Blog sobre literatura, ajedrez, música y todas mis inquietudes en general.
domingo, 20 de octubre de 2024
Libro sobre Angel Fernández campeón de España de ajedrez. Vida y partidas.
domingo, 1 de septiembre de 2024
Novela El Faro del fin 2024
El faro del fin Novela. 2024
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Sin duda mi tercera novela, El faro del fin, publicada en diciembre de 2024 (la segunda Melilla pólvora y sueño fue editada en 2019, y la primera En escena segundo premio Ciudad de Alcorcón 1989 aun inédita) ha sido la más celebrada hasta ahora.
Autoeditada en Amazon, con la maquetación y diseño de portada de Juan Carlos Sanz -siempre agradecido-, mezcla una trama de novela negra con otra existencial, alrededor de un joven juez destinado en la isla de El Hierro, a fines de los años 80, sitio y época donde se desarrolla toda la trama a lo largo de varios meses.
La novela se ha vendido bien, ha sido apoyada también por el Ayuntamiento de Valverde de El Hierro y por el Cabildo Insular de la isla incluyendo una presentación en el propio Ayuntamiento de Valverde en junio de 2024, además de otras con mucho éxito en la Biblioteca Pública de Las Palmas, en abril de 2024, también en Moya en el Centro de Arte e Interpretación, , y en la Casa Regional de El Hierro en Las Palmas. En todos los lugares se logró el lleno de la sala.
Debo destacar en tales acontecimientos el entusiasmo de mis amigos José Emilio Cutillas, presentador en casi todos los actos, junto a Cristina Esperanza Santiago y Pedro Viñuela, a los cuales se puede ver en las fotografías del final de este texto. Igualmente la labor del ex alumno mío, José Macías, que leyó un texto sobre la isla de El Hierro.
En la presentación en la isla en concreto he de mencionar la presentación realizada por Florencio Barrera, juez en Las Palmas y natural de la isla, y sobre todo gran amigo desde siempre, así como las intervenciones de Freya Fernández que glosó el origen y construcción del Faro de Orchilla, y las salutaciones de la presidenta de la Casa, Doña Concepción Padrón, y del Consejero de cultura del Cabildo de El Hierro, D. Emilio Hernández.
Pero también he de significar en el global de las presentaciones a a mi amiga Silvia Rodríguez Suárez, abogada y autora de muchos carteles de presentación de la obra.
Asímismo la colaboración de otra gran amiga, María Castro Domínguez, poeta, que cedió para la novela su bello poema The Sabina, escrito originalmente en inglés.
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| El autor con María Castro Domínguez |
He recibido muchos comentarios positivos, de los que voy a destacar solamente algunos:
1. Manuel Marchena, Magistrado del Tribunal Supremo: "Querido Ricardo: hace un par de semanas terminé tu novela. He disfrutado mucho la lectura. He podido detectar fragmentos autobiográficos muy marcados con Tomás, ese joven juez tímido, "con gafas y aire despistado", muy aficionado al ajedrez, que desembarca en una isla desconocida para él y al que espera el agente judicial en el muelle, sin alfombra roja, pero con el respeto histórico al juez del lugar.
2. Leo Rodrigo, escritora y abogada asturiana: "Buenas noches, Ricardo: Este fin de semana terminé tu novela y me ha gustado mucho. Todos los personajes son creíbles, pero tengo debilidad por Tomás, tu protagonista. Escribir en primera persona tiene la ventaja (si se hace bien) de acercarte más al personaje y en este caso, lo has conseguido. Llegas a la isla con Tomás y percibes todas sus sensaciones y sus experiencias, sus «esperanzas» amorosas, su desarraigo en algunos momentos... Es muy bonita la historia con Liza y, como ocurre en la vida, agridulce. Otro personaje que me gustó fue el de Ruth, muy simpática.

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| Presentación en la Biblioeca con la intervención de Cristina Santiago, José Emilio Cutillas y Pedro Viñuela. |
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| En la casa regional de El Hierro en Las Palmas |
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| Casa Regional de El Hierro, con José Emilio Cutillas y el juez Florencio Barrera, natural de la isla y gran amigo. |
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| Presentación en El Hierro con José Emilio Cutillas y el alcalde de Valverde de El Hierro y el consejero de cultura del Cabildo de la isla. |
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| En el Ayuntamiento de Valverde de El Hierro con el presentador José Emilio Cutillas |
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| En el salón de plenos de Ayuitamiento de Valverde con la concejar de cultura Yaiza Castañeda y el magistrado Florencio Barrera. |
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| Presentación en Moya a cargo de la letrada Cristina Santiago |
domingo, 21 de julio de 2024
Diario del joven y de solitario. De paradores y recuerdos. texto 23
DIARIO DEL JOVEN Y EL SOLITARIO.
DE PARADORES Y RECUERDOS. 23.
Ricardo Moyano julio 2024
El solitario me cita lejos esta vez, en el parador de turismo de Tejeda. Ha ido antes con un amigo hasta el pueblo, donde ha comprado miel y almendras y ha probado licor de la cumbre. El amigo le ha dejado ubicado en un cómodo sofá floreado de la cafetería del parador, y apenas se cruza conmigo se despide. Lleva prisa, y dice que nos veremos en la fiesta, que no se a cuál se refiere.
-La que he organizado en mi casa el sábado próximo, joven. Está usted invitado. No puede rechazar, porque es la de mi despedida.
Alzo las cejas.
-Marcho a Madrid para unas pruebas médicas, y luego estaré un tiempo con mis sobrinos en el norte.
-¿Y no piensa regresar?- me alarmo. Se encoge de hombros.
-Según como vayan las cosas. Si regreso se lo haré saber por carta.
-¿Por carta?
-Por carta. Si vuelvo, ¿qué urgencia hay? Y si no, supongo que ya sabrá por otras fuentes.
-¿Cómo que ya sabré? ¿El qué? Me está asustando, solitario.
-Bueno, que ya sabrá de mí, quiero decir-amaga una media sonrisa indecisa que no me tranquiliza. Pero él me invita simplemente a sentarme, y entonces me fijo en él. Está muy elegante. Lleva puesta una coqueta boina – la verdad es que hace algo de frío- y un chaleco de tela. También luce ajustada corbata de seda de nudo estrecho sobre la camisa negra.
-Parece que espere usted a alguna dama, solitario -digo risueño para aligerar la conversación.
-No es el caso, pero a mi novia, que ya podemos llamarla así, la verá usted en el ágape. Hoy me he vestido para mí, que es lo que básicamente hacemos siempre, intentar vernos bien. Solemos desnudarnos para otros -hace una mueca-, y vestirnos para nosotros mismos.
-También nos desnudamos para nosotros, a veces- le corrijo, jocoso-. Aquí por ejemplo en este parador hay un buen “spa”. Igual podríamos aprovechar.
-¿Está usted loco? Tome usted las aguas, si lo desea. Yo solo me baño en agosto. Y de los balnearios, cuando iba, salía siempre resfriado. Pero puedo esperarle tomando un te y contemplando el paisaje, no tenga apuro.
-No he venido aquí para dejarle solo, solitario. Lo que me extraña es que hayamos quedado tan lejos, la verdad. Anda que no hay bares en la ciudad.
Otra vez se encoge de hombros, sin responder. Hace una seña al camarero. Es media tarde, y el solitario confirma su te, con limón. Yo pido un café con leche. Pide, y traerán, mantecados de la tierra, también. Probamos las bebidas y las pastas exquisitas, y al fin mi contertulio se arranca.
-Pues si le he hecho venir hasta aquí, y comprometerle a que además podría usted llevarme de vuelta a casa con usted, es por un antojo de viejo, porque la mente me estaba revolando estos días a cuarenta años atrás, a otro parador, el de El Hierro. ¿Lo conoce usted? No. Pues vale la pena. Ese está en cambio de este a orillas del mar. La maravillosa pluralidad de Canarias, eslóganes turisticos, y tal. Pero no tema, no he venido a hacerle una velada de puestas de sol, pinadas, y fotografías al Roque Nublo. En realidad es todo lo contrario. Vengo de paisaje humano. Quería preguntarle si ha conocido alguna vez a algún famoso, y hablar de lo mio.
-Le responderé. Pero ¿y eso que tiene con los paradores? Ah, ya entiendo. Conoció usted a alguien ahí.
-Es usted inteligente -ríe-, por eso aprobó la oposición a la primera. Aunque nunca se consigue la excelencia, por eso dudo que se imagine a quien conocí.
-¿Una duquesa, un banquero, un político?- digo con algo de coña.
-No vayamos tan deprisa. Yo disparé primero y no ha respondido mi pregunta. Cuénteme de alguien importante que usted haya tratado alguna vez. Aunque le llevo cuarenta años, seguro que ya ha tenido ocasión.
-Pues la verdad es que no. Una vez saludé al ministro del ramo, pero no creo que eso pueda considerarse tratarle.
-¿Y artistas?
-Hum… -reflexiono- todos de lejos. Bueno, hice amistad con un poeta que tenía algún premio. Pero no es que fueran muy importantes. Recuerdo uno de los que hablaba con entusiasmo, los juegos florales de Bollullos Par del Condado. No es el Planeta, precisamente.
-Pues no se burle. Bollullos es un pueblo histórico, de bonitas playas, y seguro que sus poemas también lo eran.
-No recuerdo ninguno.
Me mira con decepción.
-¿Recuerda al menos si componía verso libre, su amigo?
-Libre y rimado. Sonetos, incluso.
-Pues eso ya es un nivel alto.
Me incomoda la morosidad del solitario, y le pregunto ya directamente por ese personaje que se le apareció en un parador.
-¡No me tenga en ascuas, solitario!.
-Valeeee. Discúlpeme. Es que siempre queremos saber más de los demás. A nosotros ya nos tenemos muy vistos. Pero es verdad que he venido aquí para hablar de eso, lo admito, y le he hecho subir dos mil metros... En realidad no conocí uno, sino dos, y bien dispares. Uno el viejo profesor, Enrique Tierno Galván, que fuera afamado alcalde de Madrid. Y el otro el cantautor Joaquín Sabina.
Me quedo estupefacto.
-¿Tierno Galván? ¿Y Sabina? ¿En el parador de El Hierro? No me lo creo. Usted ha venido a tomarme el pelo.
El solitario frunce el ceño, está a punto de salirle su vena cascarrabias.
-Yo no vengo a Tejeda a perder el tiempo. Me crea o no, a los dos me los presentó el director del parador, con quien yo jugaba a menudo al ajedrez los años en que fui juez en la isla, como usted ya sabe. A Tierno le trajo un profesor de derecho que me conocia, para una conferencia. Me llamó y quedamos a almorzar. Recuerdo que Tierno tendía a usar palabras esdrújulas, lo que no es muy frecuente en español, fuera de ejercicios de estilo como la canción Angélica, ya sabe: el compositor argentino cierra todos los cuartetos con esdrújulas, Córdoba, lástima, álamos, relámpago… Una tonada preciosa, por cierto. ¿La conoce?- asiento con la cabeza- Pues ya que se ha fijado en mi aspecto, Tierno iba siempre de perfecto terno gris, incluso en el tórrido verano. Amaba el cordero en su jugo, que no tenían ese dia en el parador y el anís Machaquito, que es de un pueblo de Córdoba, y tampoco. Se tomó un chinchón. La Córdoba a la que Tierno se referia era la española, no el pueblecito argentino de la canción.
-Ya imagino... no supongo a Tierno hablando de Argentina.
-Se sorprenderia usted de lo que hablaba, pero ciertamente no fue de eso. Aunque el viejo profesor me dijo por cierto que los canarios éramos muy conciliadores, y que en península deberían imbuirse un poco de ese espíritu. Pero que el clima influía mucho en los ánimos. Siempre le admiré, a Tierno. Un marxista de los de antes, austero y auténtico.Por desgracia murió poco después.
Se queda un momento en suspenso, el solitario, y aprovecho para meter baza.
-¿Y Sabina? ¿O reconoce que éste sí se lo ha inventado?
-En absoluto. Se había refugiado en el parador para componer un disco más romántico de lo que en él era habitual, que fue “Hotel, dulce hotel”. No quería que se le molestara, así que sólo me lo presentaron y compartimos una cerveza. No era muy hablador. Los humoristas suelen gastar casi toda su alegría en el escenario, y los cantantes casi todas sus palabras. Me preguntó por la delincuencia en la isla, yo por sus temas de inspiración, no mucho más fue la conversa, y me invitó, eso sí, a un pequeño concierto que iba a dar en el propio hotel antes de marcharse. Pero se armó demasiado revuelo en la isla, y el director del parador lo canceló, porque no podía hacerse responsable. Le pude ver también, ahora de lejos, días después, en un pub de la capital de la isla, La Lonja se llamaba, con unas muchachas que eran camareras del parador, yo las conocía.
-Genio y figura, don Joaquín. ¿Se acercó usted?
-No, qué va, estaban a lo suyo, y yo iba con mis propios amigos.
-Seguro que pusieron algún tema de Sabina en el pub.
-No, el encargado me dijo que precisamente Sabina había dicho que no quería escuchar nada suyo. Supongo que no le haría gracia oírse en los altavoces. Sí recuerdo que pincharon algo de Serrat, y mucha música extranjera.
-¿Hubo “tema” con las camareras?
El solitario resopla.
-Una se llamaba Angélica. Tal vez lo habrá imaginado. Me sirvió muchas veces en el parador. Era la guapa oficial.
-Vaya, vaya…
-Bueno -carraspea- no me sea granuja; estábamos con Sabina. Ya sabe, vivía en el Madrid de todos los vicios, y él mismo dijo que hasta los cincuenta años le duró aquello de “sexo, drogas, rock and roll”, que yo pondría en términos superlativos. El entonces tenía mucho menos de esa edad. Ahí lo dejo. Aunque el director me negó que aquellos encuentros llegaran más allá de una copa. Pero, ¿qué sabe un director de hotel de lo que se cuece en sus habitaciones? ¿Qué sabe del sudor de las sábanas calientes?
-Habla usted con mucho entusiasmo para referirse a experiencias ajenas…
El Solitario suspira, hace oídos sordos, y tararea: “Entre la cirrosis y la sobredosis andas siempre muñeca/ con tu sucia camisa, y en lugar de sonrisa una especie de mueca…”.
Bebe un sorbo de té, y se retrepa en el sofá.
-Ay, aún recuerdo aquellos días ochenteros. La vida, joven, realmente es un como un álbum de cromos, que vamos coleccionando poco a poco. No hay muchos. Nuestra existencia, la de cada uno, se puede resumir en treinta o cuarenta escenas, sensaciones, flashes… No muchos más.
Se espesa el silencio, y la mente del solitario se va lejos. Prefiero dejar que sea él quien retome el hilo. Al cabo de un minuto, vuelto ya el buen humor al semblante, me pregunta de nuevo por el poeta de Bollullos.
-La poesía es maravillosa, la quintaesencia del alma- exclama.
Se pone en pié y se lanza a declamar de improviso versos de Antonio Machado y de Cernuda. Se acompaña con la mano en el aire, como blandiendo una espada invisible.
“Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz…”.
De pronto nos sorprende escuchar unos aplausos detrás. ¡Bravo!. Son un grupo de mujeres que están celebrando algo y nos miran. El solitario se quita la boina y hace un leve gesto de reverencia y agradecimiento. Algunas parecen extranjeras. Una de las mujeres hace un guiño al solitario, y él se les acerca. Al poco estamos todos charlando y entrechocando copas de champán.
Cae la noche. Bajamos hacia la ciudad callados, mientras el coche se ciñe a las cerradas curvas del camino. Avanzada la ruta pregunto al solitario por esas pruebas de las que no ha querido hablar mucho. Pero cambia de tema. Dice solamente, cuando insisto, en que que llega una edad en que el infinito cabe en cada instante.
-Y si no cabe, se le hace sitio- dice dando un bastonazo en el asiento.
Cuando desciende con pasos lentos se niega a que le acompañe hasta su casa.
-Me basto solo -dice con dignidad; luego considera que ha estado brusco y me sonrié- Lo he pasado bien, joven. ¿Quiere un tarro del miel? ¿No? Pues es muy salutífera. ¿Vendrá usted entonces a mi fiesta?
-Por supuesto. Y hablando de eso, ¿qué llevo? ¿Bebidas, postre?
-Sólo su presencia y su persona.
-¿No son lo mismo?
-En absoluto. A menudo estamos presentes en un sitio, pero nosotros estamos volando en otra parte. Que eso no suceda. Si se aburre, coge puerta y se va, puede incluso marcharse a la francesa.
-No soy tan grosero.
-Pues yo lo he hecho muchas veces. Como se dice ahora en su generación, hago bombas de humo.
Y de algún modo lo hace esa noche, porque se marcha sin más. Pero no se por qué me parece que está reprimiendo una emoción, y le oigo, ya de espaldas, ejecutar unos pasos de baile y canturrear. “Angélica, cuando te nombro…”.
martes, 13 de febrero de 2024
Ajedrez Las Palmas. Open El Corte Inglés 1992.
Ajedrez Las Palmas. XIII Open Corte Inglés, octubre 1992.
1. Introducción y fase previa.-
La décimo tercera edición del Corte Inglés suponía los 15 años de presencia de la entidad comercial en Las Palmas por lo que se le quiso dar un especial realce y se llevó al otoño, para aprovechar una secuencia de torneos internacionales de ese momento: Previamente se disputaba el Torneo Baileys en Fuerteventura, y después del Open Corte Inglés vendría el I Memorial Germán Pírez, el legendario jugador y primer campeón provincial que había fallecido ese año, así que algunos jugadores internacionales disputaron los tres torneos.
En el Open Corte Inglés se logró una destacada nómina, la mayor hasta el momento, con 11 GM, y 7 MI.
A la fase final se daba acceso también a jugadores por invitación y a diez clasificados de la fase previa. Curiosamente yo disputé esa previa, logrando quedar en quinta posición, por lo que iba a ser mi tercer Open internacional tras el Johnny Walker de 1986 y el Corte Inglés de 1988. Sin embargo, ya me resultaba difícil conciliar el trabajo, la vida familiar y el ajedrez, máxime en un torneo que exigía jugar todos los días, así que decidí que había llegado el momento de poner punto final, y no solo no jugué esta final sino que abandoné los torneos individuales, tras 20 años de participación más o menos activa desde que me acercara a los clubes de ajedrez en 1972. Una pena, porque precisamente fue en este torneo cuando se produjo el retorno a Las Palmas, para competir, del tan querido en las islas G.m. Bent Larsen, que me había dado clases como juvenil en los años 70.
En esta fase previa el campeón fue José Luis Galván, seguido de Guillermo González. Por ser el torneo en que como digo me despedí de los individuales facilito una partida que disputé en esta fase previa contra el jugador teldense Juan Manuel Martín Ojeda, que por entonces tenía solo 16 años, y en 2010 consiguió el título de M.F.
Moyano,R. - Martin Ojeda,J.M.. [C15]
XIIIEl Corte Inglés -Previa- (1.5), 30.09.1992
1.e4 e6 2.d4 d5 3.c3 b4 4.ge2 dxe4 5.a3 xc3+ 6.xc3 c5 7.xe4 , Dxd4
Error grave, mejor 7...cxd4.]
8.d6+! e7 9.xc8+ d7 10.f3! [Más fuerte que 10...Dxd4, cxd4 11.Cxa7 que se jugó en otra partida posterior, también con victoria blanca. Pero mi jugada da una ventaja mucho mayor.] 10...xc8 11.xf7 f6 12.b5 e5+ 13.e3 xb2 14.xe6+ bd7 15.xd7+ xd7 16.0–0 f6 17.d5 c7 18.xc5 xc5 19.xc5+ c6 20.e5+ d6 21.xg7+ d7 22.e5+ d6 23.g7+ d7 24.xd7+ xd7 25.ab1 c7 26.fe1 he8 27.f4 xe1+ 28.xe1 d7 29.c4 c8 30.e4 c5 31.f2 a5 32.e3 a4 33.c3 1–0
2. Fase final.- Generalidades.-
En la nómina de GMs el segundo ELO mayor, tras Ivan Morovic, era Larsen, que aunque mantenía su residencia desde 1982 en Argentina con su segunda esposa, seguía teniendo vivienda propia en Las Palmas y venía aún de vez en cuando, pero no había jugado en Las Palmas desde el interzonal de 1982 precisamente. Cierto es que no dejaba de ser un ELO teórico. Larsen, que tenía ya 57 años, y arrastraba problemas de salud, disputaba ya pocos torneos, aunque todavía de vez en cuando sorprendía ganándolos, como dos torneos en Inglaterra que había disputado en 1990 y 1991. En cualquier cualquier caso, cuando aterriza en Las Palmas sorprende su aspecto, más delgado que años atrás. Sin duda, pese a su trayectoria de leyenda, entre los cinco mejores del mundo en los primeros años 70, podrían estar más en forma otros grandes maestros que venían de participar en Fuerteventura como Moskalenko o el “francés” Anatoly Vaisser, en realidad un ex soviético nacionalizado, que había ganado el campeonato de Rusia años atrás. Y es que la diáspora de los ajedrecistas de detrás del telón de acero era ya imparable, y en Canarias se habían afincado Kurajika, Todorcevic o Barlov -los dos últimos disputaban este Open-, que también podían contar, sin descuidar por supuesto al resto de los GMs, como a los citados Vaisser o Moskalenko, vencedor en Fuerteventura días antes, o al joven búlgaro V. Topalov, que llegaría a ser luego campeón del mundo. O, en el plano nacional, al sevillano Manuel Rivas, o al MI Alfonso Romero, que había ganado la edición anterior del torneo,
Por el lado canario, las mayores esperanzas se depositaban como siempre en el MI José García Padrón, que tras un buen nacional por equipos había sin embargo jugado flojo en Fuerteventura y reconocía que se encontraba algo cansado. Junto a él, el ya prácticamente MI Alfredo Brito o los MF Menvielle y Ernesto Solana eran los mejores valores. Junto a ellos, el mítico Blas Rodríguez, Francisco López Colón y otros muchos.
En total disputaban el torneo 50 jugadores.
Para el cartel anunciador del torneo se utilizó un cuadro pintado por el buen jugador argentino afincado en Las Palmas Gerardo González, otro de los participantes. Se editó también un folleto informativo y un boletin diario dando cuenta del torneo, que tuvo gran seguimiento en la prensa local. Como sede del torneo se mantuvo el tradicional en el club Caja de Ahorros.
3. Desarrollo de la fase final.- 21-30 octubre, 9 rondas suizo.
Por resumirlo, podemos hacer tres partes.
Rondas 1-5: Ya en las primeras rondas se puso al frente el ruso-francés Anatoly Vaisser, que no solo destacó en los resultados, ganando partida tras partida, sino en la brillantez de su juego de ataque y su personalidad simpática, que se granjeó enseguida el aplauso y el seguimiento del público canario, mucho más numeroso este año que en ediciones anteriores, probablemente por el gran número de grandes maestros y la vuelta de Larsen. Sin embargo, ni Larsen ni Morovic, los dos primeros jugadores por ELO, pudieron en estas primeras rondas acceder al liderato: Morovic, aunque ganó al MI José García Padrón, cedió ya desde el principio, menos entonado que en otros torneos de esos años en Las Palmas, como el Lark, y en cuanto al danés, más correoso en los comienzos, se mantuvo arriba solo cuatro rondas, con tres victorias y unas tablas frente al GM inglés Flear, y derrotando con buena partida a Todorcevic, pero en la quinta ronda perdió con el propio Vaisser en gran partida de éste -Viasser declararía luego que fue su mejor partida del torneo- y ya entró en una trayectoria irregular que no le permitió contar para el título, una vez más la maldición de sus torneos en Las Palmas.
Rondas 6 y 7.- Vaisser tuvo sin embargo problemas al perder en la sexta ronda contra Topalov, que iba de menos a más, y tras las tablas en la séptima ronda entre el francés y Flear el torneo estaba muy apretado, con varios jugadores en la cabeza, aunque Larsen quedaba descartado definitivamente tras perder de nuevo, también con Topalov. Y es que Larsen jugaba muy bien con blancas pero muy flojo con negras, color con el que llegaron todas sus derrotas.
Rondas 8 y 9.- En las dos últimas rondas, pese a todo, superando el bache, Vaisser volvió a meter la directa, y con dos triunfos seguidos ante Moskalenko y Todorcevic demostró que era el campeón merecido, con medio punto más que sus seguidores, Flear, Moskalenko, Morovic y también Topalov. Larsen, con una tercera derrota tras rechazar tablas con el español Manuel Rivas, quedó relegado al puesto 11º.
Precisamente fue Rivas el mejor español, con un sexto puesto, aunque los nacionales no tuvieron un gran torneo. Tampoco los canarios, aunque hay que tener en cuenta la dureza del torneo. El mejor fue José García Padrón, que finalizó en el puesto 17, pero pudo haber optado incluso al segundo puesto de no haber perdido por los apuros de reloj ante Strikovic en la última ronda. Y es que la clasificación estuvo muy apretada: Del segundo al catorce solo mediaba un punto.
En general se vio un torneo de mucha lucha y excelentes partidas. El lado triste fue la floja actuación de Larsen, que tardaría seis años en regresar, aunque entonces, en 1998, por fin lograría su primer y único triunfo en Las Palmas en este mismo Open.
Veamos algunas fotos y recortes de la prensa local.
La base de datos completa de las partidas de esta final está en el primer texto de esta serie sobre el Open Corte Inglés, pero también aquí.












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