jueves, 22 de octubre de 2015

Diario del Solitario 3

Diario del solitario 3. Puentepalo.



El solitario me cuenta que inició sus primeros balbuceos literarios en la escuela. Se iba el cura de religión y entraba, muy distinto, el joven profesor de literatura: les motivaba a crear, a sentir, a aprender de otros sin copiarles. Había brillo en su mirada. De vez en cuando hacían redacciones. Una vez hubo un concurso intercolegial que financiaba la Coca Cola, y se seleccionaba una sola redacción por clase: la mejor. El solitario compuso para ella, una mañana de lluvia, un texto melancólico sobre el inminente derribo del palacete y el Puente de piedra o "Puentepalo" que unía saltando entre las  aguas del barranco del Guiniguada los barrios de Vegueta y de Triana. Un puente del s. XIX, tradicional y hermoso, aunque en realidad de palo, o de madera, sólo tenía el recuerdo de sus viejos pilastres, y tampoco a esas alturas el barranco bajaba crecido, ya. No importa: los niños que escriben hacen de un poco mucho, y el solitario le echó esa mañana fantasía y nostalgia.



Unos días después el profesor llegó al aula con gesto grave. Traía dos redacciones en las manos. Y habló delante de todos, con energía y determinación.

-He de decir que el  director ha impuesto la selección de una mediocre redacción de un chico de esta clase, cuyo padre es su amigo, y al parecer contribuyente de este colegio. Mi voto ha sido en contra, ya que la redacción del solitario sobre el Puentepalo es muy superior, infinitamente superior. Y como mi voto ha sido ese, es esa la que voy a leer en público para todos ustedes.

El solitario enrojeció de humillación, no tanto por el hecho de que se leyera su modesto escritillo a viva voz, que también, sino sobre todo porque el otro niño estaba sentado allí cerca, y el pobre no tenía culpa de los manejos de su padre y del cura.

Cuando acabó la clase el profesor y el solitario no hablaron. Nunca lo hacían. Pero el solitario meneó la cabeza, pesaroso, y el profesor alzó las cejas, justificándose. También el profesor era un solitario, que se jugaba con ese arranque su puesto de trabajo. No hablaron. Pero al devolver la redacción a su autor, el profesor le puso en el margen solo dos palabras, entre exclamaciones: "¡Excelente! ¡Adelante".




Dos palabras que sostienen la vocación de una vida.



El solitario quiere creer -pero no lo sabe-, que el viejo profesor aún vive, que aún le visitan  alumnos, que es razonablemente feliz -porque sólo se puede ser absolutamente feliz en la sinrazón de un instante-. Que recrea en su ático de leyenda donde anidan palomas y cigueñas y se apilan libros sepias de sapiencia arcana, sus propios textos sobre puentes derribados, sueños cancelados, bares de tertulia..., y barrancos por donde, ¡eureka!, ha vuelto a correr de nuevo el agua de lluvia que de las cumbres baja brotando; cantarina, indómita y eterna.

domingo, 30 de agosto de 2015

Diario del solitario 2. Fran de Palma, pianista en el otro lado de la luna

               DIARIO DEL SOLITARIO (2). FRAN DE PALMA. PIANISTA.

               Una de las ventajas de las ediciones impresas de los periódicos, además de la de acompañar con más gracia al café, es que pueden leerse del revés. Yo suelo hacerlo así. Delante suele haber desgracias o política. En el final, al menos dan resultados de fútbol, premios de lotería, y hay  vida.  El otro día Canarias 7 se ocupaba con acierto de un pianista de la calle, Fran de Palma, que en los setenta y después tocó jazz y rock con los mejores, en Montreux con Sonny Fortune, en América con Santana... Hoy sobrevive llevando música en un punto siempre incierto entre Triana y los Arenales.

                Yo le conocí en el extinto Charleston, bar nocturno donde su piano era la piedra filosofal. El pub, decorado con carteles de la época dorada de Hollywood, tenía más nombre que clientes, y alguna vez, como en Casablanca, Fran era el Sam que tocaba sólo para mí. Pero incluso podía hacerlo para sí mismo, porque a De Palma le gusta tocar -es lo que sabe hacer-. No cualquier cosa, ni a cualquier precio: "Gánate la vida con la salsa y la rumba, Fran", le sugería yo. "No, no, eso nunca". Y el venezolano se arrancaba con un joropo, o un bolero, o un vals peruano en jazz... "Sabes -me decía-, lo único malo de los responsables de esta sala es que la única música que realmente les gusta que suene es la de la caja registradora". Tampoco ellos podían hacer más: no entraba nadie. A veces sólo estaba para aplaudir la novia del cantante.

                El Charleston tenía un gato cordial, siempre atento. Fran, también él joven gato nocturno de indefinida edad, parece escapado de una página de Cortázar, como el Johnny de "El perseguidor". Hoy, cerrado el club, Fran no tiene quien le escriba... Solitario y solidario, siempre dispuesto a la charla, a recrear el ayer e inventar el mañana, Fran ha sido también gurú, actor, dibujante. Te lo encuentras, aún sobreviviendo en los bares del arenal, buscando un bolo donde llevar su piano. Toca donde le dejan, y por lo que le dejan.

                La ciudad madrastra cobija y maltrata a los descarriados hijos de la noche, ocupada en ídolos de barro. Igual que hay farmacias, y abogados, y médicos, yo pondría en las calles poetas de guardia, y pianistas y cantores en turno de oficio. Y a ver qué pasa. La música en directo agoniza y muere mientras todos hacemos el Tancredo. Pero si Fran se va con la música a otra parte, no es él quien perderá. Seremos todos y cada uno de nosotros quienes partamos al exilio, dejando atrás la ciudad soñada.
                 

                Ricardo Moyano, 2015

jueves, 2 de julio de 2015

Escritos sobre ajedrez-4-. Cartelería histórica grancanaria (I)

Cartelería histórica grancanaria (I)


Doy comienzo también a la publicación de algunos carteles emblemáticos del ajedrez histórico grancanario. Van dos,  el del cuadernillo del campeonato de España de 1964 celebrado en Las Palmas, y el del match de candidatos de 1971 entre Larsen y Uhlmann, que concluyó con la victoria de Larsen, aunque finalmente fue Bobby Fischer quien se proclamó campeón del mundo en 1972.




miércoles, 1 de julio de 2015

Escritos sobre ajedrez 3 fotos antiguas 1

Escritos de ajedrez 3. Fotos antiguas del ajedrez grancanrio 1

Está por realizar la memoria de partidas y fotografías del ajedrez grancanario en épocas pretéritas. Inicio esta contribución con fotografías cedidas por Pierre Dumesnil, gran mecenas del ajedrez en los años 50 y 60, jugador, organizador, seleccionador... y por encima de todo gran amigo y perfecto caballero.

Fernando Sagaseta en accion

En el Círculo de Amistad Tenerife 1963

Pierre y Juan Marrero Portugués

Pierre con Bent Larsen Sarrautte y Andrés Armas

En el Tinell Barcelona, campeonato por equipos años 60

viernes, 1 de mayo de 2015

Escritos sobre ajedrez 2, Unumuno contra el ajedrez Una revision

¿Unamuno “contra” el ajedrez?: una revisión.


¿Unamuno “contra” el ajedrez?: una revisión.

I
Muchas veces conocemos las opiniones de otros por referencias. Eso sucede a menudo con los escritores, filósofos, novelistas, etc., a los que hemos leído poco o nada, pero de los que se comentan citas como lugares comunes erróneos o descontextualizados. Cuando nos acercamos a las propias fuentes originales a veces nos llevamos sorpresas. Es lo que sucede por ejemplo con el supuesto anatema de Miguel de Unamuno contra el ajedrez, que es sólo una verdad a medias transmitida de boca a boca. Del rector salmantino se citan apenas dos frases contundentes sobre nuestro juego, aparentemente demoledoras: "El ajedrez es demasiado para juego, demasiado poco para ocupación intelectual", y "El ajedrez procura una suerte de inteligencia que sirve únicamente para jugar al ajedrez." También se le ha acusado de criticar la conveniencia de introducir el juego en las aulas como asignatura, en una agria polémica desatada en Buenos Aires a raíz de la publicación de sus escritos. O de poner en cuestión las virtudes socializadoras del juego.
De todo lo cual se deduce sin más que el intelectual salmantino sentía desprecio hacia el ajedrez. Sin embargo, la verdadera consideración de Unamuno hacia el ajedrez era mucho más compleja, e incluso contradictoria, como tantos otros aspectos de su filosofía, que es sustancialmente paradojal. De hecho, y seguro que este dato sorprende, ¡Don Miguel era ajedrecista, lo fue siempre!. ¡Igual que lo fueron sus hijos!.

Pero veamos por separado, al hilo de su obra, la verdad de esas supuestas críticas al ajedrez. Concluiremos que algunas se han exagerado notablemente. Y otras, siendo ciertas, obedecen a reflexiones apresuradas o experiencias circunstanciales de Don Miguel a las que no hay que dar el valor con el que han pasado a la historia del ajedrez. Como corolario, concluiremos que, a pesar de que ciertamente el famoso catedrático expresó juicios erróneos y rebatibles sobre el ajedrez, en realidad no estaba contra el ajedrecismo, como él decía con precisión, sino contra cierto modo abusivo de practicarlo, modo en el que él mismo había caído en su juventud.

Adelantemos que gran parte de lo que se comenta sobre el pensamiento de Unamuno respecto al ajedrez procede del único escrito específico que dedicó al juego, los artículos “Sobre el ajedrez” (1910) que fueron transcritos a la miscelánea “Contra esto y aquello” (1916) lo que ha hecho pasar como sesudo ensayo lo que en realidad no era sino un artículo circunstancial publicado en la prensa de Buenos Aires en el marco de una disputa sobre la introducción del ajedrez en las aulas a propuesta de un club de la ciudad. Artículo pues, y no ensayo, que además sólo responde a reflexiones del escritor en ese momento puntual.


II
Vamos a analizar algo las supuestas catilinarias de Unamuno contra el ajedrez para situarlas en sus justos términos:

1)”El ajedrez es demasiado para juego, poco para ocupación científica…”.- En realidad esta frase no sólo no es de Unamuno, sino que él mismo la cita en su artículo “Sobre el ajedrez” (1910) como un refrán común. La frase parece que fue expresada primeramente por el filósofo francés Montaigne, y luego tomada por el filósofo Leibnitz. Lo que venía a criticar Unamuno al recordar esa sentencia no es que se juegue al ajedrez, sino su abuso: él mismo había jugado en sus años de juventud universitaria a diario “hasta viciarse”, de modo que los domingos estaba hasta diez horas seguidas jugando, hasta que logró con fuerza de voluntad controlarse. En ese artículo no recomienda dejar de jugar, sino hacerlo con mesura. En el artículo señala que ya sólo juega dos o tres partidas al mes… Pero en 1916, al relatar su estancia en casa de un amigo en Mallorca, admite que “ha vuelto a practicar el juego de ajedrez, que había dejado…” Evidentemente, lo único que dijo Unamuno es que se tuviera cuidado con el juego, porque abusando de él se puede descuidar el estudio y favorecer la holgazanería. Nada con lo que no estemos todos de acuerdo.

2) Inteligencia y ajedrez: En ese mismo artículo ya citado, “Sobre el ajedrez”, Unamuno no afirma que los ajedrecistas no sean inteligentes, sino que ha conocido algunos que no lo son, por lo que jugar al ajedrez no es una evidencia de que desarrolle virtudes intelectuales. En este caso la opinión de Unamuno no está negando que el ajedrez fomente la inteligencia, sino que no tiene pruebas estadísticas de ello. Evidentemente, habría que definir primero qué entendemos por inteligencia. Pero, volviendo a la estadística, todos conocemos casos de jugadores como Fischer que teniendo un cociente intelectual como el de Einstein sólo aplicaron su inteligencia al propio ajedrez, haciendo verdad la frase de Unamuno. Pero podemos decir que en general la práctica del ajedrez sí está ligada al desarrollo de potencialidades del alma, como la inteligencia y la voluntad. Unamuno se limitó a expresar hace más de un siglo un reparo necesitado de mayores estudios, como los que actualmente se desarrollan; no formuló ningún dogma contra la relación entre inteligencia y ajedrez.

3) El ajedrez en las escuelas: Es un tema de debate que lleva más de un siglo… En aquel momento la cuestión estaba empezando a plantearse. Unamuno no se pronunció en contra. Hizo una mera reflexión inicial en el artículo ya citado, en la que admite que ha de profundizar. Simplemente está glosando en un periódico la petición de un club argentino a un colegio de Buenos Aires, y a la vez que alaba la iniciativa como vanguardista manifiesta ciertas dudas sobre los beneficios del ajedrez en la educación de los niños. Un debate que causó polémica, y en el que Unamuno se limitó a tomar una posición circunstancial en aquel momento, que sin duda hubiera podido cambiar y de hecho es muy posible que cambiaria en las siguientes décadas, aunque no volviera a escribir sobre el asunto, ya que al final de su vida se identificaba con la nuevas tendencias pedagógicas de la II República (un Ayuntamiento valenciano solicitó en 1931, de hecho, que el ajedrez fuera declarado asignatura obligatoria).

4) Ajedrez y socialidad: Aunque quizá es lo que ha pasado más desapercibido del artículo de Unamuno, es lo que más me llama la atención. Aunque aparentemente es una crítica al ajedrez –parcialmente infundada-, Unamuno extrae consecuencias fértiles y no todas negativas, ya que la falta de socialidad del ajedrez, la posibilidad de que los jugadores jueguen sin apenas conocerse, lo utiliza como eje de su filosofía, de su inquietante disociación entre lo que somos y lo que creemos que somos; y entre como son los demás y como creemos que son.

Pero decíamos que la crítica de Unamuno es parcialmente infundada, además. Había observado en la práctica del ajedrez en los casinos, tomando su propia experiencia, jugando contra un anciano en sus partidas de juventud, que no conocían absolutamente nada el uno del otro. Ese anciano le sirvió como modelo para su novela corta de su etapa final como escritor, “La novela de don Sandalio, jugador de ajedrez” (1930). Pero nuevamente hemos de poner en cuestión estas afirmaciones: Es cierto que de por sí el ajedrez no socializa, y que un jugador puede ignorarlo todo de su rival y no cruzar palabra alguna con él incluso. Frente a este modelo, Unamumo prefería las tertulias en que se habla de todo con altura y se entabla una verdadera socialidad que sirva para aprender sobre literatura, ciencia, o filosofía… Pero, al margen de que no siempre tales tertulias tienen esa utilidad, más bien diríamos que casi nunca, también el juego de ajedrez puede servir para abrir el camino a la relación social: el ajedrecista puede optar por vivir en su burbuja y acudir al club a jugar su partida oficial y marcharse sin más; pero también puede utilizar el juego para hacer grandes amigos, o incluso pareja… Por otra parte, Unamuno posteriormente se contradijo: En la propia novela “Nada menos que todo un hombre” el apuesto Alejandro utiliza el ajedrez para acercarse a la bella Julia: Iba a su casa “a hacerle la partida de ajedrez”, para conquistarla…

Por otro lado, no le duelen prendas a D. Miguel para reconocer valores del ajedrez, el ajedrez como lucha, como marco de la toma de decisiones, como laboratorio de la psicología social, etc. Incluso su actitud de recelo ante las actividades lúdicas se relativiza en los últimos años de su vida. Y así, si en obras como "Del sentimiento trágico de la vida" las incluye dentro de los aspectos ociosos y reprochables del ser humano (en el "sentimiento cómico de la vida") en otras obras tardías como "San Manuel Bueno, mártir" defiende la conquista de la felicidad frente a la agonía atormentada de sus obras clásicas.




3
Pero vayamos para terminar, un poco más al fondo del análisis de las obras de Unamuno:

1)Todos los prejuicios y opiniones apresuradas y reduccionistas de la postura de Unamuno derivan como hemos dicho del artículo “Sobre el ajedrez”, compilado en el libro “Contra esto y aquello”, que en realidad no es tal sino un artículo publicado por entregas en la prensa argentina en 1910, prosa periodística cuyo único sentido era entrar en la polémica creada en Buenos Aires por la petición del presidente de un club de ajedrez de que se impartiera el juego en las aulas, habiendo dirigido carta al Rector de la universidad. D. Miguel alaba la petición en lo que tiene de ruptura con el conservadurismo, pero muestra sus reparos a la iniciativa, aunque “promete estudiarla”. El filósofo salmantino advierte que no está escribiendo un tratado sobre la materia. Es cierto en fin que en ese artículo D. Miguel “niega la mayor”, es decir, no aconseja –reservándose una mejor reflexión- la introducción del ajedrez en las escuelas, por ahora; lo ve un simple juego que fomenta incluso el amor propio y puede llegar a la riña entre jugadores… y que igualmente desaconseja la práctica desaforada del ajedrez. Pero en absoluto se enfrenta al juego que él mismo seguía practicando…

Pero volvamos al artículo "Sobre el ajedrez". Fue publicado en el diario La Nación de Buenos Aires (Argentina) en 1910, y luego compilado en el libro "Contra esto y aquello". Es un mero conjunto de artículos escritos con motivo de una carta del presidente de un club argentino al rector de una Universidad solicitando incorporar el ajedrez a las escuelas.

En este artículo recuerda D. Miguel su antiguo "vicio" por el ajedrez, al que califica de "mansa e inofensiva locura", y reconoce que todavía sigue jugando de vez en cuando. "Yo, en mis mocedades, había caído bajo la seducción de la mansa é inofensiva locura del ajedrecismo y cómo, durante mis años de carrera, en Madrid, hubo domingo en que invertí lo menos diez horas en jugar al ajedrez. Este juego, en efecto, llegó á constituir para mí un vicio, un verdadero vicio. Pero como soy, gracias á Dios, hombre de recia voluntad, conseguí dominarlo. Y hoy no lo juego sino de higos á brevas, ó sea de año á San Juan, y las pocas, poquísimas veces en que lo juego, no paso de un par de partidas, ó á lo sumo tres. Se me pasan meses sin tomar un alfil á a mano. Y es que tengo siempre presente aquel aforismo de que el ajedrez para juego es demasiado y para estudio demasiado poco . Y eso que llegué á jugarlo bastante bien."


Unamuno, por lo demás, simplemente entraba en el debate sobre la introducción del ajedrez en las aulas argentinas, mostrando los reparos en una polémica típicamente periodística. Y por cierto que lo logró. El artículo por cierto causó gran debate en Argentina, que no en España, donde en 1910 se jugaba muy poco al ajedrez, y los mejores jugadores, los hermanos Golmayo, habían llegado a Madrid años atrás desde Cuba. Aunque también es cierto que el ambiente ajedrístico empezaba entonces a despegar, y solo un año después se juega el gran torneo de San Sebastián, y dos despuñes, en 1912, Manuel Golmayo se proclama oficialmente campeón de España (tras el confuso precedente de 1902 cuando jugó y ganó con ocasión de la coronación de Alfonso XIII, con el que le unía gran amistad).

En Argentina, el presidente del club lee en el seno del propio club en públco los artículos de Unamuno y los rebate, defendiendo las virtudes del ajedrez como propio de personas educadas y formadas, y no pendencieras y ociosas. Para decirlo con palabras de D. Juan S. Morgado (ponencia en es.chessbase.com): " El artículo de Miguel de Unamuno a La Nación indicaba ¨Salamanca, junio de 1910¨, y fue publicado en el diario durante la primera semana de ese mes. El 10 de junio, durante la asamblea del Club Argentino, su presidente, doctor Antonio Montenegro, leyó un fuerte discurso a favor del ajedrez y repudiando los conceptos de Unamuno." (es.chessbase.com).
Con más detalle, nos sigue contando Juan S. Morgado: "Durante los años 1917 a 1929, el ajedrez en Argentina se encontraba en un desarrollo muy preliminar, pero a la vez muy dinámico. El primer club estable –Club Argentino– se había fundado en 1905, bajo el mecenazgo del masón don José Pérez Mendoza (1855-1937), que a los cuarenta años decidió dejar sus actividades laborales como martillero, las cuales le habían permitido convertirse en millonario, para dedicarse a la filantropía. Y es aquí donde el ajedrez recibe sus copiosas donaciones, mediante el aporte dinero y contactos políticos para la nueva institución, e introduciendo el ajedrez en las cárceles, en las instituciones para ciegos, en las escuelas y universidades, y en el sistema penitenciario. Hasta ese entonces, el ajedrez era mal visto por amplios sectores de la sociedad, que lo consideraban poco menos que un pasatiempo para vagos. La figura central de esta concepción era don Miguel de Unamuno, que había publicado en El Hogar un tremendo artículo contra el ajedrez. El Club Argentino logró amalgamar su afectis societatis, precisamente, para demostrar que el ajedrez era un juego donde se practicaban las buenas costumbres, la caballerosidad, y se combatían la inmoralidad y el juego por dinero. Esa institución tenía un carácter aristocrático, y aunque fue incrementando notablemente su cantidad de socios, no podían acceder a él los sectores más populares, por razones principalmente económicas."

El carácter episódico del texto unamuniano ha sido reflejado también en blog (http://memoriasdeorfeo.blogspot.com.es/) por Juan Vellino, con algunas interesantes consideraciones sobre ajedrez y escuela, no menos polémicas: 
"Me gustaba el Ajedrez, y no creía en lo que Miguel de Unamuno opinaba sobre éste en Contra esto y aquello. Pero conviene detenernos un tanto en el porqué Unamuno escribió contra el Ajedrez: Comentaba una carta que el presidente del Club Argentino de Ajedrez le remitía al Rector de un colegio para incorporar la enseñanza y la práctica del Ajedrez a los planes de estudio. El artículo tiene algo menos de un siglo, pero la aspiración de integrar el Ajedrez en la Currícula escolar es vieja y siempre pondera las muchas ventajas que la práctica del Ajedrez poseería para la formación de los jóvenes, ya vimos lo vacío de estas afirmaciones. Lo real de esta solicitud, como otras análogas, está no en hacer de nuestros muchachos eximios practicantes del juego-ciencia, cuanto dar trabajo a los profesores de Ajedrez más o menos vinculados a la argolla de turno. Claro que la plata está más en el Fútbol, y a no ser que seas Atahualpa y te aprendas el juego de memoria, el Deporte Ciencia en el Perú dependerá no del inexistente interés estatal y/o privado, sino del esfuerzo de las familias de los jóvenes ajedrecistas. ¿Qué queda del Ajedrez tras todo esto? Pues lo que siempre ha habido: Un hermoso juego, en cuya práctica se puede encontrar alegría, que suele permitir el despliegue de la concentración, el cálculo y el análisis; además de enseñarte el valor del respeto a las reglas de juego."

2)En sus obras restantes Unamuno deja claro que el ajedrez le interesaba, y lo utiliza con profusión a veces como metáfora de la vida, como juego pedagógico –frente a lo que había manifestado en esos artículos-, como trasunto del juego de espejos cervantino. Veamos las dos más relevantes:

A)”La novela de Don Sandalio, jugador de ajedrez” (1930), novela corta que forma conjunto con otras como San Manuel Bueno Martir, dedicadas todas ellas a recrear la teoría de Unamuno sobre la distinción entre realidad y ficción. Ya me he referido antes a esta obra. En ella refleja conceptos filosóficos claves: la distinción entre el yo que somos, el que los otros creen que somos, el yo del otro que creemos que es, y el que queremos que sea, que es el más relevante, porque es el que genera la conducta. Sandalio y Felipe, quien narra los encuentros en un conjunto de cartas, nada sabían el uno del otro, y se formaban una imagen irreal o supuesta, que era la que querían tener, en un juego de espejos propio del pensamiento unamuniano. Así, el ajedrez no es visto negativamente, sino como expresión general de la realidad del ser humano y de las relaciones sociales, y de la creación de los entes de ficción por medio de la voluntad humana.

Toma Unamuno como modelo a un anciano que conoció cuando era ese joven jugador de ajedrez viciado de sus años de estudiante. Jugaba con él dos o tres horas al día, pero nada sabía de él, como Felipe nada sabe de Don Sandalio, se lo imagina, se crea una imagen no real de él. Unamuno utiliza el ajedrez y sus recuerdos juveniles para exponer la fortaleza de lo soñado, de lo creído y querido: Felipe no quiere saber nada de cómo era don Sandalio en realidad, quiere al jugador que se ha creado en su mente, que es tan cierto o más que el real.


B)”Niebla”: En esta novela o nivola como él las llamaba, de 1907, aunque publicada más tarde, nuevamente se reflexiona sobre la distinción entre el ser real y el de ficción, entre juego y vida, etc. Unamuno rechazaba el mero juego, pero a la vez en su filosofía estas realidades paralelas tenían tanta presencia como lo aparentemente real. Este fragmento del capítulo tercero nos da cuenta de la importancia que concedía al ajedrez como representación de la vida, de la preparación para ella en cuanto a la irreversibilidad de los actos (regla pieza tocada pieza jugada), de la dificultad de tomar decisiones entre varias opciones (¿qué jugada hacer?) etc..:

"Augusto avanzó dos casillas el peón del rey, y en vez de tararear como otras veces trozos de opera, se quedó diciéndose: ¡Eugenia, Eugenia, Eugenia, mi Eugenia, finalidad de mi vida, dulce resplandor de estrellas mellizas en la niebla, lucharemos! Aquí sí que hay lógica, en esto del ajedrez y, sin embargo, ¡qué nebuloso, qué fortuito después de todo! ¿No será la lógica también algo fortuito, algo azaroso? Y esa aparición de mi Eugenia, ¿no será algo lógico? ¿No obedecerá a un ajedrez divino?
- Pero, hombre -le interrumpió Víctor-, ¿no quedamos en que no sirve volver atrás la jugada? ¡Pieza tocada, pieza jugada!
- En eso quedamos, sí.
- Pues si haces eso te como gratis ese alfil.
- Es verdad, es verdad; me había distraído.
- Pues no distraerse; que el que juega no asa castañas. Y ya lo sabes; pieza tocada, pieza jugada.
- ¡Vamos, sí, lo irreparable!
- Así debe ser. Y en ello consiste lo educativo de este juego.
¿Y por qué no ha de distraerse uno en el juego? -se decía Augusto-. ¿Es o no es un juego la vida? ¿Y por qué no ha de servir volver atrás las jugadas? ¡Esto es la lógica! Acaso esté ya la carta en manos de Eugenia. Alea ¡acta est! A lo hecho, pecho. ¿Y mañana? ¡Mañana es de Dios! ¿Y ayer, de quién es? ¿De quién es ayer? ¡Oh, ayer, tesoro de los fuertes! ¡Santo ayer, sustancia de la niebla cotidiana!
- ¡Jaque! -volvió a interrumpirle Victor.
- Es verdad, es verdad ... veamos ... Pero ¿cómo he dejado que las cosas lleguen a este punto?
- Oistrayéndote, hombre, como de costumbre. Si no fueses tan distraído serías uno de nuestros primeros jugadores.
- Pero, dime, Victor, ¿la vida es juego o es distracción?
- Es que el juego no es sino distracción.
- Entonces, ¿qué más da distraerse de un modo o de otro?
- Hombre, de jugar, jugar bien.
- ¿Y por qué no jugar mal? ¿Y qué es jugar bien y qué jugar mal? ¿Por qué no hemos de mover estas piezas de otro modo que como las movemos?
- Esto es la tesis, Augusto amigo, según tú, filósofo conspicuo, me has enseñado.
(…)
- …. Y ahora ... ¡jaque otra vez!
- Pero ...
- ¡Jaque he dicho!
- Bueno ...
Y Augusto cubrió el rey con un caballo. Y acabó perdiendo el juego."
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Los hijos de Unamuno.-
No es solo Don Miguel de Unamuno quien jugó toda su vida al ajedrez. También lo hicieron y de forma constante varios de sus hijos. Uno de ellos, José De Unamuno, era uno de los jugadores más fuertes de Las Palmas en los años 30, jugando torneos en el Gabinete Literario y enfrentándose al legendario Germán Pírez en un match en que fue batido por Germán por 5-1.

Por cierto que José Unamuno practicaba la que denominaba “apertura alcohólica”, que consistía en hacer las cuatro jugadas… 1)Cf3. 2)Cc3. 3)Cg1. 4)Cb1. Eso, ante cualesquiera jugadas del rival. El objetivo era despistar al contrario (datos tomados de la obra de Juan Joé Sosa, “Germán Pírez, ajedrez y política”).
No sabemos lo que pensaría Unamuno de este rasgo de humor de su hijo, tan raro en su obra. Sin duda no lo aprobaría, porque como decía en Niebla, “si juegas, hazlo bien”. Pero, si bien se mira, su hijo le enfrentaba a un nuevo juego de espejos, las piezas van y vienen sin saber si las jugadas realizadas son realidad o ficción, y nos da igual el jugador que tenemos enfrente, nada queremos saber ni siquiera de lo que va a jugar. ¿No es esa la esencia de Niebla y San Sulpicio, de la filosofía total del pensador?

Y aún tras su muerte en 1936, otro de sus hijos fue mencionado en una tragicómica partida simultánea que jugó con Alexander Alekhine, campeón del mundo, en 1943. Una partida que también ciertamente se debe bautizar como “partida alcohólica”, en este caso por el estado lamentable en que jugaba el campeón, ya muy en esa fase de la agonía nada unamuniana –o sí- con que tituló Pablo Morán en su libro los últimos años de la vida del inigualable jugador: “La agonía de un genio”. Ante la sorpresa de todos, el campeón ruso, tras haber enrocado con el rey y la torre por el flanco de rey, ¡enrocó por segunda vez con la dama y la torre de dama!. Deshecho el error tras el pequeño escándalo provocado, la partida siguió y el hijo de Unamuno se alzó con justicia con la victoria. Sin duda el gran don Miguel, de haber vivido, nos habría deleitado con algunas sagaces reflexiones filosóficas sobre el alcance del error de Alekhine. La reina que se sueña rey, un nuevo juego de espejos…
Ricardo Moyano Garcia abril 2015

jueves, 5 de marzo de 2015

Diario del solitario 1

Diario del solitario.- Uno.- El solitario debe pedir perdón, pese a su soledad, o más bien, como me dijo el poeta, su solitud. Que es el retraimiento buscado, tal vez del depredador de sensaciones que da un paso atrás para lanzarse luego al frente. Sólo que en el frente, a veces, sólo está la noche alumbrada por luciérnagas. El solitario debe pedir perdón, a todas aquellas personas que no conoce ni jamás conocerá. Tantos y tantos hombres y mujeres maravillosos, de Polo a Polo, de Ecuador a Ecuador, que pasan por nosotros desde nuestras antípodas, demasiado lejos, demasiado pronto o tarde. Les digo adiós desde nuestro mutuo, involuntario e injusto olvido. ¿Qué hubiera ocurrido si...? Puntos supensivos. A veces, esos faros emiten señales desde lo oscuro. Una foto en facebook donde ríen con sus amigos, novietes, conocidos. Las fotos y los signos vienen desde lugares cercanos o remotos. De nadie estamos más distantes que del raro vecino que se cruza con nuestro perro cuando sale a tirar la basura. Y luego están los que se han colado por algún rincón de nuestras vidas, y nos mandas avisos, citas, textos de otro solitario. La vida la hizo alguien con solo venticuatro horas. O la midió algún otro de esa extraña manera. Un tercio para dormir y soñar, otro para el trabajo el que lo tenga, o para la búsqueda angustiada de ese puesto engañoso que concede una plaza para mil, o para diez, y ya se sabe de antemano el nombre del ganador, como en los Oscar o los Planetas. A esos el solitario les saluda y les dice, como le contaban a Larra en la ventanilla de turno, "Vuelva usted mañana". En cuanto al otro tercio, a veces es un saco de incertidumbres, de ansiedades, de enigmas. Pero vamos en el mismo barco, y en todos los puertos nos esperamos los unos a los otros, mientras seguimos navegando por la vida. A fin de cuentas, un blog no es otra cosa que una botella que el solitario y naúfrago arroja al mar. ¿Alguien lee, alguien comenta? Siempre será mayor el porcentaje de esos que en las encuestas dicen: "No sabe, no contesta".

miércoles, 22 de mayo de 2013

Glosando Burning veneno del rock. Fernando Colomo. Entrevista de Carlos Rodríguez Duque

Entrevista a Fernando Colomo Carlos Rodríguez Duque ha realizado una extensa entrevista al cineasta Fernando Colomo que ofrecemos a continuación para todos los seguidores del libro "Burning veneno del rock".
Fernando Colomo es de sobra conocido en el mundo del cine, su segundo largometraje lo metió de lleno y para siempre en el mundo de los Burning. El domingo 14 de abril de 2013 Carlos Rodríguez Duque tuvo la suerte de compartir un par de horas con él via Skype y esto es lo que nos contó.

Fernando, ¿De dónde sale el título para la película?
  
Cuando estaba escribiendo el guión con Chavarri leía un comic de Ventura y Nieto sobre el espacio, no recuerdo el título...me parece que publicado en el Papus, y ahí encontré esta frase que me hizo mucha gracia. Entendí enseguida que era una frase hecha y se me ocurrió que la podríamos usar de título, era muy largo y al principio pensamos que no podría ser un título de una película. No sabía nada de que también había sido el título de un corto de Scorsese.

¿Se amplió el guión a medida que se iba grabando?
Había un guión fijo, imprescindible para la producción, pero yo sabía que era corto; de todas formas a mi siempre me gusta improvisar, el guión es una “guía”, algo para nada cerrado. Si en el momento de rodar se me ocurre algo nuevo lo puedo añadir. Hoy en día, como todo está tan planificado hay poco margen para la improvisación. Pero en aquel momento teníamos cinco semanas para rodar y un presupuesto bastante bajo... por ejemplo para los conciertos no había dinero para alquilar el sitio y eso explica que hubiera un público tan heterogéneo, niños por ahí danzando... No es que nos lanzáramos a la improvisación pero, por ejemplo, Toño con quien más contacto tenía en el film era con la actriz Concha Gregori, pero luego entra en en acción Marta Fernández Muro que no estaba en el guión. A Marta me la recomienda por su visión cómica un amigo, Augusto Martínez Torres, y le puse un papel de circulante. Pues entre ella y Toño hay muchas cosas improvisadas, por eso digo que no es que nos lanzásemos a la improvisación pero algo iba surgiendo de vez en cuando.

Dirías que es tu estilo de dirección el ir improvisando o fue más algo que se circunscribió a tus primera películas....
En las dos primeras sí, 'En la línea del cielo' es totalmente improvisada, no había diálogos escritos y no eran actores profesionales, preferí contarles la historia y que ellos lo hicieran a su modo. Lo que siempre hago es que ensayo antes con los actores durante dos semanas y repasamos las principales escenas y en esos ensayos normalmente surgen cambios pero cada vez improviso menos sobre la marcha.

¿Conservas la canción que te entregó Aute? Durante todos estos años de fan de Burning siempre me he preguntado como era la versión escrita por él, porque no hablamos de Juanito Maravillas sino de Luis Eduardo Aute... Todos hemos oído decir que era muy aburrida y que se necesitaba algo más moderno y entonces aparecen los Burning con la suya.
Desgraciadamente no la conservo, me la pasó en una casette y se perdió. Un día hablando con él le conté de que iba la película y me pidió hacer la canción, me la grabó él solo con la guitarra, por amor al arte, y a mi me parecía estupenda, nunca pensé que la iba a cambiar por otra. Lo que pasó, y eso está muy bien contado en vuestro libro, es que cuando los Burning llegaron a la oficina y les dije que la canción la había escrito y grabado Aute, me miraron así con caras raras y me dijeron si no les iba a dar una oportunidad para que la escribieran ellos, y yo, la verdad, creí que era lógico. Era un viernes y me propusieron traerme una canción el lunes para que yo eligiera, yo no pude negarme. El lunes la trajeron pero a mi seguía gustándome mucho la de Aute. Me gustó también la que me trajeron ellos y, al final, me pareció que tenía toda la lógica que fuera Burning quien la cantara ya que daría más veracidad a la película.
Como te digo no la conservo pero te puedo cantar el estribillo...

 
Se dice que Ordovás te recomendó a Burning y que fuiste a un bolo para verlos. ¿Recuerdas dónde fue y lo que te convenció o ya ibas convencido por la necesidad de encontrar una banda tras la negativa de Ramoncín?
Al decirnos Ramoncín que no nos pusimos a buscar a otro grupo y José Luis Berlanga, productor ejecutivo de la película e hijo de Luis García Berlanga, que era más joven y que conocía a Ordovás, me dijo: “Vamos a ver a un amigo mío de la radio que sabe mucho de grupos”.
Le contamos la historia a Ordovás y nos dijo: “Tengo al grupo que andáis buscando, se llama Burning, son de la Elipa y son muy auténticos”. Esa misma semana había un concierto de ellos, nos lo dijo el propio Ordovás, creo recordar que en la Elipa, tocando al aire libre y nos gustaron mucho, nos parecieron perfectos para la película. Hablamos con ellos y quedamos en vernos en dos o tres días en la productora, y allí se presentaron los cinco. Recuerdo que Toño dijo: Estamos muy interesados porque sabemos que está involucrado un nombre muy importante del cine español... - y yo pensaba que se referían a mi que ya había hecho una película, 'Tigres de papel', pero dijeron: ¡Berlanga! Se habían liado un poco entre el padre y el hijo...

Viendo la película, uno se da cuenta de que el grupo no era experto en actuación ante las cámaras pero que tenían un carisma excepcional, como en la escena del atraco a Félix Rotaeta. A pesar de haberte decidido por Lage ¿Llegaste a pensar en sustituirlo por Toño en algún momento durante la grabación?
Nunca se me pasó por la cabeza, el protagonista estaba pensado que fuera Ramoncín, y a mi Toño me gustaba pero tenía el inconveniente de que era pequeñito, me gustaba su voz y su carácter pero no me cuadraba de protagonista. Por eso le di el segundo papel en el grupo, el de amigo que tenía una relación con Concha Gregori, la ayudante en la peluquería; pero no, nunca pensé en substituir a Lage por Toño.
De todas esa que mencionas es una gran escena, si hubiera tenido más tiempo para relacionarme con ellos les hubiera dado más.

Nos tienes que contar la anécdota de Casa Mingo, sobre todo lo que ocurrió cuando los “soldados” abandonaron el campo de batalla...
Estábamos en una mesa muy larga, a eso de las cinco de la tarde, ya en el postre y habíamos pedido tarrinas de helado para todos y entonces Fifo (Lage) le disparó un poco de helado con la cucharilla a Risi. Y al principio Risi se queda así muy tranquilo, pero se pone helado en la mano y se lo unta a Lage en la cara y en unos segundo empiezan a volar tarrinas de helado por todos los lados y fue una hecatombe. Más que nada fue un escándalo, éramos como veinte o una cosa así, todo el mundo levantado... creo que se rompió una silla. Nos vimos rodeados de camareros que decían que iban a llamar a la policía, pero no llegaron a llamar, fue todo muy rápido. José Luis García-Berlanga y yo nos hicimos cargo de la situación, dijimos que no pasaba nada y pedimos la cuenta. Salimos y nos estaban esperando, querían continuar la juerga pero yo estaba totalmente agotado, quería irme a mi casa a descansar después de haber estado toda la noche grabando.
El lunes siguiente me contaron que habían estado en Palma de Mallorca, después de Casa Mingo se fueron al aeropuerto, se acercaron al mostrador de Iberia y preguntaron dónde había una playa. Les dijeron que en Palma de Mallorca y se fueron tal cual.

¿Sabes quiénes fueron?
Pues... Toño me contó que se habían ido todos, todos menos Teto que era el que estaba menos integrado. Teto nunca hablaba, el que más hablaba era Toño, Risi decía alguna cosa pero el que más era Toño y también Johnny. Hay una anécdota que os quiero contar, en un descanso de rodaje Teto, como estudiaba ciencias de la información, se puso a preguntarme por cosas de cine, cámaras, cosas de la carrera... y cuando terminamos vinieron corriendo Toño y Johnny y me preguntan: “¿Qué te ha dicho? Porque con nosotros nunca habla nada...”
El Ateneo Libertario (hoy centro cultural Nicolás Salmerón) está a cinco minutos del piso donde me crié y donde todavía viven mis padres. Para mí era territorio prohibido, mis padres me decían que allí había mala gente... yo tendría 6 años pero el edificio atraía y la gente pululaba por allí... un amigo del colegio que tenía un hermano mayor me decía que su hermano le contaba que había una escuela de boxeo y un teatro, que se oían guitarras eléctricas y que había chicas “en tetas” ¿Qué te hizo decantarte por el lugar? Suponemos que fue una oportunidad de ahorrar dinero de producción pero ¿Influyó en algo que hubiese actividad cultural allí? ¿Habías pasado por allí antes de grabar o te lo recomendaron y llegaste directamente?
 
Dentro del equipo había mucha gente que era libertaria, otros pertenecían a la CNT... entonces enseguida surgió, alguien lo recomendó y lo fuimos a ver. Nos encantó, a mí me llamaron mucho la atención las escayolas con el yugo y las flechas, tanto que decidí que la película comenzase así, haciendo una panorámica. No recuerdo si nos cobraron, seguramente no pero si lo hicieron debió ser una cosa simbólica.
Sólo teníamos quince figurantes pagados, entre los que estaba Almodóvar, y aunque los poníamos cerca de nuestros actores, a veces teníamos que esperar porque no había gente suficiente y salíamos a la calle a buscar más. Habíamos puesto un cartel fuera anunciando que tocaban los Burning con entrada libre. Cuando entraban se quedaban algo desconcertados porque no veían a la banda a la que le dijimos que no saliera hasta que no estuviese lleno. Yo arengaba al público pidiendo que se animaran pero me miraban raro... si te fijas hay caras algo escépticas...

¿Quién es el tipo con gafas de sol que está sentado al lado de Maura en la interpretación final de la “chica”? ¿Y los niños que bailan sobre el escenario...?
Yo ni me acordaba de los niños, seguramente es que alguien de los que asistió de público venía con sus hijos... Del otro sí que me acuerdo perfectamente (risas) porque nos estropeó varias tomas. Yo creo que era de los pagados, era amigo de alguien, el problema es que estaba demasiado colocado. Por un lado estaba muy bien porque tenía mucho ritmo pero en medio de la actuación le dio por salir y quería cantar con Fifo y claro, Fifo Lage no cantaba... y lo hizo varias veces. Teníamos que cortar y la película para cine cuesta una pasta. Lo hizo por lo menos tres veces, si te fijas bien hay momentos en que el de al lado lo está sujetando. Al final del concierto cuando Fifo le da la boquilla a Maura está todo el rato pasando por allí y dando unos abrazos tremendos a todo el mundo. Tenía unas ganas de protagonismo inmensas (risas)... ¡El tío nos dio el rodaje!

¿Cómo fue la promoción de la película? ¿Qué tal lo hicieron los Burning? ¿Se involucraron o una vez terminada la grabación se centraron en su single?
La promoción de la película fue muy corta, lo único que hicimos fue asistir al estreno a Barcelona porque en aquella época en Madrid no se presentaban las películas porque vivíamos todos aquí y un estreno no era noticia. Recuerdo que Félix y Carmen estaban allí, pero no recuerdo si ellos también fueron.
Nosotros habíamos hablado de que Belter sacase la canción al mismo tiempo que se estrenaba la película pero no concretamos nada. La sensación que tuve, igual que la tuve cuando estrenamos 'La línea del cielo' y tuvimos que tratar con la casa de discos de Manzanita, es que los de la música iban a su aire. Y la verdad es que para esto hay una explicación y es que el dinero que se movía en el mundo del cine en aquella época era miserable, todo se hacía con dos duros y todo el mundo arrimaba el hombro, y sin embargo cualquier cantante un poco conocido ya estaba forrado y los del cine una vez que acabas la película estabas endeudado.
Yo creo que los de Belter esperaron a que saliera la película y ver qué tal funcionaba para sacar el single, a ellos les fue muy bien, mucho mejor que a la película que, aunque no fue un desastre, no fue muy bien y al final la canción no nos ayudó nada.

En el libro Burning - Madrid comentas que la película sigue funcionando en DVD ¿A qué te refieres exactamente? ¿Los fans de Burning compran tu película?
Ya no hay proyecciones en salas evidentemente, lo que quería decir es que sale en televisiones, la incluyeron en la colección de El País... por el título, sobre todo por la canción, porque sale Carmen Maura, la cosa es que a la gente le suena.

¿Conservas material extra no usado? Nos referimos a tomas falsas con miembros del grupo como protagonistas o fotos (como la impresionante de Toño y Rotaeta que aparece en Burning – Madrid...)
Tomas dobles no tengo, el problema es que los extras de rodaje los laboratorios te los aguantaban un año y luego te decían si las querías conservar tú. Por desgracia no tengo tomas dobles de ninguna de mis películas, hoy en día con el vídeo ya es diferente. Sí tengo alguna fotografía de la película, pero no del rodaje sino fotos que sacábamos para ayudarnos con el encuadre y puede que haya alguna en la que aparezcan. Fotos de rodaje como tal... la verdad es que no lo sé. Lo que si te diré es que hicieron muy buenas migas con Rotaeta, Félix tenía ese lado canalla también de tipo de la calle... inmediatamente conectó con ellos.

Hablando de fotos... la que sale en la portada del single de la canción en la que salen los Burning delante del cine Pleyel la hice yo. Hice una serie de fotos para después componer el cartel de la película. Los coloqué yo en aquella posición... y al final en el cartel de la película incluí la de Toño en la taquilla.

La prueba de los camerinos, Fernando... ¿Por qué la hiciste si ya tenías decidido que no serían los protagonistas? ¿Fue antes de empezar la grabación quizá?
La verdad es que no sé lo que es la prueba de los camerinos... (risas). Puede que sea una leyenda pero no me atrevo a desmentírtelo, pero no me suena. Se lo preguntaré a Carmen la próxima vez que la vea, porque si pasó seguro que se acuerda (más risas)... quizá se hizo para saber quién iba a hacer el segundo papel que acabó haciendo Toño. No te puedo decir si pasó pero me extraña un poco...

¿Por qué le diste a Toño el segundo papel? ¿Le viste más actor que a los otros?
Le vi muy despierto, con mucho humor, Toño tenía una cierta retranca... y por altura iba muy bien con Concha, eran los dos pequeñitos... fíjate los Burning hicieron muy buenas migas con ella. Recuerdo después del rodaje haber estado en alguna fiesta en casa de Concha y su marido y ver a los Burning por allí.

Danos una visión de la gente del grupo con la que tuviste contacto en aquel tiempo...
Risi siempre estaba con una sonrisa... estábamos grabando el concierto y se nos quedó una cosa pendiente, les pedí que trajeran la misma ropa. Pero a Risi se le olvidó y trajo otra camisa, y a mi casi me da un ataque porque íbamos a empezar a rodar... y creo que fue Johnny el que me dijo: “Fernando, tranquilo, que te va a dar algo...”, me hizo mucha gracia porque no es normal que un actor le diga eso a un director. Rodamos con la camisa que trajo Risi y nadie jamás se ha dado cuenta, es más he vuelto a ver la película y se me ha pasado...

Enrique era el que más se vestía de mujer siguiendo la moda glam... Johnny decía: “Quique es un tío muy raro, se pone bragas... dice que son mucho más cómodas.” Con Enrique no tuve mucho contacto, no hablaba mucho.

Antonio fue al que más traté porque tenía más papel y hablábamos más. Recuerdo que una vez me preguntó cuánto tiempo íbamos a tardar en rodar una secuencia, el director de fotografía estaba colocando focos y luces y yo le dije que una media hora. Antonio me preguntó “¿Y eso es legal?” y yo de aquella no sabía lo que quería decir la expresión “legal”... ¡Era el año 1978! Una expresión que me hizo mucha gracia.

Johnny tenía un carácter muy guasón, siempre con una sonrisa ahí con sus teclados... lo traté bastante también.

Risi tenía ese carisma que se veía cuando se colocaba su guitarra o hacía aquel gesto de echar la cabeza para atrás... tenía esa elegancia de guitarrista. También era un tipo muy gracioso.

Y con Teto, pues ya lo he comentado, me preguntaba cosas del rodaje etc. pero nada más.

En la película hay momentos memorables... ¿De dónde salió la idea de vestir a Rotaeta de Mandrake?

Fue una cosa del guión. Yo estaba en Valencia promocionando mi anterior película 'Tigres de papel' y entré en una tienda de cosas viejas, por mi afición a los comics. Me puse a mirar y encontré uno de Mandrake en el que había un mundo al revés, 'La vida a través del espejo', creo que se llamaba. La historia era muy bonita, Mandrake atravesaba el espejo y todo era al revés, los delincuentes juveniles eran dos viejecitos con bastón, los ladrones perseguían a los policías que eran los que robaban el dinero. Eso me dio una idea, porque aquello era lo que estaba pasando en España, salíamos de la dictadura pero estábamos con el gobierno de UCD. La sensación era que no acababa de pasar algo nuevo y que lo viejo seguía todavía allí... Por eso Jorge, el personaje que Rotaeta hacía, el de soplón de la policía, era un fan absoluto de Mandrake. Acusaba a los policías de chaqueteros y defendía que él no se vendía y que seguía defendiendo el orden y la ley, como Mandrake... Intentamos reflejar lo del comic en la película, haciendo de Burning unos héroes que hacen lo imposible por sacar a su amigo de la cárcel.
A Félix también le gustaba Mandrake, cuando comenzamos la película me preguntó si quería que pronunciara el nombre de Mandrake a la española o la inglesa [“Mandreik”] y yo le dije que a la española que era como habíamos aprendido el nombre de pequeños.

Realmente muchos suponían que lo de meter a Mandrake en el film fue cosa de Chávarri porque él había hecho una película en la que había un mago, 'A un dios desconocido'. Algún crítico se llegó a atrever a decir que se veía claramente qué escenas eran de Chávarri y cuáles de Colomo, y las dijo justo al revés. Fue un poco arriesgado por su parte... Si hoy volviera a hacer “la chica” escribiría diez guiones, pero fue el primero... yo estoy muy contento con la primera media hora de la película, después pierde la tensión dramática que debería tener, pero bueno sigo creyendo que se mantiene bastante bien, además Burning han rejuvenecido mucho el film.

El asesinato de Jorge [Félix Rotaeta] es de Chávarri; en esa escena pasó algo. El humo que sale del secador cuando Rosa [Carmen Maura] lo electrocuta tiene una anécdota graciosa. Llegó el de efectos especiales, al que me presentaron en aquel momento y al darle la mano me di cuenta de que le faltaban varios dedos... me fijé en que tenía un tubito transparente en la mano que llegaba a la parte de atrás del secador y se estaba fumando un cigarrillo Rex. Le pedí que me mostrara lo que iba a hacer, le dio una calada profunda al cigarro y se puso a soplar por el extremo del tubo pero no llegaba nada... yo llamé al de producción y le dije: “Oye, ¿Me estás tomando el pelo?” y me respondió: “¿Qué quieres Fernando? Hay otros pero son más caros...”

¿Volviste a tener contacto con Rotaeta después de la película?
Rotaeta trabajó en mi último cortometraje 'Pomporrutas Imperiales', que fue cuando lo conocí y en el que participó también Carmen Maura, por cierto. En 'Tigres de papel' tiene un papel pequeño y sale varias veces... yo lo trataba mucho en aquella época. Después, sin perder contacto del todo, te vas a alejando. Recuerdo que fui al homenaje que le hicieron en la sala El Sol cuando murió y ¡pusieron la escena de la violación! Me quedé aterrado yo no la recordaba como algo tan bestia.
En esa escena hay un movimiento repetido. Teníamos dos cámaras, una desde atrás y otra con un plano como a través de una ventana en el que se le ve la cara a Maura. Hicimos dos tomas, me acuerdo perfectamente, y la última fue durísima. Tanto que cuando grité “¡Corten!” todo el mundo se quedó helado, Carmen se fue llorando a recomponerse porque le afectó emocionalmente y un eléctrico dijo “Joer, ¡Cómo me ha puesto esto, me he tenido que meter un martillo en la bragueta!”

Es que la cosa no es sólo la crudeza de lo que se está viendo sino que además cuando termina y Carmen Maura se da cuenta de que la pistola es la de juguete del niño, llega el segundo golpe... todo esto por una puta pistola de juguete...
Es una escena muy bestia, nada que ver con la comedia...

El diálogo del bar entre Luis Ciges y Rotaeta es también legendario... ¿Qué nos puedes contar de él?
 
La historia es que yo estaba en un bar y muy cerca había una comisaría de policía, había quedado con amiga y mientras la esperaba, de pronto, se me acercó un tío que estaba en la barra con un sombrero tejano, muy alto, y me contó exactamente la misma historia que aparece en la película, y yo nada más terminar anoté todo y me dije “Esto va a la peli...” Ciges era más bien bajito y lo subimos en unas pedalinas como veinte o treinta centímetros para que pareciera que era un gigante... y claro, un diálogo hecho por Ciges, que es un genio y un tipo con un carácter marcial, a pesar de que no tiene nada que ver con la película me pareció tan bueno que decidí dejarlo

Háblanos de las localizaciones: ¿Dónde se grabó el desahucio? ¿La escena del colegio? ¿Las obras donde Maura deja el cadáver?
No recuerdo muy bien, todo ocurre en sitios distintos... El desahucio creo que fue en Aluche pero ahora estoy pensando que podría haber sido en la propia Elipa, del colegio no me acuerdo... la manifestación fue un barrio bien, podría haber sido en El Viso. De las obras no me acuerdo.

Fernando y ¿Dónde está el bar de la escena?
Creo que fue en Lavapiés... en el Madrid más bien antiguo... pero no me acuerdo exactamente. La escena del bar fue el primer día de rodaje.

El atraco, otro momento memorable ¿Dónde estaba ese centro comercial? 
La escena del atraco se graba en los bajos de AZCA, esa zona comercial la acababan de inaugurar, era la parte más moderna de Madrid. Grabamos todos aquellos neones y los espacios... la conversación en el coche entre Alterio y Maura también la grabamos ahí. Hay una anécdota de esto último, fuimos a grabar la escena sin permiso, (lo de los permisos en Madrid es muy complicado...) el vigilante nos dijo que no podíamos rodar y entonces lo que hicimos fue dividirnos por los bajos, que eran como un laberinto, y estuvimos toda la noche rodando, huyendo del vigilante y del resto del equipo porque teníamos otro coche de apoyo y yo iba en el de los actores, con el de fotografía y con el de sonido. Íbamos todos agazapados detrás... las cámaras iban pegadas con una lapa al coche por delante y rodábamos a través del parabrisas. Para Héctor Alterio era un problemón porque le era difícil la visibilidad... Acabamos al amanecer y ¡no encontrábamos al resto del equipo!
La escena de la peluquería también está grabada en unos bajos, los del edificio Galaxia, por Moncloa. La peluquería se llamaba “San Bruno”, el dueño nos hizo un precio muy bueno pero quería hacerse publicidad y por eso en las camisetas de las chicas y en los secadores de pelo pone “San Bruno”.

La película es un compendio de grandes actuaciones, Maura, Rotaeta (para mí el mejor), Alterio... ¿Cómo fue dar con estos actores, sabías a quien querías o fue surgiendo sobre la marcha?
La película estaba escrita para Maura porque además en aquella época éramos novios y acabábamos de hacer “Tigres de papel”, incluso tenía algo que ver con su vida personal, ella estaba separada, tenía dos hijos, el marido se las hizo pasar muy canutas... esa es la primera inspiración, luego llega Mandrake, la realidad política española... También sabía que el marido lo iba a hacer Félix, el personaje estaba escrito para él.

¿Estaba viviendo Héctor Alterio en España cuando grabasteis? ¿Barajaste otro nombre para el papel del comisario?
Creo que sí, era su primer época en España, yo lo había visto en una película argentina llamada 'La tregua' que se presentó en el festival de San Sebastián en el año 74 ó 75 y me pareció un actor increíble. Después empezó a trabajar con Querejeta pero nosotros le teníamos echado el ojo, incluso había trabajado en un cortometraje de Imanol Uribe, que era muy amigo mío, con lo cual yo ya lo conocía también de ahí... era el que quería. Alterio ya había trabajado con Jaime Chávarri en “A un dios desconocido”... posiblemente me lo recomendara Jaime...

Por cierto que hay apariciones fugaces estelares Laly Soldevila, Ciges, María Elena Flores... ¿Cómo lo pasaron en la grabación? Laly Soldevila murió muy poco después...
En el caso de Loly fue suerte yo no la conocía mucho, alguien sin embargo sí la conocía se lo propuso y no le importó hacer aquel cameo. El caso de María Elena Flores también fue parecido, en aquella época no había directores de casting... Hay cameos muy buenos, el padre de la familia a la que están echando de la casa es Pedro Beltrán que era un guionista (ya murió...) que había trabajado con Fernán Gómez y con Berlanga, y ya había hecho pequeños papeles de actor por ejemplo en 'El verdugo'. El dueño del piso que desalojan con el que habla Rotaeta es Jaime Chávarri, le encantaba hacer papeles. Recordad el de '¿Qué he hecho yo para merecer esto?' de Almodóvar en el que aparece en la escena en la que se está follando a la prostituta que hace Verónica Forqué... Cuando escribíamos el guión me pidió hacer el papel del dueño del piso.
Y después hay otro casi involuntario por mi parte, el de Alberto García Alix... Maura discute con Rotaeta en la peluquería, la cámara está dentro y Rotaeta entra por la puerta. Él intenta llevarse a los niños y en ese momento pasa Alberto García Alix con una chupa roja. Lo conocí a través de José Luis Berlanga, me invitó a su casa del Rastro, nos fumamos un canuto y me contó cosas de su vida que yo metí en el guión pero que se acabaron quedando fuera de la película. Me comentó que estuvo trabajando en Mercamadrid cargando cajas de pescado... esa parte sí la incluí en la escena de Maura y Lage en el baño, pero Lage que no era actor prefirió cambiar el texto y contar la historia de que había trabajado de auxiliar de cámara porque su novia trabajaba de meritoria de cámara y conocía muy bien el tema de ser el que tiene que traer los cafés, recoger los cables y todo eso.
Joaquín Hinojosa tiene otro cameo, hace del marido de Mercedes Sampietro, la vecina de Maura, y Miguel Arribas, que hizo de protagonista, igual que Joaquín, en 'Tigres de papel' hizo de antidisturbios.
Por cierto que en el edificio donde estaba la casa donde grabábamos, un piso por Puerta de Hierro, en la puerta de al lado vivía el director de fotografía Luis Cuadrado, una casualidad...
La profesora que se enfrenta al policía en la manifestación de los niños era la productora ejecutiva junto a José Luis, Alicia Mora.

Cuando Toño y Marta hablan del concierto en la peluquería hay un lío en el diálogo, no se ponen de acuerdo en el día: lunes, domingo, sábado... ocurrió sobre la marcha, imagino... Toño está inmenso en esa escena...
No podíamos hacer muchas tomas por falta de presupuesto así que tiramos de espontaneidad. No buscábamos la perfección, sino la imperfección para que pasaran cosas. Marta Fernández Muro se lió, pero son situaciones que se producían y que tenían su encanto, quedaban naturales.

En la manifestación de los niños en contra de las obras se gritaron consignas contra la especulación y a favor de la educación... la película empieza con un desahucio, la policía repartiendo mamporros... en fin, las cosas parece que han vuelto a ser hoy en día como eran a finales de los 70....
Es terrible pero es así, me dio esa sensación cuando volví a ver la película para esta entrevista. Queríamos transmitir la situación de cambio, sentíamos que la democracia llegaba pero muy manipulada... y ahora parece estar pasando al revés, parece que llega la dictadura. Es increíble como se repite la historia.

¿Volviste a coincidir con los Burning antes de la entrevista con Johnny en la Rolling Stone?
Sí pero no me acuerdo muy bien cuándo... Me encontre a Risi o a Johnny en alguna ocasión les pregunté por Toño y me dijeron: ¡Se ha retirado! Se ha casado con una rica que tiene una tienda de trajes en un pueblo de Toledo...” No me pegaba nada, claro, pero la gente va cambiando y evolucionando.
En 'Allegro ma non tropo' hablé con ellos porque quería poner una de sus canciones de fondo y fue cuando me dijeron que Toño había muerto.

Háblanos un poco del presente, ¿A qué dedicas el tiempo libre? ¿Tienes algún proyecto entre manos?
Estoy haciendo una serie para Tele5, el protagonista es Antonio Resines, pero no estamos seguros de qué título ponerle, el propuesto es “Ha llegado un Ángel” pero el que yo quiero es “Como Dios manda”. La historia es que Resines es un constructor corrupto al que acreedores y policía persiguen... le pide ayuda a su hermano gemelo que es cura en un barrio obrero de Madrid. Los dos tienen un accidente, el cura se queda en coma pero, al ser gemelos, lo confunden con el constructor y así todo el mundo le trata al constructor como si fuera el cura y él sigue el juego para salvarse... estamos trabajando los guiones, a ver qué tal sale.

¿Te estás centrando en televisión porque te ha gustado más ese proyecto o porque el cine español está de capa caída?
El cine español está en la UVI, ahora es muy complicado hacer una película. La mayor parte de lo que se está rodando ahora es porque se había aprobado antes, la financiación viene de atrás... es muy difícil hacer una película, fundamentalmente porque la gente no va al cine y menos a ver cine español. Tenemos, además, esa especie de losa encima colocada por la derecha que dice que sólo hacemos películas de la guerra civil, que si somos un coñazo, que protestamos para todo, que somos millonarios... yo ahora tengo que hacer televisión para pagar deudas de mi anterior película. Estoy muy contento de poder hacer televisión con Antonio Resines que es muy amigo mío. Además el proyecto me tiene muy contento, espero que además de que salga bien, me lo pueda pasar bien... pero vamos, no es un proyecto mío

¡Suerte y muchas gracias, Fernando!. Quiero expresar mi mayor agradecimiento a "Chanela", que me facilitó el contacto con Fernando Colomo. ¡Gracias Chanela!
Carlos Rodríguez Duque