domingo, 1 de julio de 2018

Dolores O'Riordan cantante de rock líder de The Cranberries (1971-2018) Una breve biografia de homenaje

Dolores O’Riordan, cantante de rock (1971-2018). Breve homenaje.




Ricardo Moyano, julio 2018

La prematura muerte en enero de este año, por causas aún desconocidas, de la mítica cantante irlandesa Dolores O’Riordan, líder del grupo The Cranberries (“Los Arándanos”) ha fijado el foco de los aficionados o meramente curiosos sobre su complicada vida y el precio del éxito. Sobre los tópicos de la difícil felicidad del artista, por mucho que gane dinero y fama o parezca un sonriente triunfador -o triunfadora- sobre el escenario.

En el caso de Dolores, ese lado oscuro siempre fue en realidad muy evidente, y su sonrisa era solo una media sonrisa algo tímida, aunque nadie pudiera presagiar su inesperado adiós, con sólo 46 años.

La vida de Dolores  estuvo marcada siempre, desde su propio nombre español, por la contradicción, por el conflicto. Contradicción entre lo que quería ser y lo que era, la realidad y los sueños, pero también entre los polos y las tensiones inestables de su propia personalidad: a la vez bucólica y rompedora, sensual y recatada, familiar y solitaria, conservadora y rebelde... 

Se ha hablado mucho de los abusos de la medicación, del alcohol. Y ella nunca lo desmintió. Pero en Dolores, esos recursos nunca fueron una solución hedonista: era una sufridora de fuertes convicciones cristianas y morales que buscaba un desesperado modo de salir a flote, de superar los palos de la vida, sus fobias, su depresión, su fragilidad.










Si Sartre escribió un día que “el infierno son los otros”, en el caso de Dolores O’Riordan los demonios se encarnaban tanto en lo y los que le rodeaban como, y quizá fueron los peores, dentro de sí misma. La bipolaridad de Dolores fue en sus últimos años un diagnóstico psiquiátrico, pero desde mucho antes había sido su constante vital. Ya desde la niñez era "la rara".

Dolores, irlandesa por los cuatro costados, nacida en un pueblo del sur, en Limerick, no tenía nada de española, ni hablaba apenas nuestro idioma, pero su madre, acendrada católica, le puso ese nombre en homenaje a una Virgen -En la intimidad todos la llamaban Dolly-. La invocación del "dolor" no fue gratuita. 



Su biografía bucea en orígenes muy modestos, en una vocación indesmayable por la música, en la relevancia de las mujeres que se ponen al frente. Su padre había quedado paralítico y con secuelas cerebrales desde un grave accidente de tráfico apenas nacida ella, y fue la madre Eileen quien debió sacar adelante a la numerosa familia -cinco hijos y dos hijas- con muy pocos recursos. Ella llevaba un pequeño bar, y a todos los hijos les tocó ayudar en la finca agrícola de la familia. En la pequeña casa familiar se hacinaban todos, sin apenas espacio, en solo dos habitaciones.  Parecía una broma del destino que unos años después la joven irlandesa fuera una de las diez mujeres más ricas de su país. Eso no le hizo perder su ética de la responsabilidad y sus convicciones religiosas, que con el tiempo pasaron de una fe confesional a un cristianismo mas de raiz. De niña había conocido en Irlanda a Juan Pablo II, y le visitó cuando ya fue famosa.  Luego hizo declaraciones antiabortistas. Ella creia que una mujer que abortaba o se sometia a operaciones esteticas perdia su autoestima.



Otra aparente contradicción en la vida de Dolores fue la contraposición con la figura de quien fue su amado esposo desde 1995 hasta 2014. Dolores era, menuda, delgada, sensible. Su esposo, el canadiense Don Burton, era un corpulento hombre del negocio musical, al que conoció en una de las primera giras cuando teloneaban a Duran Duran -grupo al que representaba Don- y al que se aferró hasta casi el final de su vida, al igual que lo haría luego con sus preciados hijos.




 La familia, otra referencia católica, fue siempre vital para la cantante. A lo largo de su vida lució tres tatuajes dedicados a su esposo y dos de sus hijos, como si la marca indeleble de su cuerpo fuera una tabla de náufraga contra lo que algún día terminaría por suceder cuando cumpliera sus 40 años, la destrucción de su matrimonio e incluso la pérdida de la custodia de sus tres hijos, Taylor, Molly, Dakota.

También llamó siempre la atención en la cantante el cambio continuo de aspecto -de vestuario, de color de pelo...- pero a la vez, generalmente, su elección por una imagen andrógina, aunque dulce y femenina a la vez. Otra contradicción más. Porque, convertida en icono del mundo lésbico o gay, que era parte importante del público de Cranberries, su hetesexualidad nunca estuvo en duda. 




Pero es cierto que la mayor parte de las veces llevó el cabello muy corto, y ropa cambiante –entre el desaliño after punk y los trajes de época, entre las faldas hasta los tobillos o las sexys minifaldas de cuero-. Sólo que Dolores no inventó nada al hacerse famosa con apenas 20 años: Ya era así antes de subirse a los escenarios. Artista precoz, a los 5 años ya tocaba el órgano en la iglesia y participó en su coro, y en el colegio componía sin desmayo sus primeros temas, uno de ellos, Calling, dedicado a su primer amor platónico, un profesor (retraída y no muy popular, sus compañeros la llamaban de forma despectiva “la chica que compone canciones”).  Dolly prefería jugar con sus hermanos varones y vestir vaqueros que hacer caso a su madre, que la quería vestir como una princesa. En cambio, sí aceptó de ella su repulsa al maquillaje. 

Esa imagen la conservó cuando llegó el éxito inesperado a principios de los 90. 

 Dolores jugaba de este modo al despiste: expresaba su rebeldía desde un fondo de timidez. Odiaba estar expuesta y juzgada; el pelo corto y la ropa ancha ocultaban su delgadez, pero también -como sus continuos cambios- la preservaban de un público invasivo.  A veces incluso tocaba de espaldas. No podemos olvidar que toda su vida nadó contracorriente: si en su niñez la señalaban, en su éxito musical era de la minoría de mujeres al frente de un grupo de rock, una mujer sola en un grupo que compartía con tres chicos, dos de ellos hermanos. 




  Pero también su aspecto puede derivar del daño psíquico que sufrió por los abusos sexuales infantiles, y la repulsión que sentía hacia sí misma. Ella declararía mucho más tarde que llega un momento en que has de aceptarte como eres. Pero le costó llegar a ese punto. Entre los 8 y los 12 años fue objeto de abuso por parte de un vecino, y amigo de su padre. Dolores ocultó esa herida a todos, aunque hablara de ella en algunas de sus canciones, y sólo lo contó a su propia familia y a instancia de ellos, en los últimos años, como una parte de su terapia, al público. El abuso la marcó, la hizo sentir sucia y culpable, le generó un odio profundo hacia sí misma, como Dolores reconoció. Su extrema sensibilidad, su educación católica, el desbordamiento del éxito, y ese episodio traumático están sin duda en la base de sus problemas emocionales permanentes. El que se hiciera famosa tan joven, con apenas 19 años, agravó las secuelas del abuso, porque la vida en la carretera no le dejó afrontar su subconsciente, y la expuso a la anorexia y la depresión. 

En plena adolescencia, Dolores, desafiando la voluntad materna -en realidad su madre deseaba que se hiciera monja-, se mudó desde el campo a la ciudad pretextando un empleo en unos grandes almacenes, pero en realidad para vivir con su novio Mike Mahoney, que se estaba iniciando como ella en la música.  Mahoney fue otra influencia bipolar: decía amarla, pero la abofeteaba y la maltrataba psicológicamente. Eso sí, Mahoney era consciente del enorme talento de Dolores, y en sus ratos de placidez se lamentaba de que pronto sería famosa, y que cuando eso sucediera ella le abandonaría. Como así fue, por fortuna. 



Dolores se incorporó a Cranberries tras un "casting" del grupo, que se había quedado sin su primer cantante, varón por cierto. Dolores cantó sus propios temas, y los tres chicos quedaron tan impactados que la ficharon de inmediato. Ella misma se divertía recordando aquellos momentos: "Les dije, ¿entonces no tengo que cantar Born to USA y todas esas cosas? Vale. Y canté mis temas. ¡Sabía que en cuanto me oyeran cantar me iban a aceptar de inmediato!". 

Dolores fue una bendición para The Cranberries, pues sin ella hubieran sido una banda más en la escena del britpop y del after grunge y after punk en Irlanda. Era ella la que aportaba el toque distintivo, con su espectacular voz, su talento compositivo, y su presencia escénica. Dolores compuso sola muchas de las canciones del grupo, y otras a medias con el guitarrista de la banda Noel Hogan. A partir de los primeros años 90 vinieron maquetas y luego la grabación del primer LP, donde Mahoney incluso colaboró aún en algunos coros. Pero la irlandesa pronto logró deshacerse de esa nociva influencia. Y si en el primer disco hablaba de sueños -Dreams- o  del primer beso y la primera traición amorosa que recibió en una discoteca -Linger-, en el segundo disco, el punto más álgido del grupo, Dolores liquidaba la cuenta con su novio, en diferentes temas, desde la bellísima balada sin percusión "There’s no need to argue": "(Mike) No es necesario discutir más, tú siempre serás especial para mí…", hasta la elaborada "Daffodils lament",(El lamento de los narcisos): Tú no eres el único, he decidido dejarte, y hoy lucen hermosos los narcisos...



Tanto en estos discos como en los posteriores, la vida sentimental de Dolores -novios, problemas, esposo, hijos...- siempre fue fuente de sus canciones, no había distancia entre su vida y su obra, aunque a menudo celara hablar en público de esa relación. Así más tarde, en "Fee Fi Fo" narró -sin revelarlo entonces- el episodio del abuso sexual ("¿Cómo pudiste abusar de ese cuerpo inocente?"), como hizo de nuevo en "In the garden", de su primer disco en solitario, en 2007.




La dura distancia entre lo soñado y lo real era también un tema recurrente en la irlandesa, lo que a veces acababa reflejado en temas oscuros e inquietantes donde aparecen premonitoriamente  la soledad, la melancolía y la muerte, y otras en canciones que se esfuerzan en la alegría y el optimismo. En general, sin embargo, ni la obra de Cranberries ni la de Dolores en solitario se caracterizan por el humor. Sí  a veces por la rabia. La menuda irlandesa podía parecer vulnerable, y lo era en extremo, pero también tenía una enorme energía para luchar por su familia y por la vida: De ahí temas rugosos y punks como el celebérrimo Zombie o Salvation. Dolores componía letras muy sencillas que fueron criticadas injustamente en los ambientes cultos del indie británico, como si para componer rock y transmitir hiciera falta una licenciatura en filología. 

 O'Riordan tenía el genio natural  y la efectividad de lo auténtico. Salvation, por ejemplo, parece un inocente sermón de cura de pueblo contra los males de las drogas, pero ella mismo aclaró que en realidad iba dirigida a sí misma, y por tanto a su lucha contra la adicción. La voz peculiar de Dolores utilizaba el canto a la tirolesa (jodeln) de la tradición alpina e irlandesa, con cambios bruscos de registro: a juego con su personalidad, podía mudar en un segundo del susurro más dulce al grito extremo más rondo y agudo. Zombie (una canción coral del grupo, sostenida además de por su voz por los punteos de la guitarra y el obsesivo trabajo del bajista y el baterista) parecía venir  de la boca del infierno, Dreaming my dreams  -dedicada a su esposo- de los coros celestiales…  Durante años fue de hecho una canción para el primer baile de las bodas.


Cranberries triunfó enseguida, a pesar de ser rock alternativo, a partir del apoyo de los universitarios norteamericanos. El éxito saltó desde América al Reino Unido y luego a toda Europa. El grupo encadenó gira tras gira en los primeros años 90, el jet privado les llevaba diariamente de una ciudad a otra. Pero cometieron el error, como reconoció Dolores,  de no parar hacia mediados de los 90, -por ejemplo cuando contrajo matrimonio-, la máquina de componer canciones, de tocar cada noche y de hacerse más ricos. Y es que el éxito temprano tuvo como precio la presión, el estrés, la exposición continua al público y la prensa; porque en realidad la irlandesa seguía siendo la chica peculiar y algo tímida de su adolescencia, de la cual apenas habían transcurrido unos años. 



A partir de 1996 empezaron los problemas, que la frágil Dolores llevó peor que sus tres compañeros varones. Se alimentaba de café, fumaba, bebía, y apareció la anorexia y luego la depresión. El abuso sexual en el recuerdo, como una cicatriz sin cerrar.... Ese año hubo de suspender la gira. Y esas suspensiones serían una constante de la carrera del grupo.

Respecto a su vida privada, iba mejor. La boda con Don habia sido muy comentada. Un momento feliz para Dolores, en que dejó  su lado timorato y lució al borde de la extravagancia con un vestido transparente y polainas blancas. Poco después fue madre, y se planteó otra vida posible: quería dejar de ser de una vez la estrella del rock de bellos ojos verdes para dedicarse a la vida familiar. Tenían mucho dinero y se mudaron a una finca perdida en Canadá, donde Dolores no era conocida, y se comportaba como una madre más que hacía el seguimiento escolar de su hijo. 






Y así, a pesar de todo, durante unos años intentó combinar esa vida con la carretera  hasta que en 2003 ya no pudo más. Tras cinco LP grabados y un recopilatorio, Dolores decidió poner en “stand by” los Cranberries, en medio de desavenencias con el colíder Noel Hogan, con el que nunca tuvo una relación muy satisfactoria - si durante los años buenos bromeaba diciendo que podía hablar con el grupo de temas que su marido no entendería, y que girar con ellos era como tener una aventura; tras la separación, preguntada por si mantenía contacto al menos telefónico con Noel, respondió de forma seca que no era así, "Quien habla con Noel es mi esposo, él no es una chica, no puedo hablar de mi familia, ¿entonces de qué voy a hablar?, solo componíamos música juntos y ya no lo hacemos, hablaría en todo caso con su esposa"-  y harta también  de la crítica de la prensa británica, que se burlaba de todo, de sus letras, de su falta de cultura musical y literaria, o de su aspecto... Eso era lo que menos le importaba: "No hace falta tener grandes pechos y caderas para ser sexy", replicaba Dolores... Pero el amarillismo llegaba hasta la grosería. Una vez un tabloide publicó que Dolores había dado un concierto sin bragas, y la cantante explóto y presentó denuncia. "Por mí lo hubiera dejado estar, pero mi marido me decía que no podía dejar pasar esa falta de respeto". Dolores, que siempre sacaba inspiración de su vida real, puso en solfa a la prensa en varios de sus temas de esa época, como en "I'm free to decide" o  en "Ridicoulus thoughs". Su relación con los medios fue siempre conflictiva, como su propia personalidad: a veces era empática y sumamente accesible, otras en cambio dejaba las entrevistas a la mitad y se mostraba irritada y cortante.


Tras su abandono de The Cranberries en 2003, O'Riordan pensó abandonar del todo su vocación musical, se dedicó a la pintura y a la vida familiar.. Pero la contradicción estaba ahí, el gusanillo seguía rebullendo por dentro, y decidió probar suerte en un formato más modesto, lanzando dos discos en solitario, con temas más intimistas y oscuros que los que componía en el grupo. El primero salió en 2007, el segundo No baggage en 2009. El título era simbólico: en la contraportada se mostraba desnuda de espaldas con el título del disco pintado sobre ella, no quería continuar su viaje de la vida con equipaje a cuestas. 


Ahora usaba más una imagen más convencional, tanto en el vestuario como en su cabello, que se había dejado largo.  Hacía giras pequeñas y se mostraba muy recuperada en las entrevistas. En una radio española, por ejemplo, se explayó sobre su situación en ese tiempo: hacía mucha meditación, leía sobre budismo, comprendía que todos éramos botellas medio llenas y medio vacías de las que había que quedarse con lo bueno; había que ayudar a tantas personas como en el mundo no tenían ni siquiera esa media botella, que no tenían nada, salud, casa, un poco de dinero... Hacía proyectos de largo futuro para cuando sus hijos fueran grandes y ella, con más de 50 años, pudiera viajar a lugares remotos, pero de momento tenía que atenderles, y disfrutar también de sus padres, que eran ya bastante mayores. 

Pero en ese mismo año 2009 decidió reflotar The Cranberries. La atracción del rock seguía viva. Quería volver a las giras grandes, al éxito. Y seguramente no era el momento. Cerca ya de los cuarenta años, vienen los años peores. Como si las malas noticias empezaran a encadenarse, murió su suegra, y en 2011 falleció su padre, e incluso en el funeral tuvo la desgracia de reencontrar a aquel que había abusado de una niña... En 2012 todavía logró sacar un nuevo disco con The Cranberries, Roses, de excelente calidad. Pero en directo se mostraba otra: La imagen fresca y danzarina de Dolores y ese lenguaje corporal tan expresivo de la cantante de los  años 90, su mayor punto de gloria, contrastaban con la O’Riordan  de 20 años después, de rostro abotargado y presencia hierática, aunque su voz siguiera tan bella y profunda como en sus principios. Dolores no estaba en el adecuado estado físico, emocional, ni mental.  




Lo peor estaba por llegar. Siempre había tenido muchos problemas para dormir, que solucionaba con pastillas, y continuaba teniendo depresiones. En 2013 demandó al guitarrista de The Cranberries Noel por los derechos de autor -el asunto se archivó por acuerdo en 2015- y en este tiempo intentó suicidarse; le fue diagnosticado  trastorno bipolar, que ella reconoció: “Paso hasta tres meses en fase maníaca, para caer luego en depresión”. Igualmente admitió que pasaba meses enteros sin dormir. La convivencia marital empezó a resquebrajarse. En abril de 2014 había formado una banda alternativa en Nueva York, Dark, con el ex integrante de The Smiths Andy Rourke y un D.J. y productor neoyorquino, Ole Koretksy. Pero en agosto de 2014, Don se separó de ella. Y su marido quedó a cargo de los tres hijos, mientras que Dolores atendía a la recuperación de su salud. 



El trastorno bipolar y el trauma de la separación la afectaron de manera grave, y a fines de 2014 tuvo un brote durante un vuelo, durante el cual agredió a una azafata y posteriormente a un policía en el aeropuerto. Vociferaba proclamándose importante, "La reina de Limerick". Juzgada bajo la atenuante de su estado psíquico, quedó en libertad condicional. En noviembre de ese año la entrevistó un amigo personal,  que hubo de desistir de hacerlo, porque sus respuestas eran incoherentes. El optimismo de Dolores había desaparecido, y veía difícil llegar a los 50 años... El periodista le aconsejó alarmado que buscara ayuda médica, y Dolores se encolerizó: "Yo soy muy propia ayuda, he ayudado a mucha gente con mis canciones, y puedo ayudarme mirándome al espejo". "¿Y qué te dice el espejo?" "Que no sea tan dura conmigo misma, que no soy culpable, que baje el ritmo de vida que llevo".









Y, como había hecho siempre en su vida, intentó luchar. La ayudó su madre, sus hermanos, sus amigos. Se había residenciado en Nueva York, y solo un mes después, en navidades de 2014 ya estaba mucho mejor. Incluso había recuperado el amor: ahora salía con el D.J. de su grupo Dark, Olé Koretsky, que fue su último novio. Sacó disco con ese nuevo grupo, y se reconcilió con The Cranberries. Pero los problemas estaban ahí, agazapados: los de siempre, la bipolaridad, el insomnio, y cada vez más, los dolores físicos. Le dolía mucho la espalda. Varias giras se cancelaron... 

Aún así tenía proyectos para sacar un nuevo disco con The Cranberries. Pero los arándanos son amargos: En enero de 2018 llegó a Londres para una corta visita y grabar una nueva versión del mítico Zombie con un grupo de heavy-rock norteamericano, Bad Wolves. Se retiró a la habitación de su hotel y mandó mensajes positivos por las redes sociales. En los últimos años ella, que no quería saber nada de ordenadores, había descubierto internet. Los mensajes de voz y de texto la mostraban ilusionada... Pero ya no hubo más. A la mañana siguiente sería encontrada muerta en la habitación. En circunstancias ignoradas, al parecer había tomado fentanilo -obtenible también en el mercado negro, quizá adulterado-, un potentísimo narcótico mucho más fuerte que la morfina. ¿Quizás quiso hacer frente a los dolores que invocaban su nombre, a los que laceraban cada vez con más fuerzas su cuerpo y su alma? 


En 2014 con el grupo Dark


Aún no se conocen los resultados de la investigación... Seguramente no arrojarán una luz definitiva. Pero Dolores siempre supo que no había escapatoria para nadie, y menos aún para ella. En su viaje entre la luz y la sombra, la oscuridad la había atrapado para siempre. Siempre admitió que en su vida había muchos altibajos, “pero es que así es la vida”.- Huía de la perfección, de la monotonía; rebelde desde su niñez, amaba el riesgo. En las letras de sus canciones, que ahora suenan premonitorias, que muchas veces resuenan con órgano y coros de iglesia, reconocía que tal vez no daba con las claves, que no podía entender lo que estaba pasando a su alrededor.  Y, confusa, echaba a menudo la vista al pasado, al tiempo feliz con su familia:


Como a su boda, en la sencilla melodía de Will you remember?

“¿Recordarás el vestido que usé?
¿Recordarás mi cara?
¿Recordarás mi lápiz de labios?
¿El champán, la limousine negra?
¿Recordarás el champagne?
Mi cabello, las flores en mi mano,
El futuro que planeamos…"

O al amor, como en la nostálgica I’m still remembering:

"Todavía recuerdo el día en que dijiste que serías mío,
Aun recuerdo mi vida antes de ser tu esposa,
Intento mantenerme en el camino, no volverme loca,
Pero necesito tu afecto siempre… necesito tu afecto…"

Dolores O'Riordan siempre necesitó ser querida. Su insolencia  a veces con los periodistas, sus actitudes de diva, no eran en el fondo  otra cosa que máscaras, que miedo a su vulnerabilidad.

Al menos, tristemente, su muerte atrajo hacia sí por última vez ese afecto que se le escapaba de las manos, en el funeral de Limerick: estaban ahí su esposo, sus hijos, su madre, sus hermanos, su novio, los miembros del grupo, los amigos... 



Y en los oficios fúnebres sonó otra de sus grandes canciones, When you're gone

"Te extraño cuando te vas...
Siento que me estoy hundiendo,
hundiendo sin tí".

Las palabras ajenas, sentidas, son siempre un boomerang que regresa. Ahora somos nosotros quienes la extrañamos y nos hundimos sin ella.

Pero como ella cantaba en la lejana canción Cordell (dedicada a un prematuramente fallecido productor del grupo):

"Se que te has ido,  y te extraño, 
pero todos nos iremos, 
y espero que sea a un lugar mejor...".

Que así sea.
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Termino con algunos enlaces a temas de su trayectoria (además de sus discos con The Cranberries, en solitario o con Dark, hay notables colaboraciones de Dolores como con Pavarotti, Badalamenti, etc.):

Con The Cranberries y en solitario:

Linger en vivo en 1999 en Paris


Zombie Live Paris 1999

El tema de homenaje de Bad Wolves que Dolores no llego a poder grabar

Cranberries Will you remebering

Salvation live 1999

Dolores Beautiful girl

Cranberries No need to argue

Cranberries When you are gone

Con Dark:

Con el grupo Dark

Con Angelo Badalamenti:

Con Badalamenti