujer en carnaval, acaso?

La verdad es que algunas veces lo había hecho. Me sentí confuso. Aunque no dejaba de pensar que Lola me estaba contando un cuento. Seguimos bebiendo y mirando al escenario. El concierto terminó poco después entretanto con el célebre Johnny be Good de Chuck Berry y la rociada de la botella de cava que era tradición en los Burning. Tocaba irse despidiendo. Pero cuando yo enfilaba la marea de gente hacia la puerta, Lola se me colgó del brazo.




-Vámonos a tomar una copa a la plaza Real, guapo.

Lola movía las caderas con ambición al ritmo de sus tacones y sus pendientes de aro, mientras mecía su bolso  de tela en el brazo libre.  Algunos chicos le decían picardías o guarradas, en serio o en chanza. Pero él se lo tomaba todo bien, y no me soltaba. 

Cogimos un taxi que nos llevó por la ruta del mar hasta las ramblas. Nos dejó en el Maremagnum y desde allí fuimos subiendo despacio, caminando entre los puestos de flores, kioscos y terrazas llenas de turistas.
-¿Quieres ir mejor al Marsella, en la Raval? Está muy cerca, y era un bar muy de los Burning. 
-Me parece genial. No he ido nunca, ya ves. A lo mejor  vemos allí a los Burning...



-Pues no lo se. Yo creo que aquellos eran otros tiempos, y les he visto con "recuerdos del pelo largo", la verdad. Muy descapotables. Pero si van les pedimos un autógrafo. ¿Desde cuándo les escuchas tú, a los Burning?
-Desde los ochenta.
-Te gano. Yo desde siempre, desde las “chicas del drugstore” y todos aquellas cositas de la medianoche, de rímel y carmín. Tengo mi edad, aunque no la aparente, ¿verdad?.





Ella me hablaba de los drugstores, de las noches que se estiraban entre martinis y gin tonics, pero yo estaba viviendo realmente el tema del grupo sobre sus experiencias con travestis en la noche loca  de Barcelona: "Paseando por las Ramblas tú la verás, ella no es una dama ni tampoco un señor, yo sé su nombre, ¡seducción!". Se contaba que una vez Toño, en aquellos tiempos, se fue a la cama con una lumi que conoció en una discoteca y resultó un travesti. Quizá fueran leyendas urbanas. Pero tomar un absenta con Lola en el Marsella podía ser como un remake en vivo de aquellas historias. La verdad es que enredarme con un travesti no era lo que había previsto al ir al rock, y sabía que podía acabar como un pollo desplumado entre las garras de Lola, pero la situación me envolvía como una caricia que no podía resistir.


Y un poco después estábamos ya en el corazón de la bohemia, en uno de los veladores de mármol del bar en el que habían tertuliado los malditos de toda condición desde siglo y medio atrás, olvidados o famosos como Dalí, Picasso, o Hemingway. La absenta la sirven con un tenedor, un azucarillo y un vaso de agua. El agua y el azúcar en llamas rebajan y endulzan la bebida. Al poco ya todo me daba vueltas con esa bebida bruja, y Lola me parecía una diosa, o mejor una diablesa en medio de un aquelarre. Nos besamos con naturalidad y pasión. Un borracho recitaba poemas a nuestro lado y levantaba la copa en nuestro honor. Y pasó la noche. Y no llegaron los Burning.







Cerca del alba, el taxista que me regresaba a mi pensión no pronunciaba palabra ni yo tampoco; el, supongo, empezaba su jornada y a mí me dolía demasiado la cabeza para decir nada. Los neones de la ciudad por el paseo de Gracia camino del Eixample eran alfileres que herían mis pupilas dilatadas. Los edificios de Gaudí parecían gigantes locos que escalaban el cielo entre filigranas y vidrieras. 


Yo recordaba aún, claro está, o sentía más bien en mi cuerpo y mi alma el sabor de los labios de Lola, el fuego de la absenta en mi garganta, su mano abrazada a mi rodilla, sus piernas cruzadas bajo las medias de nylon por donde jugaron mis dedos. Pero todo se deshacía lentamente en la bruma. Y al llegar a la pensión, me tiré en el jergón y en el fundido a negro.




Estuve aún varios días en el Juzgado recordando a Lola como en flashes a traición, que me asaltaban entre los legajos de causas y las piezas de convicción. El secretario me sacaba de mi distracción.

-¿Se encuentra bien, señoría? 

Toda vida es un secreto, y yo me había marchado sin conocer el de Lola. Me había dicho que trabajaba por las noches en un cabaret cuyo nombre no podía recordar, y que no hacía la calle, que sólo se acostaba con quien le gustaba, mujer u hombre. “A veces activa, a veces pasiva, ya sabes”. No la creí ni dejé de creerla. La vida no siempre consiste en juzgar, basta con vivirla. Tampoco nos habíamos dado teléfonos ni direcciones, y nos habíamos despedido con un abrazo, sin más, como si los dos tuviéramos claro que nuestro tema terminaba allí. Pasó el tiempo y Lola se disolvió del todo en mi mente, como los propios edificios visionarios de Gaudí de aquella noche, como el Marsella, como una historia irreal. Aunque nuestra vida este hecha realmente de ese tipo de rincones dorados, como decía el Risi, y todo lo demás sean rutinas, espejos y corbatas a las ocho de la mañana. Tampoco está mal, la verdad, el bollo y el café caliente y el paracetamol. Nadie podría vivir siempre en una noche burning. El solitario no, por lo menos. 

Y así hubiera finalizado esta historia si no me hubieran traído a Lola a la guardia una tarde, meses después, detenida. A pesar de que no iba travestida, la reconocí enseguida. Dispuse que le soltaran las esposas. La acusaban de trapicheo de marihuana en el Raval, poca cosa. Lola se sonreía, nerviosa, sin reconocerme. Sólo le habían decomisado unas chicas. Y como todos los camellos del mundo, decía que era “para su consumo”. Poco importaba que le hubieran pillado vendiendo “in fraganti”. La primera regla del gitano, del camello o del amante es negar la evidencia. Sobre todo cuando la verdad no rinde ganancia y sólo facilita las cosas al enemigo.

Lola se llamaba  en realidad, según el carnet de identidad, Romualdo García. Vestía ahora un simple pantalón de cuadros y una camiseta de los Who. La foto no le hacía justicia, como a nadie; ni siquiera en un juzgado de guardia.

-Las diligencias seguirán, pero va a quedar en libertad provisional, Romualdo- dije, repasando el carnet-. ¿O debería decir Lola?

Lola pegó un respingo en el asiento. El abogado de oficio le miró en hitos a él y a mí, intrigado. Pero Lola enseguida recobró el control, mirándome algo desafiante.

-Eso es sólo las noches, en el cabaret, donde me saco un sueldo. Porque yo no trafico, señor juez, no vivo de eso. Aunque yo a usted le quiero conocer...- arrastraba ahora su acento andaluz.

Pedí que nos dejaran solos un momento. El abogado dijo que eso le parecía irregular, pero Lola aprobó con la cabeza. Se marcharon todos, el defensor, el fiscal, y el funcionario, como una procesión de tristezas. Cerraron la puerta.

-Claro que me conoces. Hace unos meses, los Burning y el Marsella.

La risa de Lola debió oírse hasta en la acera de enfrente. 

Le devolví su carnet.

-Si me dices donde actúas, iré a tu cabaret a verte. Porque los Burning no nos valen, ya se fueron con la furgo a otra parte. Y supongo que será más fácil encontrarte en la noche que en esa librería donde supuestamente trabajas.

Lola se sonrió.

-Eres muy listo, juez. Pues tú ganas, ven esta noche mismo. Al Kulebra.
-¿Dónde está eso?
-Ahora te toca a tí. Búscalo en la guía, ya que lo sabes todo. Empieza con K. 

Y al Kulebra me fuí. Al cantar, Lola atiplaba la voz. Cantó boleros, coplas, temas de pop. Era realmente buena. Al rato, mandándome un guiño y un beso soplado, me dedicó “Qué hace un chico como tú en un sitio como éste”. Así, en masculino. Me marché justo cuando acabó ese tema, mientras él iniciaba otro bolero, “Camarera de mi amor”, que escuché mientras subía ya las escaleras hacia la calle. 

En este bar, te vi por vez primera
Y sin pensar, te di mi vida entera
En este bar, brindamos con cerveza
En medio, de tristeza y emoción
En este bar, se hablaron nuestras almas
Y se dijeron, frases deliciosas
En este bar, pasaron tantas cosas
Por eso vengo siempre, a este rincón…”

No volví nunca a ver a Lola. 

Han pasado treinta años de aquello. Cierro la carpeta de recuerdos en mi terraza, miro al mar, y a quien recuerdo ahora es al joven, atrapado o refugiado en su isla de Hierro, con el matrimonio de noruegos. Me planteo mandarle un mensaje con el móvil pero desisto. Dejémoslo estar. Me sirvo un vaso de agua fresca. El sol tibio de la tarde me acaricia. Consulto la prensa. Siguen las muertes, sigue la pandemia, sigue ese virus invisible royéndonos las entrañas a todos. Mis ojos se tornan llorosos. Y en la calle, un perro me mira. Menea la cola, resistiendo el tirón de correa de su dueño. Parece preguntar por mi secreto, y quizá lo sabe, o lo intuye. Ha salido de su encierro, mientras nosotros cumplimos la condena, como expiando una culpa que ignoramos, que en realidad no existe, que viene de muy lejos.

viernes, 3 de abril de 2020

IV Open Internacional Johnnie Walker 1888 Ajedrez local Las Palmas. Illescas campeón

IV Open Internacional Johnnie Walker. Diciembre de 1988. Las Palmas. Miguel Illescas campeón. Norma de MI para el local Alfredo Brito y para el catalán Joan Pomés.

Autor: Ricardo Moyano García. Las Palmas, abril 2020
Ultima versión 4/4/2020 se añaden a la base tres partidas comentadas por el MI Alfredo Brito





1.- Introducción.

    A finales de 1988, se celebró en Las Palmas el IV Torneo Internacional Open Johnnie Walker, que al final resultó su última edición, siendo sustituido a partir de 1989 por los Open Gran Canaria. Si la edición de 1987 había superado a la de 1986, en cambio  la de 1988 fue algo inferior. El equipo comandado por Gregorio Hernández se encontró en parte con mayores dificultades presupuestarias, y en parte con la coincidencia del torneo con otros, como los promovidos con buenos premios por Garry Kasparov en Belgrado y otros lugares, lo que dificultó el fichaje de internacionales titulados que permitieran a los jugadores nacionales y locales luchar por las normas de GM y MI. 








      Nómina   Los GM eran de nuevo tres, repitiendo el campeón de 1987 Orestes Rodríguez, único GM extranjero, y completando el catalán Miguel Illescas, y el ya muy conocido de la afición el balear J.M. Bellón.  MI la esposa de Bellón la sueca Pia Cramling, el mexicano Alberto Campos, el alemán Doncevic, el argentino Gómez Baillo, el canario José García Padrón y el gallego J.C.Gil Reguera, habitual de torneos canarios esos años.



     Jugadores con Elo Internacional: Los fuertes locales Alfredo Brito, Juan Pedro Dominguez, Ernesto Solana, Braulio Sarmiento,  el lanzaroteño Julián Morales,  los tinerfeños Hugo Rubio y Adalberto Villavicencio, y como nacionales los catalanes Victor Vehí y Joan Pomés. Se recordaba la anécdota de que Pomés debutó con 14 años en el campeonato de España por equipos en 1972 haciendo tablas con Angel Fernández -con Pomés yo hice tablas también en el campeonato nacional juvenil en 1974-

     Por fin, jugadores canarios sin ELO: Luis García Caballero, Blas Rodríguez, Juan García Padrón, Gerardo González, Alejandro Ortega, J. Manuel Ramos, Miguel Angel Almeida, Lucas León, Perico Lezcano Jaén, Carlos Roselló, Perera, Francisco López Colón, Pedro Pérez, Pedro Tomás Pérez, Marcos Domínguez, Peña, Sánchez, Molina, Juan Antonio Martín.

              En total disputaron el torneo 40 jugadores, de ellos diez titulados.

         Como digo, este fue el último torneo patrocinado por la empresa Miller y Cía., dirigida por el empresario y buen aficionado Cayetano Cuyás. Las razones de la desaparición habrá que buscarlas en nuevas políticas de financiación de la empresa y el excesivo coste del torneo. Sin duda fue una pena, pero surgieron otros torneos que sirvieron para continuar promocionando a los jugadores canarios. 




              2. Estructura y desarrrollo.- 

2.1. Fases previas: Al igual que el año anterior se jugaron fases previas clasificatorias en noviembre.  La reducción de nivel de este torneo sobre el año anterior se notó también en estas fases, ya que solo se jugaron en Las Palmas capital, con sede en el club Caja de Ahorros,  y en dos grupos, A y B. Tampoco se clasificaban tantos como en 1987, sólo ocho jugadores del grupo A y los dos primeros del B. Eso sí, además podían inscribirse en el Open internacional todos los jugadores con Elo local superior a 1.500. Por último, los cinco primeros del grupo A podían jugar el campeonato insular de Gran Canaria.

Finalmente, los clasificados fueron:
Grupo A: 1. Juan García Padrón, 5,5 puntos; 2. Lucas León, 5; 3. Pedro Lezcano Jaén, 4,5 (26 de Bucholz); 4. Pedro Pérez Rosales, 4,5 (24,5); 5. Blas Rodríguez, 4 (26,5); 6. Marcos Domínguez, 4 (24,5); 7. Juan Ramón Jerez, 4 (23,5) y 8 José Juan Pérez, 4 (22;5). 
Grupo B: 1. Gustavo Sánchez, 6,5 puntos; 2. Juan Miguel Peña 6.

2.2. Fase final

Se disputó en el Gabinete Literario. Varios jugadores fueron dirigidos a norma de GM como José G. Padrón, Victor Vehí y Pia Cramling. Otros como Alfredo Brito a norma de MI.

Fechas: 4 a 12 Diciembre 1988.
Sistema del torno: Suizo a 9 rondas.
Director del torneo: Repetía Gregorio Hernández, y árbitro principal era Carlos Caritg. 

Quisiera centrarme una vez más en la figura del director del torneo Gregorio Hernández Santana (1943-2010), "Yoyo". Implicado intensamente en el ajedrez de Las Palmas más que  como jugador como árbitro, federativo, filatélico y fotógrafo desde los años 70, fue ganando relevancia progresivamente en los años 80, cuando un nuevo equipo "progresista" relevó en 1984 a la Federación que había comandado Juan Marrero Portugués. Su impulso fue clave para ayudar a los jugadores locales más prometedores -Alfredo Brito, Ernesto Solana, Pedro Lezcano Jaén, Braulio Sarmiento...- a conquistar normas y títulos internacionales. A veces demasiado temperamental, todos le recuerdan como una especie de padre protector. Enfermó de cáncer a fines de la década 2000, pero se mantuvo al frente hasta su muerte en 2010, colaborando incluso en las últimas ediciones del Open Corte Inglés. Tras su fallecimiento se instauró un memorial del que ya se han celebrado más de cinco ediciones. Transcribo el obituario que le dedicó el diario nacional Marca tras su muerte con 66 años en febrero de 2010: "Jugador, árbitro internacional, divulgador, Gregorio Hernández Santana ha fallecido hoy a los 66 años en Las Palmas después de una larga enfermedad. Yoyo, como cariñosamente le conocían sus amigos, era un apasionado del ajedrez en todas sus facetas. Fue el primer presidente de la Federación Canaria (1986-1994), fundador del primer club de Ajedrez de Caja Canarias y propietario de la colección Esquizofrenia Chess, una de las más grandes del mundo con más de 100.000 objetos relacionados con el milenario juego. Gregorio era una persona generosa y cuando podía ayudar a un ajedrecista lo hacía. Así sucedió de forma anónima en muchas ocasiones. Una de ellas fue cuando un juvenil Veselin Topalov, excampeón del mundo y actual aspirante al título, viajó a España por vez primera. Ese apoyo desinteresado en aquellos días difíciles siempre lo agradeció Topalov, quien en un par de ocasiones fue a visitar a su amigo Gregorio a Las Palmas. Siempre con sus cámaras a cuestas, Yoyo realizó miles de fotografías y su archivo es historia viva, en unos tiempos en los que la capital canaria fue escenario de algunos de los mejores torneos del mundo y pionera en experiencias de enseñanza ajedrecística".


Gregorio con Topalov




Desarrollo: Los jugadores canarios José García Padrón y Alfredo Brito arrancaron fuertes. El aruquense se impuso al GM Bellón, Brito al MI mexicano, e hizo tablas con Orestes Rodríguez. Sin embargo, en las rondas siguientes empezaron a ceder, especialmente García Padrón, mientras que el joven Brito mantenía una buena trayectoria para norma de MI.



Tras la sexta ronda había un sexto empate en cabeza a solo 4 puntos: Los grandes maestros Miguel Illescas y Orestes Rodríguez, el maestro internacional Gómez Baillo, la gran maestra femenina Pía Crawnling, el preferente catalán Pomés y curiosamente, el mejor canario no era ni García Padrón ni Brito, sino el ya veterano preferente Luis García Caballero. Claro está que él no iba dirigido a la obtención de norma y su calendario era más favorable.

Tras la séptima ronda, Illescas se colocaba por fin líder en solitario, seguido por Pía Cramling, cedía posiciones Luis García Caballero, y recuperaba puestos Alfredo Brito, que se aproximaba ya con 5 puntos a su norma de MI.

En la octava Illescas mantenía su liderato, y Brito aseguraba la norma de MI, a la que se acercaba también el catalán Pomés. Por arriba, seguían al catalán Cramling y Orestes Rodríguez.

Tras la última jornada Illescas refrendó su triunfo, y lo peor fue la derrota inesperada de Pia Cramling con J.C. Gil Reguera, lo que le impidió conseguir la norma de GM y perder el subcampeonato a beneficio de Orestes Rodríguez. Joan Pomés consiguió la norma de MI, al igual que Alfredo Brito. Brilló también por el lado local el aruquense Braulio Sarmiento (d.e.p.), en un plano menor Miguel Angel Almeida y Ernesto Solana, y no tuvo su torneo el MI José García Padrón.

Las revistas nacionales nuevamente dedicaron espacio al torneo, la crónica más relevante fue de nuevo, como en 1987, la del MI gallego Juan Carlos Gil Reguera, que esta vez no estuvo tan crítico como en su crónica del año precedente, donde mostró su disgusto con el hotel y la comida: “La cuarta edición del Torneo ''open'' Internacional Johnnie Walker se ha desarrollado este año del 4 al 12 de Diciembre en los salones del Gabinete Literario de Las Palmas. Cuarenta jugadores tomaron parte en el torneo, que se jugó bajo la modalidad del sistema suizo dirigido para normas de GM, MI y Elo F!OE. La coincidencia . de fechas con otros torneos dificultó estos objetivos al ser muy justo el número de jugadores participantes con los "elos" y títulos requeridos. Gregario Hernández, sin embargo, supo llevar adelante con éxito el torneo una vez más, logrando que- el fuerte jugador canario Brito consiguiese su primera norma de M.l. lo mismo que el catalán Pomés. Pía Cramling, la simpática GM femenina, a punto estuvo de conseguir una norma de GM masculino, pero el exceso de tensión en la última ronda (en 1 a que tenía que ganar, con blancas, frente a este cronista) le llevó a la derrota. De cualquier forma hizo excelente torneo, lo mismo que Vehí que vio frenadas sus aspiraciones a  norma de GM en la penúltima ronda al perder con lllescas. Buen torneo de este jugador que mantuvo el liderato durante toda la prueba terminando imbatido. Excelente la organización a cargo de Gregario Hernández y sus colaboradores que supieron afrontar la justeza de los  medios con que contaban sin merma en las condiciones de juego de los participantes”.

3. Cuadro clasificatorio y de datos mínimos.-





4. Base de datos.- Especialmente relevante es la base de datos que ofrezco con la ayuda de un habitual colaborador de este blog. Si bien aparentemente la base de las primeras rondas había aparecido ya en sitios especializados, no sólo era muy parcial sino que contenía numerosos errores de nombre de jugadores, no aclaraba las rondas, etc. Se han corregido tales errores y se han incorporado detalles, así como partidas inéditas procedentes de revistas nacionales y del Informador Canario tomo 2.

La base final ha sido enriquecida con los comentarios de sus tres partidas de Alfredro Brito (MI).

Base parcial Johnny Walker 1988 Open internacional Las Palmas