miércoles, 30 de septiembre de 2026

Glosando el libro "Burning veneno del rock". BURNING Y “LA COCHU”. Del rollo a la movida madrileña.- 1977-1979.

 BURNING Y “LA COCHU”. Del rollo a la movida madrileña.- 1977-1979.

Ricardo Moyano. Octubre 2026.



Hace dos años, en septiembre de 2024, la periodista y dibujante Elena Gabriel asistía en el célebre local madrileño “La Vía Láctea” a la presentación del disco póstumo de Toño Martín “Muerde la bala”. Una amiga, “Viernes negro”, me dio el aviso, y me habló de la relevancia que Elena había tenido en el desarrollo de “Lacochu”, el colectivo contracultural que entre 1977 y 1979 promovió varios conciertos de Burning en “M&M”, colegios mayores, etc. Contacté con Elena y a través de ella con el mayor “factótum” de “Lacochu”, Ángel Salvador Bustamente, que accedieron con la mayor amabilidad a ayudarme a recrear lo que fue esa asociación y la relación de Burning con los “Laboratorios colectivos Chueca”, nombre que se ocultaba tras el acertado acrónimo. Loquillo se preguntaba años más tarde “¿Dónde estabas tú en 1977?” parafraseando la célebre frase de la película “American Grafiti”, como referencia a un año que fue mítico por el despegue del punk-rock a nivel internacional, pero en España por el comienzo real de la transición democrática a todos los niveles, incluido el musical. Pues bien, en el 77 Elena Gabriel y Salvador Bustamente estaban en Lacochu y en los Ateneos libertarios del barrio de Prosperidad en pleno despegue de la  movida madrileña. En el mismo disco, Sabino Méndez escribió y Loquillo cantó que en Madrid “Alma de Ceesepe late dentro de ti/ Dile a Pepe Risi que ya puede sonreír/ pues él mató el silencio en las calles de Madrid”. Toda una declaración de intenciones: el rock catalán se miraba ahora en la vorágine madrileña.

        


    En el libro “Burning veneno del rock” (segunda edición, 2026, Amazon) en realidad ya he contado de manera genérica la relación de Burning con el colectivo de Chueca y los Ateneos libertarios, por lo que este texto sirve de imprescindible ampliación. Lacochu y los Ateneos están relacionados en efecto con la movida madrileña nacida a partir de 1976, pero hagamos contexto: antes que la movida fue “el rollo”, como fue bautizado el movimiento contracultural en 1975 por Vicente “mariskal” Romero y otros, y los Burning ya estaban ahí, en ese “rollo”, desde 1974, y aún antes. Démosle pues a la moviola. A principios de los años 70, todavía en el “tardofranquismo”, surge en España el rock urbano, básicamente en Sevilla (Storm, Smash, Gualberto, Triana y otros), Barcelona (Maquina, Iceberg, Tapimán…), otras provincias (Bloque en Cantabria, Eva Rock en Salamanca), o, en Madrid, en el extrarradio, con grupos como Ñu, Asfalto, o los propios Burning; grupos de influencia variada, que en general, a diferencia de la canción protesta, tienen una actitud de rebeldía más musical o existencial que política: les preocupa más en general el problema de su subsistencia personal, que es ya muy difícil, que salvar al mundo. Muchos tienen una inspiración “hippy”, psicodélica, son sinfónicos, o beben del hard rock anglosajón. Los Burning, más apegados al rock más clásico, de Chuck Berry a los Stones, son de los más eclécticos. A  algunos de ellos, como los propios Burning y otros menos conocidos como Moon, Volumen, etc..  el ya citado Vicente “Mariscal” Romero les dio voz plastificada en 1975 en el vinilo colectivo denominado precisamente así: “Viva el rollo”, el volumen primero de la serie, que por cierto fue un fracaso de ventas, pero anticipaba el sello “Chapa”, que Romero fundó con éxito poco después. El festival de Burgos de ese verano, el célebre llamado “festival de la Cochambre” por sus detractores, que sin querer le dieron un título para la historia, fue su epicentro.

Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, el movimiento contracultural u “underground”, que se extendía más allá de la música a otras actividades culturales, el teatro aficionado, el cómic, etc., explosiona ya no limitado a los barrios marginales, ni al aspecto musical. Hay una mayor transversalidad artística, en la pintura, la moda, el dibujo, etc. Surgen numerosos fanzines, revistas de escasa tirada, algunos lugares, aun escasos, donde celebrar conciertos, se recuperan los “Ateneos libertarios” de inspiración anarquista que existieron hasta la segunda república…  Una de estas iniciativas fue la coordinación de los numerosos cómics que proliferaban, en la denominada “Prensa marginal madrileña” (Premamá) que surge en ese año 1976, a la estela del mucho más desarrollado mercado catalán, con la revista Ajoblanco como faro. Y en Madrid también se desarrollan como digo actividades en el Ateneo Politécnico de Prosperidad, que había cerrado ya como colegio, aunque su actividad cultural no duró mucho, por la orden de derribo que pesaba sobre él. La que se ejecutaría en enero de 1977 pese al encierro de los vecinos. Un nuevo Ateneo libertario surgiría sin embargo no lejos de allí, en la calle Mantuano, mediante la “okupación” de la inoperativa Escuela de Mandos de la Falange: el llamado ahora “Ateneo libertario de Mantuano”, que se mantuvo hasta 1980, momento en que lo recuperó el Ayuntamiento de Madrid como un espacio cultural ya oficial.

La iniciativa de prensa “underground” “Premamá” moría a comienzos de 1977, pero daba a luz en la misma sede, un piso en la calle Augusto Figueroa del barrio de Chueca, a una labor de mayor calado, ahora también musical: La Cochu (Laboratorios colectivos Chueca). Fundador de Lacochu, y partícipe antes de Premamá y Ediciones Antípodas y de la propia acción en los Ateneos, fue el joven libertario Ángel Salvador Bustamante, al que se sumaron José Luis Troyano, Elena Gabriel, y algunos más. En esa dirección multidisciplinar Lacochu se despliega a partir de 1977 de forma tan altruista como autogestionaria en varias direcciones que confluyen: básicamente por un lado el aspecto gráfico, los fanzines y cómics, y  por otro el lado musical, los conciertos de grupos  y su promoción mediante artesanales carteles y octavillas, consiguiéndoles actuaciones -sobre todo en el circuito universitario de colegios mayores- y publicitando mediante sus propios medios. Lo que llega a ser sello de la casa, a través de los “flyers” del  colectivo,  o los cómics de Ceesepe, Hortelano, las fotografías de Alberto García Alix, etc. Enseguida se unieron al proyecto grupos como La Romántica Banda Local, Kaka de Luxe de la primera Alaska, los andaluces Imán -cuyo primer disco editó la propia Cochu- los Cucharada de Manolo Tena, Vade Retro, Spectro,  los mismísimos Tequila, o más tarde Leño.



Entretanto los Burning, que habían permanecido en hibernación hasta regresar de las milis, se reactivaban a principios de 1977. Ensayando duramente dos meses desde febrero en el local del Papi, se presentaban ante el público con varios conciertos a partir del inicial de abril en el Teatro Maravillas. Desde ahí actúan en todos los escenarios posibles, mejores o peores: teatros, discotecas, salas, colegios mayores. Se gestionaban en parte a sí mismos, y en parte, aunque sin exclusiva, con la agencia “Centrorock” de Javier Gálvez, que les conseguía algunos bolos. Pero esa relación no iba bien, y de hecho terminaría ese año de forma abrupta. Gálvez describía a Risi y Toño como “cabezones, ingobernables”. En una entrevista con Moncho Alpuente para televisión admitían poco después los Burning que era muy difícil conseguir actuaciones, y que ganaban muy poco. Por eso les vino bien sumar ahora, a mediados de 1977, otra vertiente o apoyo para conseguir actuaciones: La Cochu, que movió básicamente el circuito universitario. Fue en los dos primeros años, 1977-78, realmente, cuando la relación con Burning fue mayor, aunque nunca llegó a ser tan intensa como la de alguno de los grupos citados, Cucharada, Tequila, o Alaska, por varios factores: el más relevante quizás, el que Burning era un grupo muy de barrio, típico del “rock bronca” o “makarra” aunque estaban evolucionando, y La Cochu, pese a su inspiración ácrata y contracultural, tenía una orientación más cercana al centro de Madrid y a los citados círculos universitarios. Pese a todo Burning, que venían del “rollo” y el rock urbano, tenían unas influencias muy eclécticas -igual eran influidos por Black Sabbat que por los Rolling Stones, Lou Reed, el glam rock de Marc Bolan, o el punk de New York Dolls- y aunque aún vivían en el barrio periférico de La Elipa o en Carabanchel, podían encajar sin problema en las actividades de ese colectivo, que de hecho no discriminaba ningún estilo. Además, los Burning eran como esponjas, absorbían todo lo que escuchaban. Pensemos sin ir más lejos que un icono de la movida como fue Alaska se inspiró en Lou Reed y en el punk en sus comienzos, y reconocía a Burning como uno de los padres de todo ese movimiento madrileño. Se iniciaba con ello de forma incipiente lo que algo después, pero no todavía ahora, sería el acercamiento intenso de Burning al centro y a la “movida madrileña”, fundamentalmente a raíz de la grabación en 1978 de la película “Qué hace una chica como tú en un sitio como éste” utilizando como escenario de las tomas musicales precisamente el Ateneo libertario de Mantuano. Pero aún les quedaba a los Burning mucho “rock canalla” que destilar en el disco “Madrid” (1978). No es hasta después de 1980 cuando deciden vivir en distintos pisos del centro de la capital, tras su paso por el Torrejón de las bases de los soldados norteamericanos.

El enlace de Burning con Lacochu fue precisamente el periodista Moncho Alpuente, como me cuenta Angel Salvador. Pero tanto él como Elena Gabriel, reconocen que Burning no fue de los grupos que tuvieron una relación demasiado intensa, aunque sí les buscaron varias actuaciones y tenían un trato estupendo con ellos.

-(Elena Gabriel): Es que los Burning eran un grupo de barrio, de La Elipa, y se movían mucho por el extrarradio. En Lacochu no todos ni mucho menos pero sí algunos provenían de  familias bien, de colegios de pago, incluso alguno del Liceo francés, donde yo misma había estudiado en mi Argentina natal, hasta que seguí mis estudios en París de Bellas Artes y filología. Así que los colegios universitarios eran su elemento natural.

Elena Gabriel en los años de la movida


    -Cierto. Y muchos eran de hecho estudiantes universitarios. En cambio los Burning, pese a que tenían una buena formación cultural autodidacta, como era el caso del cantante Toño, tenían a gala su pertenencia a los barrios obreros, se las tenían que ver con los peleas de las bandas, con los “malotes” como el Jim Dinamita... 

    -Sí, pero ya te digo, en la Cochu había músicos de procedencias variadas. Y no discriminábamos, a Burning también les organizamos conciertos y les hicimos publicidad. 

En cualquier caso, esta dualidad de conciertos de barrio, o fuera de Madrid, y los que les conseguía la Cochu en el centro y los colegios universitarios, o incluso luego en las propias facultades, motivó que empezaran a ser conocidos también en estos ambientes más intelectuales de la contracultura, como Eduardo Haro Ibars, los miembros de Gabinete Caligari, que estudiaban periodismo, etc., y el bajista Quique Pérez decía por ello que tenían en este tiempo un público doble, suburbial y universitario.

    

Dibujo reciente de Elena Gabriel

¿Pero qué fue exactamente Lacochu y su relación con la movida madrileña? Angel Salvador Bustamente rechaza rotundamente que se pueda hablar de premovida para lo que existió antes de los años 80 y de movida madrileña para lo posterior a por ejemplo el concierto de homenaje a Canito de ese 1981. Lo considera una manipulación interesada retroactiva por quienes tuvieron interés en llevar en los 80 el escaparate mediático hacia grupos de cierto estilo “nueva ola” en detrimento de otros de diferentes tendencias que en su mayoría, faltos de apoyo, acabaron feneciendo. 

    -Yo soy en efecto fundador de la Cochu y dueño de esa marca, igual que de la marca La Movida madrileña. Escribo un libro que tiene que ver con desenmascarar la tergiversación que se ha producido en torno a este tema, particularmente por algunos periodistas, de uno en concreto más sus adláteres. Se ha escamoteado la historia real de la Cochu, y se han querido atribuir la movida a partir de 1980-81, y todo lo anterior ha quedado en la sombra, en beneficio propio. ¡Pero sí fue Francisco Umbral el primero que citó a la Cochu como “la movida”!. Y esa fue la etapa más bonita, desde 1976 a 1979, que dio origen en efecto a la movida no solo en la música sino en el arte en general, con la colaboración de músicos, dibujantes, etc. Yo estaba desde antes en el Ateneo Politécnico de la Prospe y en Ediciones Antípodas, y en esos dos sitios generé el concepto de la Cochu. Antes de Lacochu fue Premamá, que no era todavía musical, sino un intento de aglutinar todas las revistas “underground” que se estaban publicando. Tenía la sede en Augusto Figueroa, y cuando Premamá no pudo pagar el alquiler yo fundé Lacochu ahí mismo y me hice cargo con mis ahorros del paro de pagarlo. Y eso duró hasta 1979, y todos esos años son ya movida madrileña.

    -Por tanto, no hay “premovida” y “movida”.

    -No hay esa división, lo que podemos llamar movida empieza en 1976, lo que sí hay son dos fases cualitativas, dos estilos de grupos, los segundos más nuevaoleros. Y el caso de Burning es típico de los de esa primera fase. La verdad es que en ese tiempo había muerto Franco, todo era muy gris, no había infraestructura en Madrid, puedo citar la M&M, la discoteca Argentina de San Blas, el colegio mayor San Juan Evangelista. Y punto. Eso para los grupos nacionales es lo que había. Para los internacionales sí que se contaba con sitios mejores. Y en esos pocos locales que te cito de discotecas, pueblos, o la M&M, se movían como mal podían esos grupos seminales, Burning, Cucharada, Tequila… Así que teníamos que cambiar las cosas con un planteamiento ácrata, sin hacer contratos ni nada, en relación de tú a tú, éramos como iluminados, y pretendíamos un movimiento social, abrir canales sobre todo en los colegios mayores, que es donde en Madrid se podrían hacer conciertos. En el caso de Burning el contacto me vino en concreto a través de Moncho Alpuente. Alpuente escribía en El País entonces, y todos sus reportajes sobre La Cochu parten de material que yo le facilité, de hecho. Es que yo era publicista y sabía cómo difundir. Como anécdota te cuento que al lado de la Cochu estaba la CNT anarquista nada menos, y ellos nos decían “es que vosotros sois unos vendidos, porque hacéis publicidad”. Lo que hacíamos no era publicidad, por supuesto, sino promoción. Porque todo lo hacíamos por amor al arte, y si no difundes la gente no se entera. Pero la sequedad que había en todos los contextos era tremenda, no había movimiento, no había actuaciones. Y empezamos a coger grupos poco a poco. En 1977 Moncho Alpuente me invitó a su casa como te digo para presentarme a los Burning y que se integraran en Lacochu, allí estaban ellos, fumamos unos canutos, llegamos enseguida a un acuerdo, y ahí incorporamos sin más papeleo a Burning a nuestros grupos. Era con el cantante Toño con el que más tratábamos. Pero lo cierto es que aunque no hacíamos contratos no se piense que improvisábamos, teníamos una estructura, diseñadores de comic underground que venían de Premamá y se quedaron en la Cochu. Y unas señas gráficas muy claras. La verdad es que fue como una ONG, nos dedicamos de forma casi religiosa a promover los valores contraculturales, y no hacíamos separación alguna de estilos musicales. Pensábamos que era la gente, el público, el que tenía que decidir quién le gustaba y quien no. Que fue precisamente lo que no hicieron luego esos periodistas, que promovían solo a los de determinado estilo, los que a ellos mismos les gustaban. Lacochu acabó en 1979 cuando me fui al servicio militar, y estos periodistas tomaron el relevo pero en esa dirección muy concreta, maniquea, diciendo que el concierto de Canito fue fundacional de la movida, y tonterías así. No pueden evitar mencionar a grupos como Burning, Tequila o Kaka de Luxe, por su relevancia y señas de identidad, pero citándolos con calzador. Y todo lo relacionado con la Cochu queda relegado, tapado, lo llaman pre-movida, cuando ellos mismos le habían dado relevancia en sus revistas, “Disco Express”, etc.. Pero por supuesto como te digo Burning eran un grupo de la movida desde 1977. Y el nivel de impacto social de La Cochu fue potentísimo, yo lo he chequeado, y es equivalente a una multinacional. Aparecía en todos los medios. Eso sí, en Lacochu había que trabajar doce horas al día, que era lo que yo mismo hacía, era duro, las cosas no salen de la nada, pero era bonito, había una cultura de unidad, entre periodistas, dibujantes, músicos… Tratábamos a los músicos como hermanos. Era casi una “misión”. La movida nació en la sociedad civil, ella fue su protagonista. Y Lacochu lo tenía claro, que éramos parte de un movimiento social. El legado que debe quedar para otras generaciones es que si la gente empuja a favor de un proyecto, saca adelante lo que quiera, por difícil que sea. De Burning no puedo sin embargo contar anécdotas concretas, sí recuerdo muchas de Moris, de Tequila, de Manuel Tena… Por cierto que Manuel Tena llamó a casa de mis padres cuando me fui a la mili, y al enterarse le dijo a mi madre: “Pues no sabe usted lo que pierde la música con la marcha de su hijo”.

    -Y luego la Cochu ya no pudo seguir.

    -Claro. Sólo duró unos meses más, porque ya no había dinero para pagar el alquiler. 

    -Hablemos ahora de tu relación con los Ateneos libertarios, por favor. Que no fue uno sino dos...

    -Sí, claro. De hecho yo me dejaba caer por Prosperidad antes de que entráramos en el primero, el Ateneo Politécnico, en 1976. Por el barrio quedaba con Paco Beneyto, batería de Sabina, nos reuníamos allí para hablar de música, psicología… Aun no existía el Ateneo Politécnico como tal, era un colegio que había cerrado. Pero un día hablamos con uno de los propietarios, que estaba peleado con los hermanos, y quería promover el centro como sede de actividades del barrio, y montamos en él la Asociación cultural, para teatro, música, etc. Yo me dedicaba en él a la parte musical, conciertos, entrevistas, promoción… fuimos portada incluso en el diario Ya. Cuando desalojaron el Ateneo de Prosperidad en enero de 1977, nos fuimos al otro centro de la calle Mantuano, cerca, era la abandonada Escuela de Mandos José Antonio, nada menos que de la Falange. Y allí el primer concierto fue de Tequila y Ramoncín. 

    -Sí, en la película de Burning se ven los símbolos falangistas en los techos…

    -Exacto. Pues ese día  del concierto inaugural casi voy a la cárcel por un problema con la bandera falangista. Algunos locos quemaron una bandera que había con el escudo de Falange, y la policía me dio veinticuatro horas para reponerla. Resulta que era ya imposible encontrar una igual, así que utilicé un truco, localicé el escudo de la Falange, y mi madre lo cosió en una bandera normal. Y el yugo y las flechas salen también en ese concierto inicial de Tequila, igual que en la película de Fernando Colomo con Burning que tú citas. De hecho La Cochu fue una idea que gesté en el Ateneo Polictécnico, el anterior, para ayudar a los músicos. Elena Gabriel y yo editamos allí la revista Muésica, y yo colaboraba con otras, Mmm, etc. Así que yo por un lado colaboraba con Ediciones Antípodas y Ediciones Premamá en el piso de Augusto Figueroa, y por otro con el Ateneo de Prosperidad. Como no había dinero para financiar la oficina de Premamá, yo puse el dinero para el alquiler, y fundé La Cochu allí, en Chueca.  

    Elena Gabriel (1955) también tiene un recuerdo difuso del paso de Burning por La Cochu. Era una joven veinteañera nacida en Argentina, y que posteriormente cursó estudios en París, como ya dije, de Bellas Artes y filología. Se trataba de una muchacha con muchas inquietudes, y para entonces sus padres residían ya en Madrid. Así que en una de sus visitas en 1976 se echó un novio español, y el amor se juntó con la vista del torbellino que se estaba desarrollando en España tras la muerte de Franco, y se sintió atraída de inmediato por ese ambiente contracultural. Su vida a partir de estos años, hasta los primeros 80, se desarrolló a medias entre Madrid y París. Luego ya se afincó plenamente en Madrid. En ese tiempo, como estudiante de Bellas Artes y aficionada al dibujo, se fijó en un anuncio en la revista catalana Star donde pedían una chica como dibujante para el colectivo Premamá, respondió, y entró a colaborar decididamente con Salvador y el resto de los socios. Fueron tiempos hermosos donde conoció a todos esos músicos, dibujantes, fotógrafos –“Ceesepe era un amor, como lo es Alberto García Alix”-. Tiene grandes recuerdos de los músicos de Tequila, de la pequeña Olvido (Alaska), entonces una niña que se presentó un día pidiendo una traducción de una revista francesa, que la propia Elena le hizo… Más tarde Alaska entró en Kaka de Luxe. Por la casa de Elena, muy cercana a la discoteca M&M, pasaban todos, incluso menores, que ella no podía controlar, eran unas fiestas increíbles, pero que le pudieron traer problemas, porque allí  aparte de los menores había droga, marihuana o lsd. Tuvo que cambiar de casa y terminar con eso. Elena estuvo en fin en todo el corazón de aquel movimiento de la movida: colaboró por ejemplo en  el programa televisivo de Paloma Chamorro “La edad de oro”, en FM-2, en la discográfica RCA, escribió en la revista Rock de Lux, etc. 

    -En 1976 Madrid estaba muy apagado, y yo quería que tomara la iniciativa, que estaba en manos de Barcelona. Y las cosas en Barcelona eran más afrancesadas, más secas, menos divertidas, ya sabes. Y en Madrid afortunadamente hubo esa explosión de alegría, arte, conciertos, música… Todo de forma colectiva. Bellos tiempos.

    La relación con La Cochu se mantuvo en Burning hasta el final, aunque los mánagers como el propio Gálvez se quejaban de que los colegios mayores pagaban muy poco a los grupos, que los porteros a veces ni cobraban a los estudiantes, y hacían a su vez la competencia a las salas y discotecas, que tenían precios más altos. Nunca llueve a gusto de todos. A partir de 1978, no obstante, la relación se fue debilitando, porque Burning  tenía como mánager a Moncho Araujo y trabaron además una relación muy intensa con el mercado catalán, fichando por el sello Bélter, siendo apoyados por el periodista Oriol Llopis y el mánager Gay Mercader, el mismísimo mánager en España de los Rolling Stones. Los Burning se estaban haciendo grandes y actuaban ya en todas partes, y menos en el circuito universitario. Pero quedan para la historia muchos conciertos, quizá el más famoso fue de los primeros, el mítico de 1977 en el colegio chino Siao Sin junto a Tequila (“Rock por la cara, La Cochu esputa de nuevo”, decían los anuncios dibujados por Pejo). Los Tequila estaban empezando y consideraban entonces a Burning “un grupo mayor y más vicioso que nosotros”; el concierto fue magnífico, prácticamente el primero de Ariel Rot con Alejo Stivel, y el Siao Sin,donde estudiaban los estudiantes de origen chino, era  eje de la Cochu, donde como se decía con gracejo aparte de los chinos “corrían las chinas”. Otro concierto de Burning promocionado por La Cochu fue el célebre de  la nueva M&M de septiembre y de nuevo en noviembre de 1977 ahora junto a Moris. También está documentado otro junto a a los cántabros sinfónicos Ibio en el Colegio mayor San Juan Evangelista (el “Johnny”) según algunas fuentes, y según otras en el Santo Domingo Savio. Ese mismo mes Burning tocaban junto a los Rigor Mortis (luego llamados Gabinete Caligari) en la Facultad de periodismo con mucho éxito.  

    En su eclecticismo, Burning supieron pues acercarse también al mundo autogestionario de los Laboratorios Colectivos Chueca. Ahora bien, lo cierto es que Burning estaba entonces, al menos al principio, en pleno auge del rock makarra y barrial. ¿Cómo reaccionó el público universitario, más culto y político al rompedor mensaje que lanzaban los de La Elipa? Se cuenta que en general bien, les gustaba sobre todo que empezaran a cantar letras en español, y la energía  y el descaro que transmitían su directo. Pero algunos se sonrojaban cuando Toño se dirigía a los universitarios y les decían a los novios: “¿Qué? ¿Ya habéis calentado bastante a las chicas?” O les sorprendía ver que el batería Teto tocaba en calzoncillos para tener las piernas más libres… Por otro lado, los sectores más politizados consideraban que Burning se alejaban demasiado de los cantautores protesta con unas letras frívolas, en exceso suburbiales, y sin mensaje social… Ni siquiera tenían ese mensaje crítico y ecologista de por ejemplo Asfalto. Pero la recepción general fue óptima.  

    Cincuenta años después, poco queda ya de todo eso. Toño y Pepe Risi nos dejaron en los años 90. Muchos de los músicos de la movida también desaparecieron en la noche. Enrique Urquijo, Antonio Vega, Manolo Tena… También quien fue el enlace con La Cochu, Moncho Alpuente. O los dibujantes Hortelano, Ouka Lele, o Ceesepe. Este, en una de sus últimas entrevistas refería que tal vez el crudo material de sus cómics, como el célebre que hizo a los propios Burning, “Los chulea güiris de La Elipa”, donde incluso se representa una viñeta de violación, era el mismo sueño de la isla de los mares del sur que anhelaba el pintor Cezanne. “Miro a mi alrededor… Quizá de eso iba todo, de reproducir una cierta idea del paraíso en un estudio de cien metros de la calle Mayor, aunque en lugar de mar haya papeles de colores y en lugar de brisa tropical el humo de los cigarrillos que se amontonan en unos cuantos ceniceros”.

    Elena se casó con el músico del grupo Sissi y diseñador Paco Iriarte, del que enviudó hace cuatro años. Pero mira adelante:

    -Si, Ricardo- me dice Elena- es cierto lo que dice Ceesepe, todo es un poco un sueño que se desvanece, pero ha valido la pena y quedan bonitos recuerdos. Y ahora vivo el presente, que es lo que existe, y para mí consiste básicamente en quedar con amigos y comer en buenos restaurantes. No me parece poco.

    Desde ese presente, Elena Gabriel y Salvador se ocupan también en nuevos proyectos. Elena, por ejemplo, en el diseño gráfico en el que sigue muy activa, como recuerdan a diario las viñetas teñidas de humorismo de sus personajes como el Cliente Satander. 

    -Es que no hay que tomarse la vida demasiado en serio, Ricardo.

    Salvador , por su parte, vive en un pueblo de Toledo, alejado ya de aquel vórtice de la movida de Madrid, y redacta un libro sobre la verdad sepultada de esos años. Muchas gracias a los dos.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Ponencia sobre Ajedrez histórico en Tenerife y Las Palmas. Años 1.930-1980. Una aproximación.





 



Ponencia sobre Ajedrez histórico en Tenerife y Las Palmas. Años 1.930-1980. Una aproximación.

Ricardo Moyano. Septiembre 2026.

Dedicado a Estrella García, José Manuel Ramos y Agustín F. Manrique, que aportaron datos y material gráfico para este artículo.

I. Introducción: 

    A mediados de este año 2026 recibí una amable invitación de la presidenta de la Federación Insular de Ajedrez de Tenerife, Estrella García, para impartir una charla sobre ajedrez histórico de Tenerife y Las Palmas en los actos del torneo de ajedrez de La Laguna. La invitación venía avalada por José Manuel Ramos, buen amigo e histórico campeón provincial de Tenerife en los años 80 y 90, todavía en activo -de hecho, en 2026 volvió a ganar el ahora Insular de la isla-. La sorpresiva propuesta me halagó, pero a la vez me dejó confundido. Pues si bien es cierto que he escrito varios libros y artículos sobre el ajedrez histórico canario, casi absolutamente se han centrado en la isla de Gran Canaria. El ajedrez de Tenerife, federación de donde venía la invitación, por mi escaso conocimiento personal y por las limitadas fuentes disponibles, ha quedado siempre fuera de mi lente. Las dos excepciones son dos artículos en mi blog “Exploraciones introversas” sobre la simultáneas de Alekhine en 1945 y sobre los ganadores históricos de los provinciales de la isla. Poco bagaje para afrontar el desafío.

    Pero como suele decirse, tomé el toro por los cuernos: acepté la oferta más como una oportunidad que como un problema. Además, la propuesta de pasar algún día en mi querida ciudad de La Laguna era irresistible. Allí estudié tres años felices de la carrera entre 1974 y 1977, y antes, de niño, en el colegio de La Salle. Curiosamente, nunca jugué ajedrez “en vivo” en Tenerife, sino solo ajedrez por correspondencia. De niño porque ni sabía mover las piezas, y de universitario porque estaba demasiado centrado en los estudios y en la alegre vida lagunera como para visitar los lugares donde se jugaba al ajedrez: el Orfeón La Paz en la propia ciudad de los Adelantados, o el Círculo de la Amistad en Santa Cruz… 

Con Estrella García presidenta de la federación insular de Tenerife 2026

    El texto que sigue es en fin la ponencia cuyo resumen expliqué en la mañana del 22 de agosto de 2026, en un lugar tan recogido y mágico como es el Monasterio y Museo de Santa Clara, convento donde siguen viviendo las monjas Clarisas. Una joven y diligente sor nos franqueó la puerta esa mañana… Mi agradecimiento a Estrella, José Manuel, la Federación Insular, y a todos los que asistieron al acto. La exposición se vio enriquecida con la proyección de algunas fotografías. Pero todo ello no deja de ser, como titulo, una mera aproximación a la real historia del juego en Tenerife, que en el texto se desarrolla en paralelo al ajedrez en Gran Canaria. Queda pendiente no solo escribir la historia detallada, sino la ingente tarea de confeccionar un archivo digital de la historia del ajedrez canario, no sólo en las dos islas capitalinas, sino en todas las restantes, donde también se ha jugado siempre un buen ajedrez.

¿Alguien se anima?


    II. Ponencia: 

    De algún modo, la historia del ajedrez “organizado” en las dos islas capitalinas puede ser narrada de forma simultánea. Y eso es lo que voy a intentar en esta charla. Eso sí, la de Gran Canaria en estas décadas puede ser reconstruida de manera más sencilla por disponerse de mayores fuentes. La digitalización de la prensa de la provincia occidental (al menos la accesible en internet) es muy inferior a la de la provincia oriental, en particular la de los periódicos El Día o La Tarde. Solo accesible en microfilme en las bibliotecas especializadas, sin indexación de conceptos, etc.

Quiero advertir que por supuesto también existió un ajedrez relevante en las islas no capitalinas. Pero acercarse a La Palma, Lanzarote, El Hierro, La Gomera o Fuerteventura desbordaría el propósito y el tiempo de esta intervención. Para la isla de Lanzarote, en concreto, abordé los inicios de su ajedrez de competición en el primero de mis libros “El juego de nuestras vidas” y tangencialmente en los siguientes. Para la isla de El Hierro escribí un artículo en mi blog, pequeñas aproximaciones necesitadas de trabajos más concienzudos.

1. Años 30.

Las referencias existentes sí permiten afirmar que, tanto en una isla como en otra, y ya me centro en Tenerife y Gran Canaria solamente, los primeros torneos a nivel de sociedades, casinos, etc. comenzaron en los años 30. También por supuesto se jugaba en bares, cuarteles, sacristías… pero a un nivel informal.

En Tenerife el mayor centro de referencia será el Círculo de la Amistad XII de Enero de Santa Cruz -en menor medida el Casino, el Círculo Mercantil, etc.-.  Consta que en 1930 se organizó un torneo entre socios de una entidad no identificada, quizá el propio Círculo. En él se anunció también, en julio de 1934, un torneo del que no he encontrado mayores referencias.

En Las Palmas, dejando de lado simultáneas como la ofrecida ya en 1912 por el primer campeón de España Manuel Golmayo en el club británico, u otras en el Gabinete Literario en la década de 1920, los primeros torneos organizados también se desarrollaron en la década de 1930, concretamente en 1932, coincidiendo con la II República, que fue un momento claro de reactivación de la sociedad ciivl.

Pero hay un hecho diferencial que marca la supremacía de Las Palmas en estos años. Como siempre, el ajedrez, deporte o juego minoritario, va a depender del empuje de personas concretas, dinamizadoras, jugadores u organizadores o las dos cosas. Y en Las Palmas en estos años hay que citar sucesivamente dos nombres, incluso tres. El primero: residía en Gran Canaria desde fines del s. XIX el  fuerte jugador nacional Gustavo Navarro (militar fundador de La Provincia y del club Náutico ,su hijo Julio Navarro fundó el club natación Metropole). Navarro, que se residenció en Las Palmas de forma casual en 1898 cuando de camino a Cuba le sorprendió el fin de la guerra, había jugado campeonatos nacionales, había derrotado en simultáneas a Lasker… Su labor cultural y social en la isla fue espectacular. Y ya a fines de 1931, cuando al parecer Navarro ya había regresado a la península, aunque no de manera definitiva, se constituyó en el seno del propio Gabinete Literario, probablemente bajo su inspiración, una Sección de ajedrez como tal, con el propósito de organizar periódicos torneos abiertos a toda la ciudad, comandada por entusiastas como Alvaro de Mendizábal, Ildefonso Gallardo, el joven Navas, etc. Esta “Sociedad ajedrecística” como así se bautizó, no tenía paralelo en Tenerife en ese momento. No es hasta 1941 cuando se constituya una sección similar en el Círculo de la Amistad en Santa Cruz, o en el Orfeón La Paz en 1944 en La Laguna. Bastantes años después.

El segundo nombre: El “mariscal” de la época, el indiscutible mejor jugador canario de esas décadas, Germán Pírez Pérez (1914-1992). Era éste por entonces un adolescente inteligente,  serio y reflexivo, que se acerca al Gabinete atraído por la labor de la Sociedad Ajedrecística,  que enseguida se enamora del juego y asume la dirección del ajedrez de facto, escribe numerosas crónicas en la prensa local, contacta con jugadores internacionales como Borenstein o el campeón francés Gromer, etc.  Los cuales también recalaron en Tenerife y La Palma.

El tercer nombre, éste más transversal porque practicó la medicina y jugó en varias islas, no menos de cuatro, el médico de familia  doctor Carlos Rodríguez Lafora, hermano del famoso psiquiatra; un fuerte jugador nacional, que aunque anteriormente había ejercido en Gran Canaria, La Palma y Tenerife, en 1932 estaba destinado en Fuerteventura y a partir de la guerra civil residiría y ejercería en Telde, aunque no por su gusto – encarcelado, condenado a destierro en consejo de guerra por conmutación de una larga pena de prisión, era de ideología y probablemente afiliación del partido  comunista, como pronto lo sería el propio Germán Pírez-. 

Esta Sociedad Ajedrecística del Gabinete Literario, imbuida de espíritu reformista, organizó varios torneos en bares de Vegueta, en el propio Gabinete, en el hotel Tower de Las Canteras, abierto al turismo británico, etc. Como muestra de la supremacía de Las Palmas está el hecho de que el llamado III Torneo del Gabinete Literario, de la primavera-verano de 1936, se conciba para decidir la selección de Canarias (ojo, no de Las Palmas solo) que competirá en la olimpiada popular de Barcelona que va a dar la réplica a la de Hitler en Munich. No participa en el torneo ningún jugador tinerfeño. Y los cuatro vencedores se embarcan para allá, aunque el inicio de la guerra civil en ese momento de al traste con dicha olimpiada.

La guerra civil: Una motonave que navega en pleno estallido. Pírez abraza el comunismo de forma entusiasta en Barcelona.

Este torneo del Gabinete, y la marcha de la selección en julio de 1936 hacia Barcelona en el Villa de Madrid, tuvo una consecuencia tan casual como relevante para el ajedrez grancanario, y es que cuando el buque llega a la capital catalana -tras descartar, una vez iniciado el levantamiento militar en plena travesía dirigirse a Argelia u otros lugares- ha estallado la guerra, el puerto está tomado por fuerzas anarquistas y comunistas, y la sorprendida expedición canaria se encuentra en fuera de juego… Ya no hay olimpiada, Alvaro de Mendizábal y Manrique (conservadores) vuelven como pueden a Las Palmas, pero el joven telegrafista y socialista Andrés Zamora, del PSOE,  y Pírez, algo mayor que él, y todavía apolítico, aunque de simpatías republicanas y vagamente izquierdistas, se quedan en Barcelona, juegan en los célebres cafés al ajedrez, como el café Nuria... Pero se conoce entonces que el padre de Zamora, también telegrafista afiliado al PSOE, ha sido asesinado por milicias falangistas, su hijo está destrozado, y Pírez toma en ese momento conciencia política, va incluso más allá que Zamora y se alista con convencimiento en el ejército comunista de Líster, donde llegará a ser comisario político. Será ya siempre esa su ideología, un convencido. Reconoció haber matado a muchos en la guerra, como un hecho inevitable, pero  tan traumático que le produciría pesadillas en los últimos tiempos de su vida, ya ingresado con alzheimer en el Hospital donde murió. La vida de Pírez es de leyenda: tras la derrota republicana en 1939,  cruza la frontera y tras sufrir enfermedades y malos tratos en campos de concentración, se alista en el maquis para combatir a Hitler. Preso luego, escapará de una ejecución segura por los nazis primero y por Franco después, probablemente por influencia y gestiones de su familia de comerciantes respetados en Las Palmas. Podrá volver a Las Palmas en 1942, no se sabe si liberado o fugado. En Las Palmas se desconoce su pasado, aunque existen rumores y está estrechamente vigilado por la policía. No en vano pronto sería ya el secretario regional del partido en toda Canarias, y llegó a plantearse montar una guerrilla armada en Gran Canaria.


2. Años 40. Las Federaciones.

Dejemos por ahora a Germán Pírez combatiendo en Francia. Volvamos al ajedrez en Canarias. La guerra civil 1936-1939 abre un paréntesis en el ajedrez de competición en las dos islas. Pero ya hacia 1941 la Federación nacional, que existía desde 1927, estaba intentando recuperar el ajedrez organizado en las provincias, incluida Canarias, y promueve que se constituyan dos federaciones provinciales. Las Palmas, más activa en esta época, tomará por poco la iniciativa, a instancia de algunos aficionados como el propio Andrés Zamora, retornado a la isla tras el fin de la guerra, constituyéndose la primera federación a fines de  1942 bajo presidencia del ya teniente coronel Ramón Rúa Figueroa, un militar franquista pero liberal, que ya había organizado algunos torneos en el Gabinete Literario durante la II República cuando todavía era capitán. Se organizan nuevos torneos entusiastas en el Kiosco de San Telmo desde el verano de 1942, y al regreso de Pírez, él y Lafora son los grandes referentes, que se baten en un espectacular match que proclama contra pronóstico primer campeón a Germán Pírez. Como contó siempre Pírez, Lafora, gran jugador pero algo soberbio, pensó que iba a derrotarle fácilmente, y cuando se quiso dar cuenta iba tres puntos abajo. Aunque remontó la ventaja la edad le pasó factura y se derrumbó en las últimas rondas.

En Tenerife, según el importante artículo de Alfredo Pedreira -un magistrado de trabajo residente en Tenerife- de mayo de 1944 (publicado en la revista El Ajedrez español num. 44), fue en febrero de 1941 cuando se instituye la Sección de ajedrez en el Círculo de la Amistad, llamado “Grupo Ajedrecista”, con Nicolas Pérez Hernández de presidente y él mismo de secretario, por tanto 10 años más tarde que en Las Palmas. Cuenta Pedreira que a partir de ahí con la labor del comandante Machiñena, Paulino Melián y el doctor Lafora se fue avanzando hasta constituir la federación, en fecha que ignoramos, pero que debió ser hacia mediados de 1943, algo más tarde que la de Las Palmas.   Ya que Pedreira dice en mayo de 1944 que “en poco tiempo” esta nueva federación ha hecho una gran labor. La Federación se articula a través de 4 clubs: C.D. Price, Círculo de la Amistad (o Casino, no está claro) Masa Coral e Iberia. El Círculo será la sede Federativa. Se cita al Iberia (del barrio de El Toscal), donde militaba Enrique García Talavera, como el más potente. Como curiosidad, tanto el Price como el Iberia son secciones de sendos equipos de fútbol (fusionados en 1950). Y de hecho algunos otros equipos de fútbol tuvieron secciones de ajedrez. En Las Palmas no se dio este fenómeno, como tampoco la vinculación del ajedrez a organizaciones corales relacionadas con el Carnaval, que en Las Palmas no estaba autorizado entonces (en Tenerife fueron relevantes la citada Masa Coral o en La Laguna el Orfeón La Paz).

En todo caso incluso con la desaparición de los equipos de fútbol continuó jugándose ajedrez al menos en el Price.

Algo después se añade como digo el Orfeón La Paz de La Laguna, eje del ajedrez lagunero, sección creada en 1944, que es el otro polo relevante en Tenerife para el ajedrez, igual que en Las Palmas serían Telde (el Casino la Unión por donde paraba el doctor Lafora) y Gáldar (también en el Casino principalmente).

¿Quiénes son los jugadores de ambas islas  estos primeros años 40? En Las Palmas, los jugadores destacados son aparte de Pírez y Lafora los más jóvenes el poeta Pedro Lezcano Montalvo, que llega a Las Palmas interrupiendo sus estudios en Madrid hacia 1944 (1920-2002),  o el fogoso estudiante de leyes Fernando Sagaseta (1927-1993), sin desmerecer al isletero Luis Martín Estupiñán y su hermano Tiburcio, coetáneo de Pírez, pero de menor nivel, aunque la verdad es que Luis siempre puso en problemas a Lafora.  También hay que citar a José Luis Gallardo, estudiante de filosofía y letras, hijo de un precursor miembro de la Sociedad ajedrecista, Ildefonso Gallardo, o el de más edad, el profesor Marqués, de estilo táctico, que influyó en Sagaseta.

En Tenerife los jugadores relevantes estos años iniciáticos son aparte de los federativos citados, Enrique García Talavera, Paulino Melián, Porfirio Martín, Carmenaty, Benjamín Ascanio, o Juan Daranas. A los que hay que agregar la labor ya anticipada de Luciano García Machiñena, militar de alta graduación del ejército de Franco, de buen nivel en los años 30-40 (Machiñeña estuvo vinculado 40 años a Tenerife, hasta su ascenso en 1969 a teniente general, cuando debió marchar a Galicia). Y la del propio Carlos Rodríguez Lafora, que ejerció de médico en Tenerife el parecer y también realizaba visitas a la isla cuando residíó a partir de 1933 en Fuerteventura y Gran Canaria.

En el año 1943 ya hay constancia de proliferación de torneos en Las Palmas (los torneos del kiosco en el parque San Telmo que habían empezado en 1942, los que se juegan en las peñas y cafeterías…) como en Tenerife, aquí mas centrados en sus distintos clubes: Iberia. Price, Círculo de la Amistad… En la Masa Coral aparece ya  Francisco Martín Coello, que pronto será un nombre muy importante en la hegemonía del ajedrez tinerfeño.

Hay que citar también el apoyo del presidente del Círculo de la Amistad, sr. Bello Alonso, que aunque no era ajedrecista dio todas las facilidades para la utilización de la sociedad y la constitución de la sección de ajedrez.


1944: ¡Al nacional!. Aquí empieza la historia real de los provinciales. Dado que La Federación nacional deseaba que los campeones de Las Palmas y Tenerife se incorporaran por primera vez al menos a las semifinales del campeonato de España en 1944 (solo en los años 60 se permitió a las islas saltarse las semifinales y competir directamente en la final, por su lejanía), se organizan  provinciales clasificatorios en ambas provincias. En Las Palmas ya se había celebrado en 1942-43 sin valor nacional, ganando Pírez al doctor Lafora, como ya vimos. Y ahora  Pírez, aprovechando  que Lafora se estaba dedicando más a las damas (y también por el rechazo de la pacata afición grancanaria al “godo” que le llevó a dejar de jugar ajedrez según Pírez), se impone de nuevo,  con Sagaseta de subcampeón,  y a pesar de sus problemas por sus actividades políticas ilegales, recibe un salvoconducto para disputar las semifinales estatales en Madrid. 

En cambio en Tenerife hay un rifirrafe extraño. Enrique García Talavera se consideraba el mejor jugador, también como Lafora debía pecar de cierta soberbia;  pero sorprendentemente Juan Daranas gana todas las partidas, las 7 en un torneo de 8 jugadores. Y eso que según la prensa, Daranas no estaba al nivel de antes… García Talavera tiene solo 4,5 puntos, pero impugna su derrota con Ascanio y con el propio   Daranas, por no haber apuntado éstos todas las jugadas. De darse los dos puntos a G. Talavera y perder un punto Daranas García Talavera sería el campeón. Pero Daranas alega que García Talavera le permitió dejar de apuntar desde la jugada 22 por su tradicional ansiedad y nervios. Lo que confirman los testigos presentes. El conflicto se eleva a la FEDA y va a suponer que Tenerife se queda sin representante, ya que la Federación no puede resolver el expediente a tiempo. La FEDA decidió que mientras solventaba el recurso, disputara las semifinales Nicolás Pérez, pero Nicolás, que llegó a desplazarse a Madrid, declinó jugar por razones que no están muy claras, alegando motivos familiares,  quizá para no enconar el problema. La verdad es que Nicolás, como Alfredo Pedreira, viajaban con alguna frecuencia a Madrid, de hecho Nicolás Pérez había jugado con el doctor Segura y el canario Miguel Navarro, y conocía Alekhine; de hecho el viaje parece que tuvo relación más con la semifinal nacional con el hablar con el ruso para que diera simultáneas en Tenerife en mayo, lo que este año se frustró, aunque se celebrarían en 1945. Volviendo al conflicto del provincial, finalmente La FEDA confirmó el título de Daranas, pero demasiado tarde: Tenerife se quedó sin representante nacional… ¡hasta 1959!. Claro es que Las Palmas tampoco mandó esos años jugador alguno al nacional. Por cierto que Las Palmas intentó pescar en río revuelto, y dado que Sagaseta era el subcampeón provincial de Las Palmas solicitó a la FEDA que fuera éste el otro representante canario, pero le fue denegado.

Y ya no habría más representantes canarios nada menos que hasta 1959. En Las Palmas, porque desde 1945 la Federación entra en hibernación y no se celebran más provinciales, y en Tenerife porque a pesar de que se juegan provinciales dos años más, hasta 1946,  nadie se desplaza a península por motivos que ignoro. Ciertamente en esos años jugar en la península suponía un viaje largo por mar, y pasar allí muchos días. La financiación del viaje además era escasa o nula.

1945: El cambio de paradigma: Tenerife gana el podio. Las simultáneas de Alekhine.

Curiosamente, si Las Palmas había dominado el ajedrez desde 1930 a 1944, en este momento se produce un cambio de registro, ya anticipado por Pírez. La Federación de Las Palmas, con Rúa Figueroa a la cabeza, entra en letargo. Sagaseta, Gallardo o Lezcano no eran hombres de organizar estructuras, y el teniente coronel estaba a punto de ascender a coronel y marchar a Ceuta. En cuanto a Lafora, estaba desconectado del ajedrez y publicaba problemas de damas en la prensa.

Así que cuando Pírez regresa contrito de las semifinales estatales en 1944, donde, presa de los nervios, no hizo buen papel, aunque pudo tener contactos con sus correligionarios comunistas, le sorprende lo alicaído  que está el ajedrez en Las Palmas. De hecho en Tenerife Nicolás Pérez, Pedreira y Martín Coello ya se están planteando como he dicho traer al campeón del mundo Alekhine, que vive en España desde un año antes, y al que algunos de ellos ya conocen, incluido el coronel Machiñena, para jugar simultáneas en las fiestas de mayo. Este año no podrá ser, pero la idea sigue en pie. Y Pírez se desplaza a Tenerife a jugar partidas amistosas en el Círculo de la Amistad y otros lugares, y se planea un match entre los dos campeones, Pírez y Juan Daranas, que nunca se disputará. El sagaz Pírez se da cuenta de una cosa que refleja en entrevistas: Considera que aunque en Tenerife hay menos jugadores, la implicación en el juego es mayor.

En 1945 sigue el mayor relieve en Tenerife: en Las Palmas ni siquiera se disputa provincial. En Tenerife, el escaldado Enrique García Talavera empata con Porfirio Díaz, que le bate en el desempate, pero curiosamente, como he dicho, nadie se desplaza a jugar el nacional.

¿Por qué Tenerife cobra pujanza ahora? Volvamos a los nombres. Si en Las Palmas había existido un Pírez -que ahora tenía que tener mucho cuidado porque le perseguía cada vez más de cerca la policía-, en Tenerife hay, aparte de los federativos mencionados, Pérez y Pedreira, un importante refuerzo, Francisco Martín Coello, que desde la entidad Masa Coral, y asumiendo ahora ya la secretaría de la federación, está fomentando mucho el ajedrez. Y él es quien en unión del presidente Nicolás Pérez, logran por fin contratar para varias simultáneas en noviembre de 1945 nada menos que al campeón del mundo.

Veamos una entrevista de este tiempo con Martín Coello:

“Se ha constituido (de nuevo) la Federación tinerfeña de ajedrez. Don Francisco Martin Coello es hombre que ha llegado a tan alto cargo por su tenacidad, su capacidad organizadora y su entusiasmo por el noble juego. El fue quien levantó el ajedrez en la Masa Coral, creando de la nada un potente grupo ajedrecístico y salvando con su decisión los obstáculos que hacían presagiar el fracaso; es él quien lleva la labor más agotadora y de más peso en la Federación.


—¿Mucho trabajo?, le preguntamos a modo de saludo.

—Ya se lo puede usted figurar. Después de tanto tiempo do inactividad, hay que organizar todo de nuevo, como si realmente comenzásemos ahora.

—¿Hay muchos clubs federados?

—En la actualidad contamos con el Price, Iberia, Masa Coral y Círculo de Amistad, todos los cuales tienen sus representantes en la Federación. Poro existen otros grupos de aficionados, que no dudamos terminarán federándose. La Federación les Invita a que se pasen por nuestro edificio social sito en el edificio del Círculo de Amistad. (...)"


En cuanto a las sesiones de Alekhine en noviembre de 1945 en Tenerife y Las Palmas, he dedicado un artículo específico, por lo que a él me remito.  Las Palmas tomó nota y pudo contratar al campeón ruso para una sola sesión, pero lo cierto es que Alekhine permaneció casi un mes en Tenerife y apenas tres días en Las Palmas. Regresado a la península por razones económicas, disputó algunas sesiones y torneos y murió en Estoril (Portugal) pocos meses después, en marzo de 1946.

1946: La decadencia. Mayor en Las Palmas. Tenerife se recupera antes.

Sin embargo, a partir de aquí, 1946, hay una decadencia en las dos islas. En Tenerife, la súbita marcha a Venezuela de Francisco Martín Coello y el abandono del ajedrez de Enrique García Talavera tras disputar las simultáneas con Alekhine, al que por cierto derrotó en una de las partidas – García Talavera alegó cansancio, trabajo, etc., aunque años después reconoció que fue por “motivos básicos”, creo que por sus enfrentamientos con la Federación- producen una grave crisis. En Las Palmas lo supone a su vez la huida de Pírez a comienzos de 1947, siendo más tarde encarcelado. Lafora para entonces ya estaba casi haciendo las maletas para volver a la península… Pírez se despidió con un torneo en el Círculo Mercantil en el que venció, antes de tener que pasar a la clandestinidad. Y en Las Palmas en el ajedrez se hizo el silencio. Lezcano, Sagaseta, Gallardo, hombres de letras, se dedicaban a sus propias actividades y no tenían ganas de enredarse en estructuras organizativas, a diferencia del cerebral y metódico Pírez. 

¿Y en Tenerife? Las cosas no duraron mucho más. En el tercer provincial de Tenerife, 1946, Paulino Melián se hizo con el título pero ahí había acabado todo. Tampoco acudió al nacional. 

3. Años 1950.-

Vienen unos años oscuros, que duraron mucho más en Las Palmas. Por eso casi toda la década de los 50 es también de supremacía de la provincia occidental. Tenerife resurgió antes del letargo. Una crónica de 1949 hacía un llamamiento al retorno de la actividad ajedrecística en Tenerife en el semanario Aire Libre: “Escribo unas líneas sobre el abandono en que se tiene a nuestro deporte intelectual… Fue en el año 1945 cuando estuvo a visitarnos el coloso del tablero, Alejandro Alekhine…. Se celebraron luego varios torneos y al final el campeonato de Tenerife, en que quedó campeón el veterano jugador del Círculo de Amistad, Paulino Mellan y subcampeón uno de los nuevos valores Honorio González, del Price. A partir de esa fecha no ha habido ningún torneo verdaderamente importante. Alguna que otra escapada de nuestros vecinos laguneros, únicos que han seguido practicando con cierta asiduidad, pero quo no ha cristalizado en nada serio. La ausencia del veterano jugador y organizador, Enrique García-Talavera, y la del activo Secretario de la Federación,  Martin Coello, indudablemente dejarán un vacío,  pero podemos nosotros proseguir su labor y dar cima a nuestra máxima ambición,  la de que nuestra isla figure, al igual que en otros deportes, en el primer plano nacional”.

Ciertamente el llamado logró al menos que se reconstituyera la Federación. En este mismo 1949 es nombrado presidente Juan Ríos Tejera, incorporándose a la plancha federativa nombres destacados como Paulino Melián o el lagunero Nicolás de la Rosa. La mano del nuevo presidente se nota en que el aumento de torneos, aunque no consta que se celebraran campeonatos oficiales para decidir el campeón provincial. Pero sí al menos empezaron a jugar torneos en Santa Cruz y La Laguna con cierta regularidad. Pronto se inició en especial un torneo importante, la llamada Copa Tenerife en el Círculo Mercantil, promovida por Teobaldo Pérez Picard, que será un nuevo hombre clave, y que comenzó a disputarse hacia 1949 y se mantendría durante una década al menos. Teobaldo accedería a la presidencia federativa algunos años después y pronto lograría el apoyo vital del catalán José Cardona Marcet.

Teobaldo Pérez Picard




En estos años empiezan a destacar nuevos jugadores en Tenerife como el doctor pediatra Pedro Rodríguez Trujillo, el lagunero Gregorio Rodríguez Sosa (nada que ver con el posterior Gregorio Rodríguez Vera),  el ya citado también lagunero Nicolás de la Rosa y el jugador catalán José Cardona Marcet, que sería el nuevo hombre clave a nivel organizativo; otros jugadores son Lucio Bacallado,  el ya citado Benjamín Ascanio, Vicente González, Adalberto Villavicencio -padre del luego MI de igual nombre-  o el más joven Alberto Renshaw (1935-2000), que en estos años cursa sin embargo estudios universitarios en Madrid y compite en equipos de dicha capital. También hay que citar entre los jóvenes a los hermanos Darias, Angel y el más fuerte, Luis (1938-2020).

En Las Palmas, en estos años de fines de los 40 y primeros años 50 no hay actividad federativa pero empiezan a destacar también algunos nombres más jóvenes, como Tomás Valido, que también estudia farmacia en Madrid y juega en el Bellas Artes, Eligio Quinteiro, y sobre todo a Juan Pedro Domínguez (1935) que pasaría a ser junto a los veteranos Pírez, Lezcano y Sagaseta el cuarto de los llamados “fantasmones”, porque ganaban a todos los demás…

En Tenerife se mantiene esta federación a medio gas, hasta que en 1956 José Cardona Marcet decide involucrarse más y convence a Tebaldo Pérez Picard de que asuma ya la presidencia federativa, y no solo la actividad del Círculo Mercantil, siendo Cardona el secretario.  

Es curiosamente en este tiempo cuando ha llegado a Las Palmas un joven francés, Pierre Dumesnil (1931), que a su vez revitaliza el ajedrez en Las Palmas, empieza a crear estructuras (aun no federativas). Pero el ajedrez en Las Palmas se jugaba aún solo de forma informal, en bares como el Fabelo o en el parque San Telmo, y Tenerife tenía mucho más rodaje. 

Pierre Dumesnil


De la mayor fuerza de Tenerife da muestra que este mismo 1956 logran que nada menos que Arturo Pomar participe en un torneo en Tenerife –“Cigarrillos 46”- junto a los mejores jugadores tinerfeños. Igualmente ofrece varias simultáneas. El buen nivel de los tinerfeños queda reflejado en que 5 de los 20 simultaneados ganaron a Pomar. Pomar ganó el torneo, aunque perdió con Nicolás de la Rosa. Segundo fue  Pedro Rodríguez Trujillo. También disputó el torneo el joven Renshaw.

Del flojo nivel de Las Palmas da muestra que Pomar no se desplazó a dicha isla, a diferencia de lo que había pasado con Alekhine en 1945.


Son tiempos de euforia en Tenerife. Ante la ausencia de Federación en Las Palmas la de Tenerife fue considerada Federación Regional. Se juegan varios torneos, en el Círculo Mercantil, en La Laguna, etc. Se proyecta como continuidad a la visita de Pomar la del asturiano MI Román Torán, que llegará en efecto poco después. Torán recuerda como anécdota que dado que no se conocían unos y otros (Torán y los federativos), se saludaron en el aeropuerto al reconocerse por las insignias de ajedrez que lucían en las solapas. Torán tampoco pisa Las Palmas.


Cardona es entrevistado varias veces esos años, y cita como jugadores destacados a Pedro Rodríguez Trujillo, el también tenista Hafner, los hermanos Zurita, Lucio Bacallado, etc.  También es entrevistado en 1957 el presidente T. Pérez Picard:


“-¿Cómo nació en Vd, la afición por el ajedrez?


-Como miembro directivo del Círculo Mercantil organicé dentro del programa de las Fiestas de Mayo y en contacto con un grupo de ajedrecistas, socios del Círculo, como eran Oscar, Mario y Antonio Zurita, José Cardona, Pedro Ayala, Paco Pérez, Arturo Borges, García Vivas y, otros más, un torneo en el que participarían las sociedades que practicaran el ajedrez, denominándose al mismo "Torneo Copa de la Ciudad" (Copa Tenerife, N.A,), el cual tuvo un feliz desarrollo, animándonos a organizarlo cada año, durante ocho consecutivos, contando con el actual, que se está jugando aún. De ahí que me haya encariñado con el ajedrez.


—¿Es este el mejor momento del ajedrez tinerfeño?.


—En mi opinión, sí; porque es cuando mayor auge ha tenido el ajedrez, no sólo en Tenerife sino en toda Canarias, sin que por ello vayamos a olvidar las competiciones organizadas por la revista "Torneo" que dirigía el periodista y destacado jugador, don Angel Acosta; la "Copa García Talavera", con aquellos magníficos jugadores de "antes": Honorio, Jaime Minguez, Ramón García, Luis Pastor, Cristóbal García, y aquel trío compuesto por Juan Daranas-García Talavera-Porfirio Díaz. No obstante, considero a Pedro Rodríguez  Trujillo y Vicente González tan buenos jugadores como aquéllos.”

Un hecho luctuoso sin embargo es el súbito fallecimiento del ex campeón Juan Daranas. Pero este año este, 1957, nuevo equipo Pérez Picard-Cardona logra por fin que se disputen los torneos federados, interrumpidos desde 1946. Hay expectación en el primer provincial, con la ilusión de que el campeón acuda por fin al campeonato de España. Pero no se impone ninguno de los conocidos, sino un jugador alcoyano afincado esos años en Tenerife, Angel Ivorra Picó. Ivorra comenta como rivales destacados a Vicente González, el lagunero Gregorio Rodríguez Sosa, Cardona, Rodríguez Trujillo, Asensio Ayala (1928-2026) -primera participación del joven gomero-, etc. Ivorra finalmente no pudo acudir al campeonato de España, ya que tenía problemas laborales y el torneo duraba tres semanas, y nadie le sustituyó. Respecto a este algo enigmático jugador, solo conocemos que era alcoyano -tierra de grandes jugadores, como el MI Ricardo Calvo-, que tenía 37 años en ese momento, por tanto nacido hacia 1920, y que llevaba ocho años sin competir. Admitía que no había jugados grandes torneos, y que su nivel no era excesivamente alto. Retirado de los torneos después de 1957, retornará en 1960 para jugar con la selección tinerfeña hasta 1964, y disputó el provincial de 1961, donde no brilló. Probablemente a partir de 1964 abandonó Canarias, pues no existe más rastro.

El match amistoso de 1957.-

En este año de 1957 existían ya contactos entre Tenerife y Las Palmas, donde el joven francés Pierre Dumesnil intentaba también reconstituir la federación, inoperativa desde fines de los 40, apoyándose en José Cardona Marcet, y el primer fruto fue un doble encuentro amistoso de selecciones, disputado en el Gabinete Literario en Las Palmas y en el Círculo de la Amistad en Tenerife. Tenerife venció, demostrando los progresos de su ajedrez en estos años. Las Palmas empezaría a cobrarse la revancha a partir de 1960. Aunque ya ahora Las Palmas muestra sus uñas en algunos tableros, como Germán Pírez o Juan Pedro Domínguez .

Ahí fue donde asoma por Tenerife un nuevo jugador de origen gomero, Asensio Ayala, que pronto se haría con cuatro provinciales consecutivos en Tenerife. En este año de 1958 fue seguido del veterano Vicente González y Benjamín Ascanio. 


¿Y en Las Palmas? Es solo en 1959 cuando se empieza a notar de veras la callada  labor de Pierre Dumesnil en Las Palmas, entrenado jugadores, constiuyendo estructuras: a principios del año se ha reconstituido la Federación, con Rafael O Shanaham y luego Ricardo Lezcano como presidentes.

Pero todavía no se juegan torneos federativos en Las Palmas, que empezarían en 1960. 

Y en 1959 Tenerife, todavía delante, se ha ofrecido para organizar nada menos que el campeonato absoluto nacional individual. El título de campeón provincial de Tenerife tenia pues premio, ya que se concedía acceso directo al campeón al nacional.  Asensio Ayala demostró de nuevo su fuerza, y sería la única vez que jugara  ya que no era amigo de viajar fuera de Canarias. Segundo fue Nicolás de la Rosa, tercero Cardona y cuarto, atención a este nombre, el joven Rodolfo Gómez Camacho  (1941-2025) llamado a ser de los mejores tinerfeños en lo sucesivo junto a poco después su coetáneo Gregorio Rodríguez Vera (1941-2016). También jugó otro destacado en los años siguientes, Juan Castro.

Campeonato de España 1959 en Tenerife, Cardona sentado último a la izquierda. El primero de la derecha es Teobaldo Pérez Picard. De pié, segundo por la derecha, Asensio Ayala.



Las Palmas con Dumesnil ya no incurría en la apatía del pasado, y aprovechó el nacional de Tenerife para ofrecer a Pomar y su cuñado Eduardo Pérez participar en un sextangular en Las Palmas, en el Casino, junto a los cuatro jugadores más fuertes de la isla. Domínguez hizo la hombrada de De la Rosa en Tenerife y ganó a Pomar, pero además, con ciertas ayudas locales, logró compartir el primer puesto con el propio Arturo, que muy generosamente cedió el primer premio al “Niño”.


4. Años 60 y 70. Cambio de liderato.

    La década de 1960 va a suponer el fin del dominio de Tenerife sobre Las Palmas, que se había mantenido desde 1944-45. Curiosamente, la supremacía en el ajedrez canario va experimentando relevos cada casi quince años: de 1930 a 1944 Las Palmas; de 1945 a 1959 Tenerife. De 1960 a 1980 Las Palmas de nuevo. 

    La labor incansable de Dumesnil y su equipo, en especial pronto el joven Betancort ha dado frutos mediante procesos de tecnificación, entrenamientos, estudios de apertura… Como decía el propio Cardona Marcet, para que una provincia progrese en ajedrez no hay otra que jugar y jugar en todas partes. Y Tenerife empezaba a verse superada por el frenesí que imprime al ajedrez la nueva federación, donde pronto entraría Juan Marrero Portugués y el apoyo de su Caja de Ahorros.  Marrero Portugués Dumesnil y el secretario Betsncort son los tres pilares de este despegue.

    En Tenetife la retirada temporal de Asensio Ayala en 1961 tras su matrimonio y marcha a su La Gomera natal -aunque regresará algunos años después, ya sin tanta fuerza, y sin deseos de competir fuera de Tenerife-, hace que el ajedrez tinerfeño queda pronto en manos de los jóvenes Rodolfo Gómez, Gregorio Rodríguez Vera, Angel y Luis Darias, Renshaw, y los más veteranos  Nicolás de la Rosa, Pedro Rodríguez Trujillo, Gregorio Rodríguez Sosa, Vicente González, Lucio Bacallado, Benjamin Ascanio, etc. Pero lo cierto es que tanto en el campeonato regional individual como en los matchs de selecciones se va a imponer casi siempre Las Palmas.

    El cambio de trono se demuestra ya en el primer regional de 1960: Por Las Palmas acuden Pírez, campeón provincial, y Sagaseta, subcamoeón. Por Tenerife Rodolfo Gómez y Nicolás de la Rosa. Los tinerfeños son barridos por los dos grancanarios, es célebre por ejemplo la partida de ataque de Sagaseta contra De la Rosa. Sagaseta logra inesperadamente el título – gracias a la sorpresiva victoria del farolillo De la Rosa sobre Pírez en la última ronda- y tras clasificarse en las semifinales, jugará el nacional de Lugo, segunda vez que lo disputaba un canario -Pírez no había pasado de semifinales en 1944-, aunque la primera, en 1959, Asensio Ayala, había sido por invitación.

    En este año, 1960, se inician también regularmente enfrentamientos oficiales entre las selecciones de Tenerife y Las Palmas, que solían jugarse un fin de semana en una de las islas y otro fin de semana en la otra. El nivel de Las Palmas estaba subiendo ahora y la selección grancanaria se impone como he dicho en la mayoría de estos encuentros  de gran rivalidad y camaradería, que se prolongaron hasta entrada la década de los 70, aunque en alguna ocasión venció también Tenerife. Por ejemplo Las Palmas grana los dos primeros matchs oficiales de 1960, celebrados en Santa Cruz y en Teror (Las Palmas), y el primero de 1961, pero en el segundo vence Tenerife por un punto.  Peor aún fue en los regionales individuales, donde siempre se imponen estos años los grancanarios -Pírez, Juan Pedro Domínguez, Juan Rafael Betancort, Blas Rodríguez, luego Angel Fernández, Valcárcel…-.

    Cierto es también que por Tenerife no siempre jugaban los mejores jugadores como Ayala o Pedro Rodriguez. Pero el jugador de referencia de estos años en Tenerife, Rodolfo Gómez, reconocía con justicia la supremacía de Las Palmas, y que se basaba en que en Gran Canaria se jugaban más torneos y entrenamientos.

    En 1961 Las Palmas también vence en el regional, un paseo para Pírez, que gana ¡todas las partidas!, incluso las dos al subcampeón, Lezcano. Ese es el año en que prácticamente se despiden Ayala (que no jugó el regional), que logra su último provincial, se casa y marcha a La Gomera por un tiempo, y el propio Pírez, que decide dedicarse a su trabajo… y a la política.

    Pero este año es clave como anticipé por el acceso a la presidencia de la Federación de Las Palmas  en 1961 de Juan Marrero Portugués, director de la Caja de Ahorros y buen aficionado, fue muy importante, seguido del nombramiento del joven lanzaroteño Juan Rafael Betancort para la secretaría. Ambos, junto a Dumesnil, son el eje del despegue del ajedrez grancanario, no sólo por la financiación generosa de Marrero, sino porque tienen claros los objetivos, tecnificación, torneos, entusiasmo… Van pronto a por los nacionales y después, en los 70, los torneos internacionales.

    Y no quiero seguir acumulando datos. Sólo diré que en Las Palmas empiezan a surgir nuevos nombres de mucha fuerza, Angel Fernández, Blas Rodríguez, el propio Betancort… mientras que en Tenerife aparecen como nuevos valores, junto a Rodolfo, su coetáneo Gregorio Rodríguez Vera, que apenas llevaba un año compitiendo, y el también joven Luis Darias, que serán disputen el regional de 1961. Dado que el campeón Pírez y el subcampeón Lezcano declinan ir al nacional (Lezcano nunca quiso), parece que se planteó que fuera Luis Darias, pero fue rechazada esa posibilidad por su excesiva juventud,


    En 1962 se alza con el título de campeón provincial el joven Rodolfo Gómez Camacho que comienza a ser un jugador ya descollante,  alternándose con su coetáneo Gregorio Rodríguez Vera, y relataba sus inicios en el ajedrez al diario Aire Libre: Comenta que aprendió a jugar a los 15 años (en 1956 por tanto), y que se inició en la sociedad del Buenavista, junto a su hermano mayor, y luego fuera de su barrio ya en el café Los Claveles, donde se daban cita los mejores jugadores del momento (habla pues de fines de los 50).


    Pero en el regional se impone otro jugador grancanario, J.P.Domínguez (1935), que ya juega los nacionales directamente sin necesidad de pasar por semifinales.

    El cetro en Tenerife hay que compartirlo estos años entre Rodolfo y Gregorio Rodríguez Vera, que comenzó a despuntar muy poco después de Gómez. A partir de 1963  Gregorio Rodríguez Vera pone difícil a Rodolfo Gómez el título de mejor jugador tinerfeño. En ese provincial, fue campeón el veterano Nicolás de la Rosa, seguido de Gustavo Nieto, Gregorio Rodríguez Vera, Rodolfo Gómez, etc. Pero por renuncia de Nieto, disputaron el regional Nicolás De la Rosa y Rogríguez Vera, y el triunfo fue nuevamente para los grancanarios -ahora J.R. Betancort-, aunque Rodríguez Vera opuso fiera resistencia, estando a punto de alzarse con el título, para lo que necesitaba ganar en la última partida a Betancort, pero no pudo pasar del empate.


    Como solía suceder en otros casos, Rodríguez Vera y Gómez Camacho tenían estilos muy diferentes, posicional Gregorio y táctico Rodolfo, a quien llamaban el rey de la dragón. 


    Una foto del match de selecciones de 1963 en el Círculo de la Amistad ilustra gran parte de los jugadores de Tenerife y Las Palmas esos años: Cardona, Pírez, Sagaseta, Dumesnil, Rodolfo Gómez, Luis Darias, Almazán, Rodríguez Sosa, Asensio Ayala... Dumesnil me ha facilitado una identificación de casi todos ellos, aunque hay algunos errores que intento corregir:


    

Círculo de la amistad mayo de 1963

    Arriba de pie, desde la izquierda: Pierre Dumesnil, José Afonso "el profesor", Fernando Sagaseta, Walter Suárez, Isidro Miranda Millares, José Almazán, Gernán Pírez, Ignorado, José Cardona Marcet, Morales, Sánchez, Hugo Rubio, Padilla, Rodolfo Gómez, Joaquín Sarrautte, Luis Cazorla, ignorado, ignorado, B. Ascanio, Angel Darias, Luis Darias.

Agachados o delante, desde la izquierda: Gregorio Rodríguez Sosa, Angel Ivorra Picó, Vázquez, Blas Rodríguez, Nicolás de la Rosa, ignorado, ignorado, Ginés, ignorado, Levy.



    Veamos el detalle de algunos de los más destacados nombres tinerfeños:

Gregorio Rodríguez Sosa

    

Cardona

Ascanio





Nicolás de la Rosa

Rodolfo Gómez

Los hermanos Luis y Angel Darias

Nacional de 1964: No voy a seguir aburriendo al público con datos. Sólo decir que 1964 era un año importante, ya que se disputaba el nacional en Las Palmas, réplica del tinerfeño de 1959, y había dos plazas pues, la de Las Palmas como anfitriona (que sería para el campeón provincial Blas Rodríguez), y otra para el campeón regional. El provincial de Tenerife lo ganaron otra vez Nicolás de la Rosa, campeón destacado, y subcampeón fue Gregorio Rodríguez Vera, que relegó  nuevamente a Rodolfo Gómez al tercer puesto. Y en el regional nuevamente Gregorio Rodríguez Vera tenía grandes opciones, incluso mayores  que el año anterior, ya que ahora no tenía que ganar, le bastaba con empatar con Lezcano con blancas en la última ronda. Pero Lezcano y J.P. Domínguez vencieron en la ronda postrera con muchos apuros a sus dos rivales tinerfeños, y se clasificó “in extremis” otra vez J.P. Domínguez. La federación tenía mucho interés en que Domínguez jugara el torneo de Las Palmas, y Lezcano reconoció que hizo todo lo posible por ayudar al grancanario, dando tablas en posición superior a Juan Pedro en la lucha entre ambos y luchando por la victoria en la ronda final.  Gregorio Rodríguez Vera fue contratado al menos como árbitro y cronista de prensa en Las Palmas en una bonita deferencia de la Fed. De Las Palmas. 

    Que Las Palmas estaba ya muy por delante de Tenerife lo demuestra que en este año comienza la selección canaria a jugar el campeonato de España, y en los cuatro años consecutivos de 1965 a 1968 venció Las Palmas.

    Y es que habían surgido en Las Palmas nuevos jugadores brillantes como el ya mencionado Angel Fernández, campeón de España en 1967, y pronto el joven Fraguela. Es el año que en se inaugura el club de la Caja, lo que es otro revulsivo enorme para el ajedrez en la isla redonda. Los escolares de Arucas, en especial el niño José García Padrón, pronto el mayor valor de la isla junto a Fraguela, se beneficia de este club y del que se abrirá enseguida también en Arucas, donde se desarrolla la más intensa campaña escolar.

    Por Tenerife, en estos años, cabe mencionar como nuevos jugadores a Juan Castro, Juan Ramón Sánchez Llarena, Pedro Marrero, el ya citado Alberto Renshaw (los Renshaw son una familia muy relevante en Tenerife, de origen anglosajón, afincada en la isla desde el s. XIX), etc. Y también siguen jugando con fuerza en estos años los hermanos Angel y Luis Darias.


    En 1969, como curiosidad, aunque Las Palmas seguía imponiéndose en los regionales, por renuncia de los ganadores, acudió al campeonato de España por primera vez ¡desde 1959! un tinerfeño, Gregorio Rodríguez Vera, que había sido tercero. Por desgracia, por enfermedad de un familiar, tuvo que retirarse en la tercera ronda del torneo de Sevilla.

    4. Años 1970.-

    En esta década continúa el dominio regional de Las Palmas, aún más evidente si cabe, afianzada ahora por la llegada de jugadores nacionales como Augusto Menvielle (en 1969),  por razones profesionales en este caso, o en el de Juan Antonio Valcárcel, o “fichados” como Fernando Visier (en 1971), Ricardo Calvo (este solo un año, en 1973) o extranjeros como el argentino Roberto Debarnot, el francés Huguet, y sobre todo la gran estrella el GM danés Bent Larsen (a partir de 1974 aunque ya jugaba en Las Palmas desde años antes algunos torneos). 

    Se decía que un provincial de Las Palmas en estos años era casi tan fuerte como un campeonato de España.

    Además, se publica en esta década la revista Ajedrez Canario, que se extinguirá a fines de 1977.

    A nivel federativo, además, Tenerife acusaba la marcha a península de José Cardona en 1969, a quien se le concede una medalla oficial al mérito deportivo. 

    Pese a todo, Tenerife recibe algunas alegrías estos años: en 1971 se implantó en el campeonato de España el sistema suizo con más jugadores, y lo jugó por Tenerife, por invitación, Rodolfo Gómez, junto a Augusto Menvielle y como campeón regional Angel Fernández.

    Y en 1972  por primera vez un tinerfeño ganó el campeonato regional, el propio Rodolfo, aunque no lo jugó el campeón provincial de Las Palmas Domínguez, directamente clasificado,  lo que le permitió acudir al nacional de Salamanca. Aunque en la última ronda del regional figuraba en cabeza el grancanario Alejandro Ortega, Rodolfo Gómez le venció en dramática partida y se proclamó campeón.

    El campeonato de España de 1973: Otro momento ilustre, y es último en que me voy a fijar, llega un año después, en 1973, cuando vuelve a disputarse el campeonato de España en Tenerife, en Las Caletillas, (segund vez tras el de 1959). Es un suizo y por Las Palmas hay muchos jugadores,  Angel Fernández, Fraguela, José García Padrón, Sergio Cabrera y ¡yo mismo!. Y por Tenerife también, Alberto Renshaw, Rodolfo Gòmez, que quedaron muy bien clasificados, y el veterano Luis Darias, que jugó mermado por enfermedad. 

    En estos años hay ya una nueva generación joven en Las Palmas, José Miguel Fraguela, José García Padrón, Sergio Cabrera, Juan García Padrón -hermano de José-. Octavio Pérez, yo mismo… En feminas otra hermana de Jose Garcia, Mary Pino, que ganaria el campeonato de España en los 80. Y en Tenerife también hay nuevos nombres: Cecilio Hernández (con quien jugué en el escolar nacional celebrado en Marbella en 1973), Lucas Mendoza luego MF (con quien también jugué varias veces en esos años, como en el campeonato nacional juvenil de 1974), el simpático Hugo Rubio, el “maestro” como le llamaba Larsen con gracejo,  Luis Aguirre, algo mayor que ellos, y por supuesto el quizá mejor jugador de siempre de Tenerife Adalberto Villavicencio, que llegaría a obtener título de M.I.

    Yo disputé esos últimos matchs de selecciones entre las dos provincias, limitadas prácticamente ya a juveniles. Recuerdo partidas contra Lucas Mendoza o Antonio López Izquierdo, otro de los nuevos valores, que cursó estudios de medicina.

    Tenerife en estos años aun no puede tampoco  competir con Las Palmas, pese a su buen nivel, en los campeonatos por equipos. Las Palmas, entre jugadores propios y refuerzos, con la fuerte financiación de la Caja, o del Conde de la Vega -el Maspalomas- o Eufemiano Fuentes,  coloca generalmente uno o dos equipos en primera división, incluso llegó a tener tres en 1977, y Tenerife tiene que competir con el tercer equipo de Las Palmas para intentar jugar en segunda nacional. Lo que, eso sí, logrará algunos años con el Caja General o el Orfeón La Paz, eliminando ambos en alguna temporada al equipo grancanario generalmente el del Enroque.

    Hay que reseñar en estos años como "handicap" tinerfeño la tardía entrada en liza de la Caja de Ahorros en apoyo al ajedrez, mucho más tarde y limitada que la de Las Palmas, aunque también ayudó como ésta en campañas escolares. Habría que esperar a la labor del GM vasco "Txelu" Fernández para una total implicación de la entidad financiera, que llegaría a lo más alto a partir de los años 80.

    El relevo generacional se nota en Tenerife en estos años 70 en los éxitos de nuevos valores, como Hugo Rubio o el citado joven Lucas Mendoza, que gana el provincial de Tenerife. También Lucas disputó el nacional absoluto de 1974, y como dije antes el juvenil nacional de ese año.

    En 1975 el campeonato de España lo jugó de nuevo Rodolfo Gómez, al que en una información de la revista Ajedrez Canario se cita como campeón provincial. Gran dominador todavía esos años.

    En  1976 se impuso sin embargo otro nuevo valor, el relativamente joven  Luis Aguirre Lorenzo (1948), que consideró sin embargo que el nivel de juego de ese provincial había sido bastante bajo (declaraciones al periódico tinerfeño El Día). Aguirre ha seguido siempre implicado en el ajedrez y en la década 2010 ha sido presidente de la Federación Canaria de Ajedrez.

    Los éxitos de Las Palmas se siguen notando sin embargo por delante, en los títulos de Fraguela, campeón nacional escolar, juvenil (en 1973) y absoluto (en 1975). Así como en la organización de los celebrados torneos internacionales a partir de 1971. Hay que mencionar también que en los provinciales de esta década reina sobre todo Augusto Menvielle, que se hará con la mayoría de los títulos provinciales desde su llegada en 1969, con alguna excepción (Visier, Calvo, Domínguez, Debarnot, etc.).

    Con la crisis federativa y en la Caja de Ahorros en Las Palmas a partir de 1977, los años 80 no serán tan brillantes en Las Palmas, al menos los primeros años, Tenerife empieza a remar más fuerte, y las dos provincias comienzan a igualar sus fuerzas.

    Y obviamente este es un pequeño resumen de lo que dio de sí el ajedrez canario en las islas capitalinas hasta 1980.

    En 1981 un joven José Manuel Ramos ganaba el provincial de Tenerife… En Las Palmas José García Padrón, que ya ha disputado torneos internacionales y es MI junto a Fraguela, empieza a impone su ley... y en 1983 se proclama campeón de España. Pero eso es ya otra historia.

    Como complemento pueden leerse en mi blog los textos sobre Carlos Rodríguez Lafora, Miguel Navarro, y muchos otros, además, por supuesto, de los 4 volúmenes de mi obra “El juego de nuestras vidas” disponibles en amazon. 

    Y concluyo con algunas fotos históricas del ajedrez tinerfeño:

    

Jóvenes Hugo Rubio, Luis Aguirre y Enrique Davara Prats

El mejor jugador tinerfeño, Adalberto Villavicencio, MI, en los años 90.

1979 memorial a Adalberto Vullavivencio sr. jóvenes jugadores tinerfeños

El ya veterano Rodolfo Gómez contra el joven José Manuel Ramos, que destacó a partir de los años 80

El veteranísimo Asensio Ayala en sus últimos años

El joven Hugo Rubio Luis Aguirre y otros



La renovación con el ajedrez femenino, no solo llegó a Las Palmas con las hermanas Vega, aquí la tinerfeña  Dafnae Trujillo

El GM vasco Txelu Fernández, afincado en Tenerife desde los años 80, impulsó el nuevo auge del ajedrez en esta provincia consiguiendo campeonatos de España por equipos.

FIN