viernes, 30 de diciembre de 2016

Torneos Internacionales Ciudad Las Palmas 1972 1983 Base de datos completa

BASE

TORNEOS DE AJEDREZ "CIUDAD DE LAS PALMAS" 1972/1983




Autor: Ernesto Solana
Colaboración: Ricardo Moyano


1.Introducción (Ricardo Moyano): Después de haber escrito algunos textos sobre ajedrez grancanario histórico e incluso editado un reciente libro sobre esa materia (El Juego de nuestras vidas, Volum. 1 y 2, 2016), llega un momento muy especial, como es dar a la luz pública la gran base de datos confeccionada por Ernesto Solana de los Torneos Internacionales Ciudad de Las Palmas (1972-1983, doce ediciones), más el añadido del match Larsen-Ulhmann de 1971 que algunos consideraron el Torneo 0 o el prólogo de los celebrados Torneos Internacionales.

No me corresponde extenderme, pues de lo que se trata es de presentar esta minuciosa obra de compilación y ordenación de ¡las más de 1.200 partidas! que se jugaron en estos torneos. Cabe solamente agradecer este enorme esfuerzo, en el que colaboramos algunos de forma modesta para completar las partidas. Tras el texto del propio Ernesto me permitiré sólo una pequeña reflexión sobre lo que fueron para mí estos inolvidables torneos.

Como añadido a la base aporto la cartelería disponible de presentación de cada torneo. En las ediciones en que no dispongo del cartel, lo he sustiuido por el ejemplar de la revista Ajedrez Canario que se dedicó a cada torneo.

2. Ernesto Solana:A instancias de nuestro amigo Ricardo Moyano, impulsor principal de la idea, hemos tratado de recopilar en una amplia base de datos todas las partidas de los grandes torneos celebrados anualmente en nuestra ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, desde 1971 hasta 1983.
Si faltan algunas partidas –muy pocas- se debe a que en su día no fueron copiadas en los libros o boletines de los torneos correspondientes, como Ivkov-Betancort en el 79 (1-0), Talavera-Menvielle en el 83 (0,5-0,5) -que tal vez no llegara a disputarse nunca-, o la de Larsen con Tatai en 1975 (segunda ronda), poco antes de retirarse del torneo el GM danés. Tampoco hemos encontrado rastro de algunas reanudaciones de aplazadas, como las victorias de Geller contra José Luis Fernández (1979) o Bellón (1980).

No ha sido un trabajo fácil. Por momentos llegamos a pensar que sería imposible completar algunos torneos. Especialmente dimos por perdidas “como lágrimas en la lluvia” las tres últimas rondas de la edición del 79, que nadie parecía conservar: ni organizadores, ni clubes, ni Federación, ni aficionados… Ni tan siquiera los propios participantes, pese a los desesperados llamamientos de Ricardo en distintos foros, virtuales y reales.

Nuestro sincero agradecimiento, por tanto, a Juan Carlos Sanz Menéndez, quien desde la lejana Península nos regaló digitalizados todos los boletines de ese torneo, generosamente transcritos a formato ChessBase por el siempre diligente Jesús Remis Fernández, todo ello como resultado de la perseverancia de Moyano en el Grupo de Historia del Ajedrez Español de Facebook, que hace una labor de recuperación impagable.

Aún más heroico resultó el rescate del Ciudad de Las Palmas de 1980, del que se conservaban apenas algunas partidas dispersas en revistas, periódicos y bases de datos. Gracias a las eficaces pesquisas de los hermanos Ricardo y Armando Moyano, el manuscrito perdido fue localizado nada menos que en la Biblioteca Real de La Haya (Holanda). Como consecuencia, se solicitó copia digitalizada de todos los boletines (previo pago de los gastos de gestión, es de justicia añadir). Cuesta creer que los boletines del Campeonato de España de 1983 -celebrado en Gran Canaria y ganado por un grancanario- no hayan sido conservados para las futuras generaciones en una vitrina de honor, pero así son –han sido- las cosas. Por fortuna, pude encontrarlos entre mis viejos papeles y compartirlos a través del blog de Moyano, tras un laborioso –aunque gratificante- trabajo de transcripción digital.
En un ejercicio de autocrítica, deberíamos reflexionar sobre esa herencia para no reincidir en los errores pasados. No es de recibo semejante incompetencia colectiva en la custodia, conservación y transmisión de nuestro patrimonio cultural, salvo que nos resignemos al tercermundismo y la celebración de lo anecdótico. Como tampoco sería admisible que se perdieran las partituras de los virtuosos participantes en un imaginario Festival de creación musical, máxime si ha sido organizado con fondos públicos, más allá del postureo autocomplaciente que llena las hemerotecas provincianas.
La Gran Base de los torneos Ciudad de Las Palmas no pretende ser un trabajo acabado, sino un punto de partida, una plataforma revisable y abierta a nuevas aportaciones o correcciones. En cualquier caso, significa una mejora con respecto al material anterior. Estimamos que la recuperación de las ediciones extraviadas -79, 80 y 83- constituye la aportación más relevante de esta iniciativa.
Pero además se han corregido numerosos errores: nombres de jugadores, nacionalidades (dos participantes locales aparecen en las bases de datos internacionales como “cubanos”), incluso jugadas mal transcritas del original, o resultados incorrectos…

En la misma línea, hemos actualizado el Elo que tenían los jugadores en cada torneo a partir de los libros oficiales o por medio de OlimpBase. En ocasiones, se ha incluido algún hecho curioso o interesante del que tuviéramos constancia, sobre la base de nuestra propia experiencia o la de testimonios fiables.

Con una buena dosis de tiempo y paciencia, también hemos precisado el día exacto en que se disputó cada partida, gracias a la consulta frecuente de las hemerotecas digitales. Por último, se ha intentado en lo posible establecer un formato homogéneo para el encabezamiento de las partidas.
Si se detectara algún error -no intencionado-, la responsabilidad recaería solamente en el autor de estas líneas.

3. Ricardo MoyanoMi visión de los grandes torneos internacionales de los años 70 en Las Palmas es necesariamente subjetiva, y básicamente ceñida a sus primeras ediciones. Me vienen a la mente, más de cuarenta años después, una sucesión de "flashes" por donde desfilan Larsen, Bronstein, Tahl, Petrosian... y junto a ellos, los esforzados valores locales, Menvielle, Domínguez, Valcárcel... y después los jóvenes de mi quita, José García Padrón o mi amigo Sergio Cabrera. Y todo ello porque el comienzo de esos grandes torneos en 1972 coincidió con el arranque de mi pasión por el ajedrez. Se ha dicho que los jóvenes de esa generación setentera fuimos "los hijos de Fischer" pero en realidad lo fuimos más bien de Larsen, del recordado match de Candidatos que libró con Ulhmann en mayo y junio de 1971. Yo no estuve en el club Náutico de espectador, pero seguí "a pie de obra" las informaciones en prensa local. Pronto seguí un cursillo de verano y a comienzos de 1972 jugué mis primeros torneos en el viejo club de la Caja de Ahorros junto a la plaza Cairasco.

A los pocos meses me enteré de que se iniciaba un torneo internacional en el majestuoso Hotel Santa Catalina. Era el verano de 1972. La experiencia fue catártica y casi religiosa. Había una división infinita entre la zona de jugadores, los profesionales míticos que yo sólo conocía por los libros, y los vulgares aficionados. Los jugadores locales Menvielle o Valcárcel eran como semidioses que hacían de intermediarios entre ellos y nosotros. Porque la zona de juego estaba separada por un cordón rojo y los jugadores nunca  traspasaban esa barrera, y mucho menos nosotros. Contemplábamos en místico silencio cómo jugaban aquellos ases de leyenda, aunque no nos enterábamos de mucho, tal era el desnivel de juego. En realidad un torneo internacional tiene mucho de escenificación teatral, sólo que se representa mediante un lenguaje callado, no verbal. Bent Larsen escribió que el aficionado en la sala de juego no entiende la mente y el juego del gran maestro, y que debería dirigirse a la sala de análisis para entender algo... Pero yo prefería permanecer en aquel recinto silente, mágico, junto a los grandes maestros que eran casi como figuras de cera. En las escasas ocasiones en que uno de ellos se mezclaba con el público era como una fantasmagoría, como un personaje escapado de la película o la obra de teatro que ha de regresar enseguida a su papel, a su función.

Era aún el franquismo, y el duro comunismo soviético de Brezhnev, y se decía que mandaban a los rusos de dos en dos para que uno vigilara la deserción del otro. No me pareció que ese cura de aldea que parecía el simpático Bronstein, o el elegante melómano que era Smyslov, tuvieran mucho de espías, ni de desertores, pero en realidad, una vez más, la verdadera realidad se nos escapaba. Ignoraba entonces que el judío David Bronstein estaba represaliado en la U.R.S.S., y que la salida a Las Palmas  era una de las pocas que se le concedían en el año.  Y allí estaba también el joven sueco Anderson, jugando descalzo y con los pies doblados a la turca en la silla; o el hierático húng aro Postisch, o nuestro idolatrado y a veces imprudente Larsen... El torneo fue toda una inyección de adrenalina para un joven en formación. Cuando paseaba por los jardines del lujoso hotel me imaginaba que por la mañana esos grandes nombres del ajedrez también lo harían, pero nunca lo comprobé, porque pertenecíamos a dos mundos separados, inencontrables.

Al año siguiente,   1973, la sorpresa fue el huracán Ricardo Calvo, que había ganado el campeonato provincial imbatido, y de pronto se deshacía de tres grandes maestros con un juego agresivo que hacía nuestras delicias. Calvo no era muy empático, pero su juego sí... Lástima que durara poco en la isla.

Los estudios me llevaron lejos de Las Palmas, me perdí el estreno internacional de Angel Fernández en 1975, que logró hacer tablas con Petrosian y casi vencerle, antes de decidir abandonar el ajedrez por mucho tiempo... y apenas pude regresar para ver la VI edición, de 1977, donde competían dos de mis coétaneos, Pepe García Padrón y Sergio Cabrera, midiéndose nada menos que con Karpov y Tahl... Sentía que mis amigos querían acceder a esa quinta dimensión, pero que todavía se les resistía, aunque Pepe lograra vencer al mítico letón tras un grave error de éste.

El resto lo seguí más por la prensa y el boca a boca. Supe que el torneo declinaba, que era cada vez más difícil financiarlo, y me entraba desazón, tristeza...Aun llegué a tiempo de ver la última edición de 1983. Yo ya no era un joven estudiante de bachiller, sino que ejercía mi profesión jurídica. Pero logré ver cómo Pepe García Padrón se proclamaba campeón de España en esa última edición del Ciudad Las Palmas. El tiempo pasa, y nos alcanza. Pero es ley de vida que todo ser vivo nazca, crezca, se desarrolle y muera. Lo importante es, a fin de cuentas, que todo no sea polvo perdido en el lodo, o lágrima en la lluvia. La base de datos minuciosamente elaborada por mi amigo el M. Fide Ernesto Solana rescata de la desaparición tantas y tantas horas de lucha intelectual, de un torneo que puso el nombre de Las Palmas en el pináculo mundial del ajedrez. Las Palmas sonó, y es un orgullo haber formado parte de esa historia, siquiera desde el lado de los aficionados, del aplauso. Ahora esta base, gracias a la labor de Ernesto, quedará a disposición de todos. Ya no será lágrima sino piedra robusta, quien sabe si cimiento de esa historiografía del ajedrez grancanario aún por hacer.

Quiero recordar por último a las tres personas que en su mayor medida hicieron posible este torneo: Pierre Dumesnil, Juan Marrero Portugués, Juan Rafael Betancort. Podría dar muchos más nombres, pero oscurecerían el de estos tres auténticos gladiadores de esa época dorada de nuestro ajedrez que fueron los años 70. Va por ellos. 









Base de datos: M.F. Ernesto Solana:

















Veamos también algunas fotos, galería que iremos ampliando posteriormente:


Para Angel jugar uno de sus mitos era el motivo de no haber abandonado antes el ajedrez de competicion, lo que haria tras este torneo durante muchos años. Pudo entablar con Petrosian pero no con Tahl

Fotos del torneo de 1975 cedidas por Antonio Martín
Los torneos conllevaron, sobre todo en los primeros años, simultáneas escolares descomunales, que batieron records nacionales. Veamos dos fotos cedidas por Rodolfo Espino, actualmente profesor de economía de la Universidad y buen amigo, que jugó en 1972 torneos escolares y participó en la simultánea del I Torneo, con varios jugadores.



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